“¿Enfermedad holandesa?”: el dólar toca su piso en tres años y se acumulan los reclamos

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Exportadores, economistas y senadores de la coalición señalan el atraso cambiario como un golpe a la economía.

 Foto: Gastón Britos / FocoUy

El dólar en Uruguay rompió esta semana la barrera de los $ 38 y se ubica en su nivel más bajo de los últimos tres años. La divisa norteamericana, que en 2022 ya había retrocedido más de un 10% frente al peso uruguayo, lleva en lo que va de este año una caída de 5,3%.

La situación eleva cada vez más las críticas del sector exportador hacia el Gobierno, ya sea desde la Unión de Exportadores del Uruguay, la Asociación Rural del Uruguay y otras gremiales de productores.

Pero también de algunos economistas como Javier de Haedo e Ignacio Munyo, quien este martes alertó durante un desayuno del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres) que la economía uruguaya está “atrapada” en “la trampa del atraso cambiario”.

En su presentación, Munyo describió que el dólar bajo tiene una correlación negativa con el crecimiento económico, ya que afecta la competitividad de las exportaciones, desincentiva la inversión y la creación de empleo.

“La situación es gravísima desde el punto de vista de la paridad cambiaria con los socios comerciales. Hace años que nosotros monitoreamos estos indicadores y yo nunca había visto un diferencial tan grande de precios con todos los principales mercados que Uruguay le vende”, afirmó Munyo.

De acuerdo a las proyecciones, dijo Munyo, el dólar seguirá “atrasado” al menos hasta 2024.

Imagen: Ceres

Munyo explicó que en 2022, mientras el dólar subía en el mundo, en Uruguay bajaba por diversos motivos. Este año, en cambio, el dólar bajó a un nivel similar que en el resto del mundo. Sin embargo, explicó el economista, “el gran problema” del año pasado es acumulativo.

Según afirmó, el dólar debería estar un 25% más arriba de su nivel actual. “Midámoslo como lo midamos, el problema es grande y existe”, dijo.

De todos modos, el director ejecutivo de Ceres explicó que mejorar la situación actual de “la trampa del atraso cambiario” implica asumir conflictos en varias dimensiones. Entre ellos, si el dólar subiera, genera un conflicto con el objetivo de inflación del Gobierno, así como con las pautas salariales y la política fiscal, que tendría una menor recaudación si se eliminarán algunas tasas.

Para los exportadores la situación es “insostenible”

El presidente de la Unión de Exportadores del Uruguay, Facundo Márquez, afirmó a Montevideo Portal que la situación es realmente alarmante, tanto por la magnitud de la caía de la divisa como por el tiempo que lleva la situación, lo que según su criterio también lo hace “inexplicable”.

“El interbancario está por debajo de $ 38, algo que no se veía desde antes de la pandemia, ¿hay algún otro precio en la economía que esté como antes de la pandemia? El exportador cada vez recibe menos pesos por sus ventas al exterior y paga más por sus costos. Es insostenible para todos, pero por sobre todo para las empresas exportadoras pequeñas y medianas que no tienen el respaldo para aguantar esta situación”, sostuvo el empresario.

Consultado sobre las expectativas acerca de una intervención del Banco Central del Uruguay (BCU) en el mercado cambiario, Márquez dijo que “todavía” esperan “una señal firme que cambie la tendencia”, y señaló que las exportaciones llevan 10 meses a la baja.

“El foco está puesto en la inflación, la suba de tasas del año pasado fue para controlar la inflación y se logró ese objetivo en base a un tipo de cambio cada vez más bajo, ese fue el canal que realmente funcionó. Ahora la inflación está en niveles normales para la historia de Uruguay, es tiempo de tomar acciones para que el dólar no se siga deteriorando y no tengamos un problema mayor a nivel de exportaciones, inversión y empleo”, señaló el presidente de la gremial de exportadores.

¿Un tema estructural?

El nivel del dólar también genera inquietud en el Partido Nacional. Uno de los dirigentes oficialistas que más ha reclamado por el nivel del dólar es el senador blanco Sebastián Da Silva. El senador y líder de Cabildo Abierto, Guido Manini Ríos, es otro de los que ha reclamado por el asunto.

Consultado por Montevideo Portal, el senador Da Silva analizó que el nivel del dólar “puede llegar a ser un problema estructural del Uruguay en la medida que se sigan captando capitales del exterior”.

“No obstante lo cual, a mi entender, hay medidas del Banco Central que pueden lograr atenuar el impacto, sobre todo el manejo de las tasas de interés”, dijo el senador. “Un país exportador, con una tasa de estas características, todos sabemos cómo termina”, añadió. A su criterio, el regulador monetario “no debería ser ajeno al reclamo de todos, inclusive del presidente de la República”.

La posibilidad de que un nivel bajo del dólar pueda volverse una cuestión estructural en Uruguay fue abordado días atrás por Agustín Iturralde, director ejecutivo del Centro de Estudios para el Desarrollo. En una columna publicada en El País la semana pasada, titulada “¿Enfermada holandesa en puerta?”, el economista aludió al término utilizado para describir una situación en la que un país experimenta un aumento en los ingresos en moneda extranjera por un sector exportador rentable, pero eso genera efectos negativos en otros sectores de la economía.

“En consecuencia, la moneda local se aprecia, lo que es igual a decir que el tipo de cambio cae. De esta forma se afecta la competitividad de los otros sectores de la economía, que tenían niveles de rentabilidad acotados y la caída del tipo de cambio los deja fuera de juego”, sintetizó el economista.

El término surge a raíz de que, en la década de 1960, Holanda encontró reservas de gas natural y se convirtió en exportador del mineral, pero el crecimiento de ese sector tumbó a otras industrias.

Iturralde asumió que en la situación de Uruguay y el dólar puede haber un factor vinculado a una política monetaria contractiva, pero planteó también que “quizás sea momento de buscar explicaciones más estructurales que coyunturales”.

“En 2022 Uruguay alcanzó un máximo histórico en exportación de bienes, por un valor mayor a US$ 13.350 millones. Al mismo tiempo está ocurriendo una revolución silenciosa en los servicios no tradicionales, en 2022 fue de aproximadamente US$ 3.500 millones, y se estima aumente significativamente en 2023. Tanto en bienes como en servicios parecería que tenemos algunos sectores muy dinámicos en el sector exportador. Ojalá esté equivocado y estemos ante un problema puntual provocado por la tasa de interés. Sin embargo, estimo que el desafío puede ser mucho más generalizado y profundo”, finalizó Iturralde.

El economista especializado en política económica José Antonio Licandro también compartió en los últimos días un análisis en línea al de Iturralde, al señalar en su cuenta de Twitter como probable “que el boom de servicios no tradicionales esté empujando a la apreciación de la moneda”.

Fuente: Montevideo Portal

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