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Subieron los combustibles entre 4% y 6%, ¿cuál habría sido el aumento si se trasladaran los costos?

El aumento fue menor al que marca el PPI porque se volvieron a usar ganancias de Ancap.

Surtidor de combustible. Foto: Fernando Ponzetto.

Luego de que el ministro de Industria, Omar Paganini adelantara a El País el pasado jueves que la noticia del aumento del petróleo y sus derivados a nivel internacional “no era buena”, de cara al ajuste de tarifas de combustibles de febrero, ayer el Poder Ejecutivo resolvió finalmente subir los precios.

De todas formas, el aumento definido fue menor a los costos verificados en los últimos meses, incluida la fuerte suba del petróleo en enero (se incrementó 15% en el último mes), porque el Ejecutivo volvió a utilizar las ganancias acumuladas de Ancap (que surgieron de las ventas de gasoil a UTE por la exportación de energía eléctrica a Brasil) para mitigar el alza.

En un escueto comunicado emitido ayer por el Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM), el Ejecutivo “decidió utilizar ganancias extraordinarias de Ancap para atenuar la fuerte escalada de los costos que se viene registrando”.

De ese modo, se fijó que el ajuste de los combustibles que comenzó a regir a partir de las 0 horas de este 1° de febrero, fue de $ 3 para los combustibles de mayor consumo, es decir naftas, gasoil y supergás.

Esto implica un aumento de 4,2% en el caso de las naftas y de 6% en el gasoil. Por lo que la nafta Súper 95 pasó de valer $ 70, 41 por litro a $ 73,41; la nafta Premium 97 de $ 72,34 a $ 75,34 (subió 4,15%); mientras que el gasoil 50-S pasó de $ 49,94 a $ 52,94 por litro.

En los últimos cuatro meses, el gobierno había optado por mantener los precios de los combustibles, pese a que los informes de precios de paridad de importación (PPI) elaborados por la Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua (Ursea) arrojaban variaciones al alza y en algún caso a la baja. De esa forma se apartó de la referencia y el mecanismo de fijación de precios establecido en la Ley de Urgente Consideración (LUC).

En agosto fue el último mes que el gobierno ajustó los precios en función de la regla de referencia de la Ursea. Desde esa fecha, el gobierno “viene absorbiendo el 100% de los incrementos con las ganancias extraordinarias de Ancap”, indicó el comunicado del MIEM.

En ese mes, el valor del barril de petróleo Brent cotizaba en US$ 71,67 en promedio, mientras que en enero el costo por barril fue de US$ 84,27, lo que significó un aumento del 17,6%.

En rueda de prensa, el ministro de Industria, Omar Paganini, dijo ayer que el ajuste “debería ser más importante”. Consultado sobre cuánto tendría que haberse aumentado el precio, afirmó: “el doble”.

El incremento “no es todo lo que debería ser”, dijo Paganini pero argumentó que igual “el ajuste lo tenemos que hacer por el aumento enorme de los costos”. En este sentido, el jerarca señaló que “el gobierno sigue apostando a tratar de mitigar esto lo más posible en la medida en que las cuentas de Ancap lo soporten”.

Según las cifras del MIEM -a las que accedió El País-, si no se hubiesen utilizado las ganancias de Ancap para mitigar el alza en los costos de producción de combustibles, el aumento de las tarifas debería de haber sido de $ 6,85 por litro en el caso de las naftas (una suba de 9,7%) y de $ 7,16 en el caso del gasoil (un incremento del 14,3%).

En relación a cuánto renuncia Ancap en términos de ingresos por vender combustibles por debajo de los costos de producción, el ministro señaló que esa cifra se encuentra “en el orden de los US$ 10 millones por mes”.

En la inauguración de la nueva planta de Conaprole en San José el pasado martes, el presidente Luis Lacalle Pou había señalado que con la información que tenía hasta el momento, el gobierno tenía “espalda todavía para no tener que aumentar los combustibles” y en esa jornada reafirmó el compromiso de tener tarifas “lo más barato posible”.

Al ser consultado por los dichos del presidente y la posterior decisión del Ejecutivo de aumentar las tarifas, Paganini explicó que luego de haber analizado “cómo evolucionaron los costos y el precio del petróleo este último mes, efectivamente no podemos sostenerlo completamente porque eso genera compromisos muy fuertes en las cuentas de Ancap”.

De acuerdo con el jerarca del MIEM, desde el punto de vista del petróleo y también del costo de los fletes internacionales, “el mundo lamentablemente está caro”, y señaló que eso queda de manifiesto en la toma de decisión de ajuste de tarifas.

La noticia de la suba de los combustibles generó críticas por parte de la oposición política que volvió a cuestionar el nuevo mecanismo de fijación de precios, en el marco del próximo referéndum que buscará derogar 135 artículos de la LUC.

Sobre este punto, Paganini defendió los parámetros establecidos en el nuevo sistema y afirmó que la postura del gobierno es seguir adelante con el mecanismo. Según establece la LUC, el informe de PPI es uno de los insumos (junto con otro informe financiero y de producción que envía Ancap al gobierno y que no es público) que debe tener en cuenta el Ejecutivo para decidir si ajusta o no los precios al público.

La idea a futuro es “que vamos a seguir con esta lógica” de mitigar el alza de los precios y no trasladarla a la población, “siempre mirando con prudencia” los números de Ancap, dijo Paganini.

Fuente: Elpaís