Buitres volvió a tocar en Costa Azul, su lugar, a 40 años de la fundación de Los Estómagos

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Tras 30 años sin tocar allí, volvieron al balneario donde nacieron decenas de sus canciones y donde se oyeron por primera vez en la radio.

Foto: cortesía de Mauricio Rodríguez (@mrodrigfeed).

Por Carlos Dopico
Carlos Dopico

Luego de la postergación del concierto (programada inicialmente para el 23 de diciembre de 2022), este viernes 27 de enero, la banda nacida en Pando volvió a subir a escena en este significativo lugar de la costa Canaria. “La última vez que tocamos acá como Buitres fue en el 92 o 93”, confiesa sorprendido del paso del tiempo Gustavo Parodi“Tocamos en Bunker, un boliche que funcionaba en ese gimnasio chiquito. (Ubicado a un lado de enorme anfiteatro que da su espalda a la costa) Pero nunca hemos hecho nada grande con Buitres. Es lo mismo que nos está pasando en Pando; ahí no tocamos desde el año 2000. Es muy extraño”.

La fecha que recuerda el emblemático guitarrista y cocompositor del grupo evoca los días del Maraviya, el mítico álbum que posicionara a Buitres luego de cuatro años de intentos por trascender popularmente. De aquello han pasado ya tres décadas y una decena de álbumes de estudio. Hoy Buitres es una de las bandas más convocantes de la escena rockera y acumula todo un historial de conciertos. Éste, sin embargo (en el marco de Canelones Suena Bien, el ciclo de espectáculos programados por la costa canaria) tenía una carga emocional muy fuerte para los miembros fundacionales de Buitres, además de tener lugar casi en el jardín de sus casas. Allí viven hoy: Gabriel Peluffo, José Pepe Rambao y se está instalado definitivamente Gustavo Parodi, una vez que se concrete su jubilación.

“Es un lugar con mucha emotividad. Nos pasó recién de estar tocando ahí arriba y que la cabeza se vaya tras los recuerdos y darte cuenta que estabas tocando una canción, “pucha, dónde mierda voy”. (Risas) Me comí tres canciones de la lista”, confiesa entre carcajadas Gustavo Parodi. “Ésta última semana recibimos muchos mensajes de amigos que prometían llegar hasta Costa Azul, porque acá arrancó todo esto. Los amigos estaban atrás, adelante estaba la gente más hardcore como les digo yo”.

Dos décadas atrás, en el álbum Mientras, —aquel producido por el ex Riff y Los Violares, Michel Peyronel— Buitres rendía tributo de forma expresa en una de sus canciones; “Besos” rezaba en parte de su texto: “Besos, / son tus besos / agua y medio, / risa de verano. / Niebla, / luna, espuma, / lluvia, Costa Azul.

Sin embargo, otro tanto de su repertorio había sido ambientado en esa misma locación. “Hemos hecho varias canciones acá, “Afuera la lluvia” por ejemplo es un tema que escribí en Costa Azul”, apunta Pepe Rambao y cita una de las primeras canciones de la banda, al tiempo que asegura no querer volver a la capital. “Ahora está lleno de gente y casi no salgo de casa, pero no cambio por nada este lugar”.

“Fue bastante fuerte en algunos momentos. Me pasó de estar tocando y recordar amigos que ya no están, familiares; todo lo que pasaste en 42 años. Es un montón de tiempo. Yo le decía a Ana, la mama de Gabriel, por qué no hicimos esto antes, por qué demoramos en volver a tocar en Costa Azul”, cuenta Gustavo Parodi aún emocionado por el recital.

En 2014, el disco producido por el norteamericano Jimmy Rip, —violero de los Television que había colaborado con figuras como Jerry Lee Lewis, Mick Jagger, o Tom Verlaine, entre otros—, Buitres desplegó todo un universo de referencias sobre Costa Azul. El trabajo en ilustración de Matías Barbejillo junto a Santiago Guidotti, recogió decenas de postales de ese lugar, su costa, sus luciérnagas y hasta la resaca de mar. “En el disco Canciones de noche de verano, el dibujo es de nuestra bajada a la playa. Hoy no tocamos “Música de bordeadoras” pero fue un tema hecho acá”, apunta Gabriel Peluffo justo después de bajar de tocar.

“Asesinaron mi siesta/ jardineros lejanos. Pensé: «todos morimos» / hoy no es el día para mí. / Hay resaca en mi playa, los restos de otra vida. / El tiempo es inexacto / las nubes no quieren llover”.

“La resaca es de esta playa. Besos es el único tema que menciona Costa Azul pero hay otro tanto… “Frío Oscuro” de Estómagos fue compuesta también acá. “El lado oscuro de este mar…”  que menciona “Mincho Bar”, es éste. Y las letras de Pepe son mayormente de cosas que pasaron acá. Esa fue nuestra adolescencia, nuestra juventud”.

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El show, propiamente, tuvo lugar a las 21 horas, justo después de la aplaudida presentación de Lu Ferreira y su banda, tras un atardecer incandescente que parecía espantar la amenaza de lluvia. El espectáculo, heterogéneo y diverso congregó miles de personas que vacacionaban en la costa canaria pero convocó también a cientos que habían viajado desde la capital.

“Esto tiene el encanto de esa traída de una cantidad de almas que andan en la vuelta y son parte de la razón por la cual toco la guitarra. Hoy hay muchos amigos y amigas; entre ellos, algunos que nos veían sentados en el la vereda y nos decía: Vos tenes que conocer a tal banda, y nos hablaban de Psiglo, de Días de blues”, apunta Gustavo Parodi.  

 “La plegaria del Cuchillo” fue el tema elegido para abrir su concierto y comenzar desde bien temprano en su repertorio. Aquella era una de las filosas canciones contenidas en Buitres después de la una, el álbum debut con el que la banda irrumpía allá por 1990 tras la disolución de Los Estómagos. Luego seguirían temas de todas las épocas: “Todos borrachos” del Maraviya, “Mincho bar” de Mientras, o “Habla en la caja” de Mecánica Popular. Ese fue el último álbum de la banda, interrumpido por la pandemia y que más tarde pudo presentar en sociedad.

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Pasaron tres años ya de Mecánica Popular, el más reciente trabajo. Imagino que tienen ya nuevas canciones para grabar que deben dar cuenta del período crítico que debimos atravesar.

Gabriel Peluffo – Bueno, sí. Fue tremendo disco, tremenda obra par la banda, pero la pandemia nos cortó el mambo y hay que componer de nuevo. Igual, los temas están: “Habla en la caja” lo estamos tocando siempre; “Santa Rosa” o “El último guión” se incorporaron al repertorio y a la gente le gustó. Tienen decenas de miles de escuchas en plataformas. Pero hay que componer nuevo porque entremedio pasó algo que fue como un agujero y la historia de la banda está muy vinculada a lo que viven sus integrantes. 

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El repertorio de quince canciones siguió con “Milonga rante”, “Una noche” (la versión de “One Night” de Bartholomew, King y Steiman que inmortalizara Elvis), “No te puedo matar”, y “Condenado el corazón” una de las más desgarradoras piezas compuestas por el entonces bajista, José Pepe Rambao.

 “Se va a repetir porque ahora que le vimos el gustito y en un tiempo vamos a volver; si seguimos tocando, si seguimos vivos… Porque como dice una amiga, ya estoy más cerca del arpa que de la guitarra. Risas. Fue muy emocionante y disfrutable tocar hoy acá, de esos conciertos que te quedan marcados para toda la vida”, confiesa Parodi.

En medio del show, los integrantes de la banda ligados al balneario recordaron no solo algunas presentaciones en el Club, el gimnasio o los alrededores (Club Tiburón de La Floresta, la Confitería de Bello Horizonte) sino algunos picados en ese mismo predio dónde tenía lugar el recital. Parodi evocó cuando de niño jugó de la mano con una amiguita todo un partido, y Peluffo, la decena de encuentros con el cuadro del balneario vecino: “Acá nos ganaron varias veces y alguna de esas llegamos a empatar”. Poco después mencionaron a varios de sus históricos amigos “De la infancia, la adolescencia, la juventud y ahora de la adultez por siempre” repasó emocionado Gabriel desde el escenario.

G. Peluffo – Nos faltó agradecer a nuestros padres y abuelos.

Vi a tu papa y tu mama sentados al pie del escenario con sus reposeras.

G. Peluffo – Sí, claro. ¡Tenían que estar acá!

 “No es una pena”, “Carretera Perdida”, “Besos” y “Buitres” completaron la lista de canciones cuando promediaban las 22 horas. Pero evidentemente que había una lista más. Tras el ritual habitual la banda regresó al escenario para tocar la canción de intercambio con el español Loquillo, “Cadillac solitario” y luego rematar con “Soy del montón” y cerrar con “Ojos Rojos”, himno del que se cumplen ya treinta años.  

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Este 2023 es además un año conmemoratorio para una de las bandas más trascendentes del rock local pos dictadura; se cumplen cuatro décadas de la fundación de Los Estómagos. Y además de toda la historia de Buitres ligada a Costa Azul, su antecesora tiene varios mojones emocionales también con el Balneario.

Acá mismo, hace casi 40 años, sentados en la puerta del Club escucharon por primera vez un tema de Los Estómagos en la radio. ¿Qué recordás?

Gustavo Parodi – Sí, acá en el club, una tarde de enero, en Emisora del Palacio pasaron “Fuera de Control”. Alfonso (Carbone) pasó en Concierto al sol la canción. Salió el mozo a los gritos para decirnos que nos estaban pasando en la radio. Risas

Se cumplen cuatro décadas de la fundación de Los Estómagos ¿Hay algún plan?

G. Parodi – El plan es que no hay un plan. Risas. Pero te cuento que con Gabriel (Peluffo) y el Hueso (Fabián Hernández) ya hace casi nueve años que nos juntamos durante unos meses en Pando a grabar; Hugo Giardino (conductor de Jinetes en la Tormenta de FM El Molino de Pando) ponía un grabador en la mesa de mi casa y entrabamos a hablar, a hacer una especie de biografía cronológica de Los Estómagos hasta que llegamos a las 480 páginas. Ahí cortamos con la idea de reenganchar. La idea está ligada a mi jubilación, donde voy a tener una cantidad de tiempo libre para traer una cantidad de música que teníamos guardadas,  y videos, sobretodo de la primera época. Hay mucha cosa del 83 y 84, que tengo en casete. Queremos tener nuestra biografía oficial; nos la merecemos.

O sea, ¿se viene un libro autobiográfico por un lado y por otro una edición discográfica?

G. Parodi – Primero un libro, pero no sé si un libro de 600 páginas… Risas. Es que hay tanta gente inmiscuida que de repente tiene su parte interesante. Y ahora que Little Butterfly Records está reeditando vinilos, nos gustaría tener además del libro una especie de caja con los vinilos y algo con cantidad de canciones que están perdidas por ahí; canciones que hacíamos en los ensayos pero que nunca terminábamos de grabar. Éramos unos tipos muy prolíficos. Quizás hoy no tiene mucho sentido escucharlas pero sé que a alguien le van a interesar. Nosotros queremos limpiar todo eso, despejar el material y de manera oficial poner a disposición los discos y la biografía contada por nosotros. Es muy interesante contar una historia después de que la banda se termina y no mientras una banda funciona –como digo yo-. Yo considero que esos discos son maravillosos por cómo fueron grabados, y también todo el material que nunca llegó a darse a conocer.

Sé que hay piezas muy raras, experimentos que no trascendieron el laboratorio.

G. Parodi – Bueno sí, hay candombe incluso. Risas. Recuerdo un sábado de tarde en Pando sacando candombes after punk o cosas así; son cosas que quedaron en un casete y después nunca grabamos. Hay mucho material de ese. Queremos limpiar todo y entregarlo, esa será la misión durante este año.

¿Te sorprende que Estómagos tenga la vigencia que tiene, a pesar de haber tenido un recorrido tan intenso como breve? Publicaron cuatro álbumes en seis años y los recuerdan hasta hoy.

G. Parodi – No me sorprende porque es una banda interesante. Primero que nada, siempre fue una banda muy auténtica, una banda que hizo lo quiso hasta que se lo permitieron. El día que no se lo permitieron la banda se terminó, el día que la banda no pudo desarrollar determinada cosa se terminó y fue muy honesta. Cuando empezó a disentir su parte compositiva la banda decidió terminar. Más allá de que era un momento embromado musicalmente en el país. Pero la banda ya no tenía más nada que entregar de valor, me parece. Ese es encanto de Los Estómagos. Aún hoy recibo comentarios de gente que me dice: “A mí no me gustaban los Estómagos pero tenía la necesidad de escucharlos”. Eso te enorgullece, porque esa fue la razón por la que hicimos una banda así. Sigo diciendo que tuvimos mucha suerte, que fuimos muy afortunados. Los momentos se entrelazan y desembarcan en esa cosa particular que es fundar una banda. No era fácil tener una banda y grabar cuatro discos diferentes en un país donde la infraestructura para el rock no existía. Creo que esa es una parte muy valiosa. Hay mucha gente que nos escribe y dice: Ustedes no tienen idea de lo que era”. Sí, tenemos idea de lo que era ir a tocar a Paso de los Toros, o cualquier otro escenario con los Estómagos. Era muy jodido. Va a ser una muy buena base de datos para rock en nuestro país, si es que el rock sigue existiendo como tal, como música revolucionaria, que tenga cosas para decir. Risas. Los Estómagos son una piedra fundamental entre tres o cuatro más. Dediquémosle este año a hacerle honor a Los Estómagos, a respetarlos y hacer una biografía hecha por nosotros, contando todo lo que sentíamos, todo lo que nos pasaba y mostrando, más allá de las canciones que todos conocen, algunas canciones raras y pintorescas.

Fuente: Latidobeat