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Uno de cada ocho muertos con COVID-19 vivía en un residencial de ancianos

En el residencial Victoriano Sosa, de Fray Bentos, fallecieron 15 personas en menos de 15 días. Hay otros 128 establecimientos con casos activos.

La muerte de 15 residentes de un residencial en Fray Bentos, en Río Negro, disparó la alarma de las autoridades sanitarias. Foto: Estefanía Leal

El ventanal de un residencial de ancianos en Fray Bentos se ha transformado en la vidriera más triste de la marcha epidemiológica en Uruguay. De un lado, los pocos residentes que fueron negativos a los test del COVID-19 miran en el informativo las noticias que hablan de ellos. En menos de 15 días fallecieron al menos 15 de sus compañeros. Del otro lado, sobre la calle Lavalleja, algunos de sus familiares contienen las lágrimas, mandan fuerzas con globos y hasta retuercen los brazos como si estuvieran dándose ese esperado abrazo que desde hace mucho no ha podido ser.

Héctor Viera, quien tiene a su madre y a su hermano allí adentro, se pregunta por qué. “¿Por qué no enviaron a un hospital a aquellos que estaban graves? ¿Por qué una sola médica (que además está cursando la misma infección) es responsable de la atención de 67 pacientes? ¿Por qué…?”. Carolina Santos reclama ver a su suegra, doña Sonia, quien ha empezado a padecer en las últimas horas ese cansancio típico de los pacientes que han sufrido con síntomas el COVID-19. “Si hasta los presos reciben visitas”, insiste desde un lado del ventanal.

Pero no hay caso: el residencial que lleva el nombre del maestro Victoriano Sosa (cuya hermana fue una de las hasta ahora 15 fallecidas por este brote) está cerrado a cualquier visita. La excepción ha sido la examinación en la mañana de ayer de los técnicos de Epidemiología que, tras analizar el estado de algunos pacientes y revisar el historial clínico de los fallecidos, le han advertido a la médica responsable que “tiene que tener fuerza porque hay casos muy delicados”.

Uno de cada ocho fallecidos con COVID-19 en Uruguay vivía en un residencial de ancianos. Hasta hace cuatro meses, cuando el país todavía no atravesaba un exceso de muertes, en este tipo de establecimientos se registraban entre la sexta y la quinta parte de los decesos.

Pero el descenso de muertes en geriátricos se ha visto opacado por la incertidumbre de los 128 establecimientos que tienen casos activos y, en especial, por este brote de Fray Bentos (además de los 15 muertos, hubo 38 positivos; a 18 los diagnosticaron ayer).

La tormenta.

Es el primer lunes después de la Semana de Turismo y en Fray Bentos las calles están más vacías que de costumbre. Las altas temperaturas que, pese a la fecha, llegan desde el río, dan el aviso del temporal que se aproxima hacia el fin de semana. Aunque el otro temporal, el epidemiológico, tiene a este pueblo en el ojo de la tormenta desde al menos dos semanas.

Todo comenzó el domingo 21 de marzo. O unos días antes, cuando, según el análisis del hilo epidemiológico, una cocinera que era asintomática pero luego se supo estaba infectada con el SARS-CoV-2 habría introducido el virus en el residencial. Pero aquel domingo 21, cuando la médica responsable, Daura Garaza, hizo la recorrida de rutina encontró a dos ancianos “con los síntomas típicos”. Cruzó al hospital departamental (queda literalmente en frente) y les realizó un test rápido. Ambos eran positivos. Esa era la punta del iceberg.

Foto: Estefanía Leal

“Seguimos hisopando y hubo decenas de positivos”, recuerda Garaza, quien, al día siguiente de la detección de los casos se fue a vivir al residencial. Ese mismo lunes irían a vacunar a los ancianos, pero por el brote hubo que suspender el proceso de administración de las dosis.

Con las horas, algunos de los pacientes se agravaron. En el Whatsapp de los familiares la médica iba relatando la evolución: “Les dimos anticoagulantes, les dimos corticoides, les dimos antibióticos, están con oxígeno…”. Tras valorar las comorbilidades y edades (entre 77 y 90 años), la doctora entendió que era preferible darles el tratamiento en el establecimiento sin derivarlos a un CTI.

El ministro de Salud, Daniel Salinas, visitó la localidad ayer y dijo que “la doctora ha tenido eso que a veces tienen los médicos de inmolarse y quedarse en el barco hasta el final”. Pese a que el residencial está en trámite de habilitación, las condiciones de vida son dignas y a los pacientes “nunca les faltó atención”, sostuvo el jerarca. Su cartera dispuso el estudio del historial clínico para ver si el tratamiento y los pasos adoptados fueron los idóneos.

La única unidad de cuidados intensivos de la ciudad tiene sus seis camas ocupadas con pacientes que atraviesan el COVID-19. De hecho, ASSE, el prestador público, ha tenido que derivar diez pacientes a los CTI de otros departamentos. Pero las autoridades sanitarias aclararon que “todavía no hay una saturación” y que, si se hubiese considerado pertinente, a los ancianos del residencial se los habría podido trasladar a algún centro asistencial de la zona.

Daniel Salinas visitó ayer Fray Bentos. Foto: Estefanía Leal

“Según el médico tratante no había indicación de traslado y en el residencial hubieran tenido la misma atención que en el hospital. Fueron atendidos con oxígeno y la medicación necesaria y atención médica las 24 horas”, explicó el presidente del directorio de ASSELeonardo Cipriani, quien también dijo presente en Fray Bentos.

“Nosotros no limitamos ningún paciente a terapia intensiva por edad”, añadió, pero advirtió que a veces no es conveniente realizar un traslado si en el CTI no hay nada que se pueda hacer para salvar a la persona. “Camas había”, a pesar de que el sistema “está bajo tensión”, señaló el jerarca.

Investigación judicial.

La Fiscalía de Fray Bentos iniciará una investigación de oficio tras constatar la muerte de 15 residentes del hogar. Según indicaron a El País fuentes del Ministerio Público, el fiscal adjunto de Fray Bentos, Hugo Villanueva, tiene previsto solicitar un informe al Ministerio de Salud Pública y las historias clínicas de los pacientes del residencial.

Los informantes agregaron que la investigación de oficio no necesariamente implica que haya un delito, sino que la Fiscalía se interiorizará sobre lo sucedido. Al respecto, Salinas señaló ayer en conferencia de prensa: “Es cumplir con la ley”.

Omar Lafluf, intendente de Río Negro, calificó este lunes más temprano a lo sucedido como una “tragedia”. Por otra parte, contó que él fue quien llamó al presidente Luis Lacalle Pou y le expresó que le parecía importante que viajara el ministro de Salud Pública.

Sin embargo, la visita de Salinas y Cipriani no colmó las expectativas de algunos familiares que, con el correr de las horas, se fueron acercando al ventanal del residencial.

Grisela Demassi dijo a El País que no quedó satisfecha con la visita de los jerarcas, pero que tampoco esperaba otra cosa: “Este sistema, por ahora, no castiga a sus hijos; la Fiscalía inició una acción de oficio”, señaló.

“Nosotros no depositamos a nuestro familiar aquí y desaparecimos. Vengo tres veces al día para saludar desde esta ventana. El 20 de julio habíamos iniciado un grupo de Whatsapp para poder buscar estrategias de mejora en la comunicación. Fue por ese grupo que nos fuimos enterando de los positivos y hasta de los fallecidos… es terrible”, agrega Demassi, a quien se la nota agotada.

Estos últimos días ella ha tenido que hacer malabares entre la contención a familiares que perdieron a los suyos, la alegría de que su madre ha obtenido un resultado negativo, la incertidumbre de cómo será la evolución y la falta de respuestas. “¿Por qué nadie ayuda a la única doctora?”, pregunta.

El primer fallecimiento fue comunicado el 28 de marzo, una semana después de detectarse el brote. Desde entonces todos los días se informó algún nuevo deceso. Los deudos han tenido que despedirse sin velorio, a la distancia, en el cementerio público del departamento.

Garaza, a quien los lugareños tildan como “una gran médica”, ha tenido que acompañar las despedidas a la interna del residencial. “Me ha tocado rezar con algunos, darles la mano o el beso en la frente a otros”.

“Lo novedoso es que haya sido en Fray Bentos”

El ministro de Salud Pública, Daniel Salinas, visitó ayer la ciudad de Fray Bentos. Tras reunirse con las autoridades locales, informó que en el país hay 128 residenciales con casos positivos del COVID-19 (65 de ellos con brotes). Eso implica un acumulado de 775 casos positivos confirmados, de los cuales 23 están internados. Son, a su vez, 239 los funcionarios con coronavirus. En los residenciales hubo ya 135 fallecidos, entre los 1.101 que Uruguay tenía hasta el domingo. En este sentido, el jerarca dijo que “no es una situación novedosa” que haya habido decesos en un residencial. “Lo novedoso quizás es que se ha dado en Fray Bentos”.

Fuente: Elpaís