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¿Qué piensan los uruguayos del MERCOSUR?

La mayoría tiene una opinión neutra; se apoya la búsqueda de alternativas, aunque sin dejar el bloque.

Foto: Reuters

Luego de 30 años de funcionamiento, el Mercosur ha cumplido sólo parcialmente los objetivos que se propuso en el Tratado de Asunción. La idea inicial, atractiva para impulsar el desarrollo comercial de los países miembro, ha estado plagada de dificultades y contramarchas.

A partir de una mirada exigente (y algo menos también), puede decirse que el proyecto de bloque común ha fracasado. Por tanto, es bastante claro que nuestro país necesita mejorar su inserción internacional, de forma de aprovechar las ventajas que le conferiría acceder a más y mejores mercados donde colocar su producción y, al mismo tiempo, disponer de productos a precios más bajos que los actuales (especialmente aquellos que no se producen en la región). Pero las dificultades de integración con los socios del Mercosur y las posturas proteccionistas de los socios mayores, han afectado la posibilidad de avanzar en negociaciones con otros países o bloques, ya sea en forma individual o conjunta. ¿Qué opinan los uruguayos sobre estos temas?

El saldo de opiniones sobre el funcionamiento del Mercosur es levemente positivo, pero la mayoría piensa que no ha sido positivo ni negativo para nuestro país. En efecto, el 39% de los encuestados manifestó esta última alternativa, denotando que la actividad del bloque no ha propiciado grandes ventajas o desventajas para Uruguay. Mientras tanto, dado que las opiniones positivas suman un 33% y las negativas un 18%, el saldo es levemente positivo, con un neto de 15% (gráfico 1). Así, esto podría indicar que los ciudadanos entienden que el Mercosur ha tenido algunas ventajas para nuestro país, pero que en realidad no ha sido claramente ventajoso. Los más jóvenes son quienes tienen una posición más favorable, con un 41% de opinión positiva, quizás porque no vivieron los conflictos y expectativas no alcanzadas que la realidad impuso luego de la creación del bloque.

Una amplia mayoría opina que nuestro país debe avanzar en buscar alianzas comerciales con otros países, aunque permaneciendo dentro del Mercosur.

Este resultado refleja la percepción de que el bloque tiene alguna utilidad o que la salida de nuestro país del Mercosur en forma súbita, implicaría un costo fuerte (siendo el más evidente la afectación, en términos de actividad y empleos, de la industria que compite en la región). Pero, al mismo tiempo, marca que se ha internalizado la necesidad que tiene nuestro país de buscar alternativas comerciales con el resto del mundo. Y si bien la mayoría piensa que dicha búsqueda debe ser “pidiendo permiso” (58%), casi uno de cada tres encuestados tiene la idea que Uruguay debe hacerlo “sin pedir permiso” (28%, gráfico 2).

El resultado anterior se mantiene al explorar sobre un caso más preciso. En efecto, cuando se plantea la alternativa concreta de avanzar en un tratado con China, muestra resultados similares a los del caso general, con un 72% de los encuestados que está a favor de hacerlo pero sin generar conflictos con los socios actuales.

Se observa una actitud en general favorable a la apertura; sin embargo, como era de esperar, los resultados cambian cuando las alternativas dejan en evidencia costos concretos de dicho proceso. En efecto, un 84% está de acuerdo con que Uruguay debe abrirse al mundo, siendo un 27% quienes opinan que debe hacerlo independientemente que los otros países también se abran al comercio con Uruguay (apertura unilateral) y un 57% que opina que la apertura debe realizarse siempre que sea correspondida con un comportamiento similar del otro país. Sin embargo, cuando en vez de hablar de “abrirse al mundo”, hablamos de “bajar barreras al comercio” (o mantenerlas o subirlas), quienes están con la alternativa de bajar barreras acumulan un 45%. En esta línea, si en lugar de hablar de “barreras al comercio” nos referimos a “proteger la industria nacional”, entonces quienes consideran que hay que bajar la protección a dicho sector son una clara minoría.

Evidentemente, las tres categorías testeadas no son necesariamente lo mismo, pero marcan cómo la aparente actitud aperturista se revisa cuando, al mismo tiempo, se perciben ciertos impactos negativos que normalmente pueden esperarse de dichos movimientos, relativizando los resultados iniciales.

La contrapartida que los uruguayos exigen para ser más “aperturistas” es que dicho avance genere inversiones de importancia que motiven la creación de empleos. Esta alternativa fue elegida por un 39% de los encuestados, en particular por los segmentos etarios mayores que todavía están en la plenitud laboral (45 a 59 años). La segunda alternativa elegida fue poder acceder a productos de consumo habitual a precios más bajos (21%). En tercer lugar, se ubicó la alternativa de bajo impacto en el empleo uruguayo, es decir, se está dispuesto a ir a una mayor apertura siempre que no afecte significativamente el empleo nacional (gráfico 3). Es esperable que parte de estos resultados se sostengan en el tiempo, aunque es posible que haya una sobre preocupación sobre los temas relacionados con el mercado laboral a partir de la actual coyuntura.

Finalmente, el sentido de pertenencia de los uruguayos al Mercosur es reducido. En efecto, sólo un 35% de los uruguayos se siente parte del bloque.

Este resultado es claramente más bajo que el prevaleciente en otros bloques como el europeo donde, en promedio, el 55% se siente parte. En los países centrales, estos guarismos son mayores (65% de los ciudadanos alemanes o 57% de los franceses) aunque estos registros bajan, en algunos casos, a medida que nos alejamos del centro europeo (Finlandia 41% o Grecia 38%).

Es cierto que el arreglo de la Unión Europea es mucho más fuerte y antiguo que el de nuestro acuerdo regional pero, de todas formas, la brecha es suficientemente grande como para evidenciar cómo el Mercosur no ha podido trascender la esfera económica y comercial para llegar a influir en forma significativa en el sentir de la gente.

En suma, en opinión de la mayoría, el bloque se evalúa en forma neutra, reflejando las dificultades de funcionamiento del Mercosur. También se observa proclividad de la ciudadanía a buscar acuerdos y mercados extra región, incluso si para ello fuese necesario correr riesgos moderados o incluso de importancia con los socios del bloque. En cualquier caso, se destaca de lo analizado previamente que no es una alternativa preferida que el país se mantenga pasivo en relación a este tema. Se perciben los eventuales resultados positivos de buscar acuerdos con otros países y también los costos que ello conlleva.

A partir del análisis de la performance del bloque y de las opiniones de la ciudadanía, parece imperativo que el gobierno, con los cuidados del caso, acelere el paso en la búsqueda activa de nuevos acuerdos comerciales extra región.

(*) Ec. Alejandro Cavallo, Director Consultoría Económica

Fuente: Elpaís