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Violencia familiar causa el 49% de los ingresos al INAU

Por primera vez, el INAU maneja información certera sobre las causas que llevaron a 4.665 personas a las puertas de sus centros de protección 24 horas.

Fachada del INAU. Foto: Darwin Borrelli

Por primera vez, el INAU maneja información certera sobre las causas que llevaron a 4.665 personas a las puertas de sus centros de protección 24 horas. De un censo realizado en 2019 e inicios de 2020 por el organismo estatal junto con Unicef, y con el apoyo de Equipos Consultores, resulta que prácticamente la mitad ingresó por violencia familiar.

En el 49% de esas vidas fracturadas hay experiencias violentas que determinaron la desvinculación de sus familias y posterior internación en un hogar. Entre estos niños, adolescentes y también adultos -porque un 18% de la población del INAU tiene más de 18 años, y la mayoría de ella está en centros de atención por discapacidad-, la principal forma de violencia sufrida es la “negligencia” (28%), seguida de “violencia física” (26%), “violencia psicológica” (25%) y “abuso sexual” (11%). También hay un 2% que fue explotado sexualmente.

“Cuando se habla de negligencia tiene que ver con la ausencia de cuidados suficientes, debilidad de los mismos, o incumplimiento total o parcial de los deberes inherentes a la patria potestad”, apuntó Pablo Abdala, presidente del INAU. Y agregó: “Esto se equipara a violencia en un sentido cercano al abandono. Es una forma de violencia más, porque se traduce en una omisión que vulnera derechos”.

Más allá de la negligencia entendida como forma de violencia, entre los motivos de internación aparece justamente “abandono” (16%), “situación de calle” (8%), o “se escapó de su hogar” (2%): todas formas “hermanas” de la omisión de las obligaciones parentales.

A su vez, se observa un componente nada despreciable de causas de índole material -que en teoría no deberían llevar a la internación-, como “dificultades económicas de la familia” (18%) y “falta de vivienda” (4%).

En el análisis de los datos se menciona que el uso de las categorías “abandono” y “dificultades económicas” es menor en los niños de 0 a 5 años, lo cual podría “ser un indicador indirecto de un declive progresivo de su uso” por parte de jueces.

En tanto, el factor consumo de alcohol o drogas del adulto de referencia como un desencadenante de la separación explica el 19% de las internaciones en el INAU. Entre los menores de 6 años aumenta a 31%, y se ubica como el segundo motivo de institucionalización, lo cual evidencia lo extendido que está en Uruguay el drama de las adicciones.

El hecho de que la mitad de los protegidos por el INAU haya ingresado por situaciones violentas no sorprende a Abdala. Es congruente con las denuncias que recibe la Línea Azul y con los casos comprobados que atiende el Sipiav, el sistema de combate a la violencia contra niños. Sobre estos datos, cuyo acumulado en 2020 se presentará en abril, Abdala adelantó a El País que se superan las 4.500 situaciones (una cifra similar a años anteriores).

Pablo Abdala, presidente del INAU. Foto: Leonardo Mainé

“La tan alta participación de la violencia en el origen de la internación, cercana al 50%, es representativa del problema real de la violencia que se ejerce contra niños y adolescentes. En el INAU, por supuesto, tenemos evidencia por otras vías. Esto confirma que los abusos y malos tratos se incrementan de manera preocupante”, expresó el jerarca.

La mayor incidencia de las experiencias de abuso o violencia se observa en la franja de 6 a 12 años, donde alcanza el 60%. Al distinguir por edad y género, el censo muestra que las formas de violencia han afectado casi en igual medida a niñas y niños menores de 12 años. Sin embargo, luego de los 13 crece considerablemente en mujeres, y más aún en aquellas que tienen alguna discapacidad.

El censo revela, también, que una de cada cinco mujeres adolescentes atendidas por el sistema de protección 24 horas fue víctima de abuso sexual.

Las familias.

El relevamiento, que será presentado hoy por las autoridades, permite al INAU construir un padrón de la población a su cargo, distribuida en 138 centros. Las cifras permiten ver, por ejemplo, que dos de cada tres están en residenciales no especializados (hogares comunes); o que entre los menores de 13 años hay una leve mayoría de varones, mientras que a partir de esa edad predominan las mujeres. El promedio de edad es 14,3 años y el grueso de la población está en la franja de los 13 a los 17. El 52% está en centros de la capital del país.

El trabajo también pone un ojo en las familias biológicas de los niños y adolescentes internados y encuentra, por ejemplo, que aproximadamente seis de cada 10 tienen a ambos padres biológicos vivos; casi tres de cada 10 tiene solo uno de sus progenitores vivo (en la mayoría de casos, la madre), y uno de cada 10 no tiene ninguno de sus padres vivos o se desconoce su existencia.

Un dato que en INAU sorprendió positivamente es que el 86% de los niños y adolescentes mantiene algún contacto con su familia biológica (sus padres), con su familia extensa (hermanos, tíos), o con algún referente afectivo.

Hogar del INAU. Foto: Fernando Ponzetto

Sin embargo, el dato auspicioso se relativiza cuando se ve que el contacto es, si no esporádico, de una frecuencia relativamente débil. De hecho, solo el 27% recibe visitas quincenal o mensualmente, mientras que el 39% no tiene contacto alguno o tiene contacto pero no visitas.

“Esto nos preocupa mucho porque se vincula con el objetivo principal que se trazó este directorio: avanzar en el camino de la desinternación”, señaló Abdala a El País. Se trata de una vieja y persistente recomendación de Unicef, que en administraciones anteriores del INAU también se procuró aplicar pero con escaso éxito. Abdala aseguró que las autoridades actuales están abocadas a “definir estrategias exitosas de egreso del sistema”, es decir, que pasen a residir con su familia biológica (en caso de que se pueda fortalecer), o con parte de su familia extensa, o bien con una familia de acogida.

“Este gobierno dispuso recursos para esto. Vamos a invertir para que cada vez haya menos niños viviendo en centros 24 horas y más niños viviendo en un sistema de protección de base familiar o comunitaria”, insistió, y en ese sentido agregó: “La periodicidad de los encuentros (entre los niños y los adultos de referencia) muestra que el vínculo es de una debilidad importante que no podemos negar. Y ahí es donde tenemos que poner el foco para construir vínculos nuevos”.

Solo el 9% de los niños podría ser adoptado hoy

De acuerdo con el informe del INAU al que accedió El País, solamente 9 % de los niños y adolescentes que están bajo el sistema de protección 24 horas tiene “condición de adoptabilidad”. Además, para un 3% se ha pedido dicha condición, pero aún no disponen de ella. Entre los adultos atendidos por el INAU actualmente, solamente el 2% tuvo en algún momento la posibilidad de ser adoptado.

Entre quienes tienen dicha condición hoy, se observa que un 35% la tiene hace 12 meses o menos, y un 55 % la tiene hace más de 12 meses, sin haberse logrado la adopción. Del 10% restante, dice el documento, no se dispone información.

La razón principal por la que la mayoría de los niños no tienen condición de adoptabilidad es que se considera que hay posibilidades de reintegro familiar. Esto sucede en el 59% de los casos.

Fuente: Elpais