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Udelar: alta participación y “desinterés” en las elecciones

Se registró un récord de votos observados en los comicios universitarios: uno de cada cinco sufragó fuera del circuito asignado.

Estudiantes y profesionales votando en Elecciones Universitarias en la Universidad de la República en Montevideo. Foto: Leonardo Mainé

Un día las sedes universitarias volvieron a llenarse de gente. La Universidad de la República había sido la primera institución educativa del país en cerrar sus locales por la pandemia en curso. Y es una de las pocas en que la presencialidad no retomó su máxima expresión. Pero a un año, seis meses y dos semanas de aquella decisión, el 75% del padrón universitario concurrió a votar en las elecciones del miércoles.

Esa adhesión, que excluye los votos enviados por correspondencia, fue calificada por el rector de la UdelarRodrigo Arim, como la muestra de “un acto democrático postergado y necesario para la institución”. Los comicios se habían tenido que correr de fecha tres veces a causa de la emergencia sanitaria.

El COVID-19 cambió la dinámica universitaria. La propia institución había advertido a la Corte Electoral que unos 10.000 estudiantes que están inscriptos a carreras en sedes de Montevideo residen, en realidad, en el interior. La inmensa mayoría de esas personas no cambió su dirección en el padrón electoral y redundó en que haya récord de votos observados (uno de cada cinco votos emitidos).

Eso obligó a que el cierre de los circuitos se haya aplazado hasta dos horas y que los ministros de la Corte Electoral entiendan “necesario sentarse a conversar cómo resolver el asunto para futuras elecciones, porque está claro que las clases virtuales hacen que muchos estén radicados en el interior”, dice el ministro José Garchitorena.

Su colega, la también ministra Ana Lía Piñeyrúa, coincide: “la Universidad va a tener que estudiarlo y es probable que haya que modificar los padrones; esa es la solución más sencilla y práctica”.

Sin embargo, el rector Arim advierte que un cambio de padrón “no necesariamente” solucionaría el asunto. Ocurre que “la Universidad lo que ve es la inscripción de una persona a su carrera y a una sede universitaria, pero no se está fijando en dónde está viviendo la persona el día de la votación”.

Por eso el rector, a título personal, es partidario de cambios más profundos: el voto electrónico “es un camino que se puede pensar y recorrer”. Así como la pandemia aceleró algunos cambios, “puede que también sea el punto de inflexión para estas discusiones”.

El cambio en el modelo de voto implicaría una modificación de la ley orgánica de la Udelar que data de 1958. También es esa misma norma la que fijó la obligatoriedad del voto para los estudiantes, docentes y egresados. Un cambio en ese sentido requiere de mayorías especiales en el Parlamento.

¿Tiene sentido el voto obligatorio? Es una pregunta que se repite en cada elección de este tipo y que el miércoles fue protagonista de las discusiones tuiteras. En particular el debate se dio en el orden de los egresados, muchos de los cuales se graduaron hace años y su vínculo con la institución se reduce al pago del Fondo de Solidaridad o la participación en estos comicios.

Un tercio de los votos de egresados en Enfermería o de Derecho fueron en blanco o anulados. Esos fueron los dos servicios universitarios con más votos válidos que fueron dirigidos a una lista o lema concreto. Sin embargo, en Agronomía e Ingeniería más del 70% de los graduados prefirieron anular su voto o sufragar en blanco.

Sucede que, más allá del posible “voto castigo”, en estas facultades no participaron listas históricas que nuclean a los profesionales universitarios. El caso más evidente fue la falta de la Asociación de Ingenieros.

La ministra Piñeyrúa sostiene que “es clarísimo el desinterés, sobre todo de los egresados, y eso hace necesario una mesa de trabajo”.

Pero la fuerza de los votos en blanco y anulados también se hizo notar entre los docentes y estudiantes. Más de la mitad de los alumnos de Enfermería u Odontología sufragó de esa manera (el extremo opuesto fue Agronomía y Veterinaria en que solo el 17% votó en blanco o anulado).

En el orden docente, cuatro de cada diez votos en Economía y Bellas Artes fueron en blanco o anulado. El caso de Bellas Artes llamó la atención porque, si bien había lista única, estas elecciones daban validez a la conformación del consejo de la novel Facultad de Artes. En cambio, en Derecho y Psicología la inmensa mayoría de los profesores optó por adherir a una de las listas postuladas.

Estos guarismos primarios, ¿justifican o no la obligatoriedad del voto? En las últimas elecciones universitarias y del BPS se exoneró de la obligatoriedad a los mayores de 75 años. Para el resto, entiende el rector Arim, “la discusión puede ser válida, pero la identidad republicana en Uruguay hace de la obligatoriedad del voto una fortaleza: el involucramiento”.

Uruguay y Bolivia son, en las elecciones nacionales, los únicos dos países de la región en que el voto es obligatorio. Eso ha penalizado a Uruguay en los rankings de democracia. Pero muchos cientistas políticos dicen que el país suele ser una de las únicas democracias plenas de América Latina por algunos indicadores a los que el voto obligatorio favorece.

Piñeyrúa concuerda con esa paradoja y explica: “La obligatoriedad hace que la gente presente más atención, que se dé el tiempo y asuma su responsabilidad”.

Por su parte, Arim concluye que, en los cambios estructurales de la Universidad y las elecciones habría que incorporar a los posgrados: “En 1958 eran una excepción, pero hoy hay unos 1.300 titulados nuevos por año en posgrados… esas personas, si no estudiaron su título de grado en la Udelar, no tienen participación alguna en la toma de decisión”.

La FEUU se impone entre los estudiantes

De los 16 servicios universitarios que el miércoles tuvieron elecciones, la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU) ganó 13. Así lo indican los datos preliminares que surgen del escrutinio primario y que no incluyen los conteos de votos observados ni por correspondencia.

Química, una de las facultades en que la FEUU no se impuso, fue el único servicio en que la Federación no llevó una lista suya (había una única lista del Frente de Participación Estudiantil Susana Pintos).

Luego la FEUU perdió en Agronomía y Veterinaria. En estas dos últimas facultades prevaleció la fortaleza histórica de la Corriente Gremial Universitaria (CGU), quien cuenta con algunas personalidades del gobierno entre sus filas. En Derecho, una de las carreras en que existe mayor competencia electoral, la FEUU mejoró su última votación y amplió su representatividad respecto a CGU y BRUM.

En Medicina y Humanidades, donde ganó la FEUU, la lista más votada fue de Susana Pintos que competía dentro del lema FEUU (a diferencia de lo que ocurrió en Química, por ejemplo).

En el orden de los docentes volvió a notarse la fuerza de la Asociación de Docentes, ADUR, la que consiguió ganar en todos los lugares en que tuvo una lista bajo su lema (aunque todavía resta conocerse el peso de la representación en base al conteo definitivo).

Entre los egresados fue donde más se notó el “voto castigo”. Pero Economía fue uno de los servicios con mejor adhesión de los profesionales. Allí no se postuló con lista propia el Colegio de Contadores, pero muchos de sus integrantes participaron junto a la lista de CGU Egresados. Esta última agrupación, que incluye en sus filas a figuras de la coalición de gobierno (como Laura Raffo y Gonzalo Baroni) le ganó a la corriente Progresista que tenía a profesionales de la administración del Frente Amplio.

Fuente: Elpaís