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Vacunas con efectividad del 95% y 99% para evitar ingresos a CTI

Los primeros datos sobre el efecto de la inmunización contra el nuevo coronavirus en Uruguay resultaron “esperables”.

En comparación a Chile, los datos uruguayos incluyen a los pacientes asintomáticos. Foto: Estefanía Leal

La Dirección General de la Salud del Ministerio de Salud Pública (MSP) publicó ayer los primeros resultados sobre la efectividad de las vacunas contra el COVID-19 en Uruguay. Los datos dan a conocer cómo se comportó el virus en la población que ya recibió las dos dosis de Sinovac Pfizer y también transitó los 14 días necesarios para completar la inmunización.

El dato que aporta “una gran tranquilidad”, según el inmunólogo Álvaro Díaz, es que la vacuna de Sinovac evita el 95% de los ingresos a CTI y la de Pfizer lo hace en el 99% de los casos. Díaz destaca que “aún en un contexto con la variante P1 siendo la más dominante”, es “importante” saber que los ingresos a cuidados intensivos van a disminuir a medida que la gente se vacune.

En cuanto a la capacidad de evitar la enfermedad, el informe del MSP dice que la vacuna china lo hace con una efectividad del 57%, mientras que a la de Pfizer se le otorga una capacidad del 75%.

Hay varios puntos a tener en cuenta para analizar este dato. La doctora en Bioquímica y especialista en Inmunología Aplicada, Lucía Vanrell, destaca que “no es justo” comparar a la población vacunada con Sinovac con la inoculada con Pfizer. Esto, según explica, tiene que ver con que quienes recibieron Sinovac son más jóvenes y, por ende, tienen un sistema inmunológico en mejores condiciones. Tampoco están tan expuestos al virus como el personal de la salud que recibió Pfizer, según el esquema de vacunación en Uruguay.

En este sentido, Díaz menciona que el 75% de prevención para Pfizer es “esperable” a partir de la circulación de la variante P1, prácticamente la responsable del 100% de los casos que se detectan hoy en el país.

“Las variantes (del virus) no implican cambios en la efectividad de las vacunas contra la infección severa”, porque “ahí juega más una parte del sistema inmune cuya efectividad no se modifica con las variantes”, explica Díaz. Y añade: “Aunque sí implican cambios en la prevención de la enfermedad general”.

Además, los estudios de Pfizer publicados para fase 3 que dieron una efectividad del 95% se realizaron con personas sanas y sin comorbilidades ni patologías previas.

El 57% de efectividad para prevenir la enfermedad por parte de Coronavac es quizá el resultado más esperado por la comunidad científica, puesto que alrededor del mundo se han realizado estudios muy heterogéneos que arrojaron resultados variados.

Vacunas contra el COVID-19. Foto: Estefanía Leal

Un trabajo en la población chilena que dio un 65% de efectividad para prevenir enfermedad sintomática sirvió como referencia hasta ahora para los epidemiólogos locales. Para Uruguay, ese 57% está condicionado por dos factores: la edad de quienes la recibieron y la P1.

En Chile, la variante originada en Manaos no es la más dominante como sucede aquí, algo que, según Díaz, puede explicar el resultado distinto. Sin embargo añade que, considerando que Chile vacunó a las personas más vulnerables con Coronavac y eso suele bajar la efectividad, los datos de Uruguay deberían ser mejores.

En síntesis, Díaz advierte que los datos conocidos ayer “son sumamente razonables”, aunque señala que el MSP “debería comunicar cuáles fueron los intervalos de confianza para conocer los márgenes de error”, algo que no figura en el informe divulgado ayer.

Otro estudio de la Coronavac fue el realizado por el Instituto Butantan en Brasil. Lo que hicieron fue medir la eficacia de la vacuna para prevenir la enfermedad de forma sintomática en personal de la salud y el resultado fue de 50,4%, menor al de Uruguay.

Hasta el momento, el estudio uruguayo es el primero en incluir a la totalidad de los positivos. En los trabajos que se hicieron en otros países, la efectividad solamente fue medida en pacientes sintomáticos.

Vanrell destaca que “en realidad no sabemos si son sintomáticos o no (los que se contabilizaron en Uruguay), es simplemente toda la gente que se fue a hisopar (tras la inmunización) y dio positivo”.

La inclusión de quienes no tuvieron síntomas “hace que la cifra tenga más valor” que el 65% de Chile, según Díaz.

Mortalidad y CTI.

Al observar los datos de la vacunación con Pfizer hay una comparación significativa: es mayor su efectividad para evitar ingresos a CTI que para reducir la muerte de los pacientes.

Llegada de cargamento de 80.730 dosis de vacunas de Pfizer al Aeropuerto de Carrasco. Foto: Comunicación presidencial

En el desglose de los porcentajes, el informe menciona que del total de personas inmunizadas con esta vacuna, hubo 681 con un hisopado positivo de las cuales ocho fallecieron, pero solamente una ingresó en cuidados intensivos. Además, el documento aclara que los fallecidos pertenecían en su totalidad “al grupo de 80 años y más”.

Díaz explica que la diferencia en la efectividad de Pfizer para reducir la mortalidad y reducir los ingresos a CTI se da porque esa población de adultos “muchas veces no llega a ingresar a CTI”. Esto ocurre porque allí se realizan “procesos invasivos para prolongar la vida; una población muy añosa ya no aguanta eso y los médicos apuestan por preservar la calidad de vida en esos casos”. Por lo tanto, es frecuente que los adultos mayores con COVID-19 que fallecen no lo hagan en cuidados intensivos.

Casos diarios.

El estudio se realizó con los datos recolectados hasta el lunes 25 de mayo. La campaña de vacunación coincidió con los meses de mayor cantidad de muertes y contagios. Incluso, la semana anterior al cierre del estudio Uruguay registró dos días con más de 4.500 casos diarios.

¿Qué papel juega la circulación del virus en los estudios de efectividad? Según los inmunólogos consultados, la efectividad no se debería ver alterada por tener muchos casos nuevos de COVID-19.

Díaz destaca que “con más circulación se infectan ambos grupos”, tanto los vacunados como los no vacunados “y después lo que se hace es compararlos”.

¿Qué se midió en el estudio?

El informe que publicó el Ministerio de Salud Pública (MSP) se realizó a partir de las 862.045 personas que transitaron los 14 días posteriores a la segunda dosis de la vacuna contra el COVID-19 necesarios para completar la inmunización.

Los datos parten del día 25 de mayo, cuando el 45,8% de la población había recibido la primera dosis y el 28% ambas. El informe del MSP destaca que las cifras son un “gran logro para el país, resultado de una exitosa planificación y la adhesión de la población a la campaña”.

El seguimiento para medir la eficacia se realizó en personas que recibieron Sinovac o Pfizer; no se incluyó la vacuna de Oxford y AstraZeneca.

Sinovac y la inmunidad de rebaño

Ayer el coordinador del Grupo Asesor Científico Honorario (GACH), Rafael Radi, dijo a Búsqueda que no se sabe “si se va a lograr la inmunidad de rebaño” a partir de que en Uruguay se está administrando una vacuna que no tiene una eficacia demasiado alta.

“Si vos vacunás al 70% de la gente con una vacuna que tiene el 60% de efectividad, estás logrando inmunidad en el orden del 42%, porque hacés 6×7 igual a 42”, explicó.

En este sentido, el inmunólogo Álvaro Díaz destaca que a partir de los resultados sobre la efectividad conocidos ayer, utilizar la vacuna china “es como vacunar al 60% de la población con una vacuna que es 100% efectiva”.

Díaz advierte, sin embargo, que la cifra del 70% para llegar a la inmunidad de rebaño establecida por la Organización Mundial de la Salud “supone que se vacuna con una vacuna perfecta”. En este sentido, tanto Radi como Díaz mencionaron la posibilidad de aplicar una tercera dosis a quienes hayan recibido dos de Coronavac para fortalecer su inmunidad.

La aparición de nuevas variantes es otro de los factores que resta efectividad a las vacunas. El informe del MSP dio a conocer ayer que la vacuna de Pfizer evitó en Uruguay el 75% de las enfermedades, algo que según Díaz “puede sonar decepcionante, pero era esperable”. Principalmente “porque en Uruguay domina la P1, que en cierto punto escapa de los anticuerpos producidos por la variante convencional en la enfermedad y que están en la vacuna”.

Radi sostuvo que “hay muchas dudas inclusive a nivel internacional si con este escenario de circulación mundial, con cambios de cepas que puedan escapar parcialmente a la respuesta inmune” se podrá alcanzar la inmunidad de rebaño.

Fuente: Elpaís