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OTAN ratificó apoyo a Ucrania, pero sin el envío de sus tropas

La garantía de que “un ataque generará una respuesta de la Alianza” no se aplica a Kiev, sostuvo Jens Stoltenberg.

Ucrania. Foto: EFE

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, descartó este domingo que la Alianza Atlántica llegue a enviar tropas de combate sobre el terreno a Ucrania si Rusia lanza una ofensiva sobre el país. “Ucrania no es un aliado de la OTAN”, dijo a la cadena británica BBC Stoltenberg, que recalcó que la “garantía de seguridad al 100% de que un ataque sobre un aliado generará una respuesta de toda la Alianza” no se aplica a Kiev.

“No tenemos planes para desplegar tropas de combate en Ucrania”, subrayó Stoltenberg, que cuestionado por si contempla algún escenario en el que se llegaran a ver soldados de la OTAN enfrentándose en Ucrania contra efectivos rusos contestó que “no”.

“Nos estamos centrando en ofrecer apoyo a Ucrania. Ayudando a que ejerza su derecho a la autodefensa. Al mismo tiempo, enviamos el mensaje a Rusia de que impondremos sanciones severas si una vez más utilizan la fuerza contra Ucrania”, dijo Stoltenberg.

Afirmó que no existe “certeza sobre las intenciones” del presidente ruso, Vladímir Putin, pero alertó del preocupante envío de decenas de miles de soldados a la frontera ucraniana, el uso de “una retórica muy agresiva” por parte de Moscú, así como de los precedentes del “uso de la fuerza” contra Ucrania.

Stoltenberg abogó por una solución diplomática a las tensiones y urgió al Kremlin a desescalar el conflicto.

“La paradoja es que Putin entró en Ucrania en 2014 porque no les gustaba tener a la OTAN cerca de sus fronteras. Pero, cuanto más agresivos sean, los aliados de la OTAN más se acercarán a las fronteras e incrementarán su presencia en la parte este de la Alianza”, dijo el secretario general.

Gran Bretaña

En términos parecidos a Stoltenberg, se expresó la ministra de Exteriores de Reino Unido, Liz Truss, quien declaró que era “muy poco probable” que soldados británicos fueran a desplegarse para combatir junto a tropas ucranianas en el caso de una invasión rusa, y que el camino era “asegurarse de que las fuerzas ucranianas reciban todo el apoyo que podamos darles”.

Esto contrasta con declaraciones del primer ministro Boris Johnson, quien anunció que Reino Unido se prepara para ofrecer a la OTAN un “importante” despliegue de tropas, armas, naves de guerra y aviones en Europa, para responder al aumento de la “hostilidad rusa” ante Ucrania.

La oferta, que se haría a los jefes militares de la OTAN la semana próxima, sería la de duplicar los cerca de 1.150 soldados británicos presentes en los países europeos del este y enviaría “armas defensivas” a Estonia, indicó su oficina.

Cabe recordar que Truss es uno de los nombres que más suenan para competir en unas eventuales primarias conservadoras, para sustituir a Johnson en caso de que prospere la moción de censura en su país. Sin embargo, Truss se presenta como una de las defensoras del primer ministro hasta ahora.

En el frente diplomático y de supuestas contradicciones, Liz Truss, y el secretario de Defensa de Gran Bretaña, Ben Wallace, se preparan para visitar Moscú en los próximos días con el fin de conversar con sus homólogos rusos.

Estados Unidos

Más allá de las declaraciones de la OTAN de que no enviarán tropas de combate a Ucrania, en la medida en que ese país no es miembro de la organización, el gobierno de Joe Biden afirmó el viernes que “en el corto plazo” moverá tropas estadounidenses al este de Europa.

El Pentágono aclaró que no va enviar tropas a suelo ucraniano y, de desplegarse, el grueso de los soldados que tiene en “alerta elevada” lo harían dentro de la OTAN; tampoco ha descartado utilizar a los militares que ya tiene desplegados en bases en Europa.

Asimismo el Pentágono anunció que puso en “alerta elevada” a 8.500 militares, que actualmente se encuentran en territorio estadounidense, para un posible despliegue en países aliados del este europeo.

Esto en realidad esto es muy poco comparado con la movilización de 100.000 militares rusos en la frontera con Ucrania, aunque es una fuerte señal de compromiso que ha sido acompañada por otras ayudas de países de la Alianza a Ucrania.

Entre los 8.500 que se encuentran en alerta en territorio estadounidense hay equipos de combate y unidades de infantería, informó el Pentágono.

Duras sanciones

Los líderes del Senado de EE.UU. dijeron ayer que están cerca de llegar a un acuerdo bipartidista sobre un proyecto de ley de sanciones que “aplastaría” la economía de Rusia si envía tropas a Ucrania. Los comentarios ocurren cuando Gran Bretaña está terminando de establecer su propia batería de sanciones, que según su ministra de Relaciones Exteriores, Liz Truss, no dejará a Rusia “ningún lugar donde esconderse”.

Alemania contra la pared

El nuevo canciller alemán Olaf Scholz enfrenta su primera crisis, provocada por las crecientes críticas que apuntan a una supuesta cercanía de su partido con Rusia, en un momento en que los occidentales intentan unirse en torno a Ucrania.

“La principal desventaja para la política exterior alemana es el partido socialdemócrata (SPD) del canciller”, dice el semanario Der Spiegel.

La dirección del SPD convocó para hoy lunes una reunión interna para tratar de clarificar su posición respecto a Rusia.

Desde hace semanas, el canciller envía señales contradictorias sobre las tensiones ruso-ucranianas. A veces promete sanciones duras a Moscú si invade Ucrania, otras veces advierte sobre las consecuencias para Alemania, que compra 55% del gas a Rusia.

El gobierno de Scholz, en el poder desde hace menos de dos meses, recibió duras críticas de Ucrania y los países bálticos por su rechazo a entregar armas a Ucrania, como sí lo hacen Estados Unidos y el Reino Unido.

La proposición alternativa de la ministra de Defensa socialdemócrata, de enviar 5.000 cascos militares y un hospital de campaña, fue recibida con sarcasmos.

El futuro del gasoducto germano-ruso Nord Stream II, construido en el Báltico evitando pasar por Ucrania cristaliza las tensiones. El ducto está en espera su autorización para funcionar, pero para muchos es un instrumento de dependencia geopolítica de Alemania respecto al Kremlin. Uno de los principales responsables de ese proyecto es el ex canciller socialdemócrata Gerhard Schröder, quien defiende con insistencia las posiciones de Rusia en la crisis.

Fuente: Elpaís