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Magnicidio en Haití, un país hundido en la pobreza y la inestabilidad

El magnicidio de Jovenel Moise conmovió al mundo. Deja al país hundido más en la inestabilidad, en medio de una grave crisis económica y sanitaria.

atorio forense trabajan en la casa donde fue asesinado el presidente de Haití. Foto: AFP

El asesinato del presidente de HaitíJovenel Moise, en la madrugada del miércoles por un comando armado que atacó su residencia privada en Puerto Príncipe, hunde más en la inestabilidad a uno de los países más pobres del mundo.

Moise, de 53 años, murió por los disparos recibidos, mientras su esposa Martine, de 47 años, resultó herida y ayer fue trasladada a Miami.

El primer ministro, Claude Joseph, declaró el estado de sitio y dijo estar ahora a cargo del país. “El presidente fue asesinado en su casa por extranjeros que hablaban inglés y español”, informó Joseph sobre el ataque, ocurrido sobre las 2 de la madrugada del miércoles, hora uruguaya. “Esta muerte no quedará impune”, dijo en un discurso a la nación.

Gobiernos de todo el mundo condenaron este magnicidio, del que hasta anoche nada se sabía de cómo se orquestó.

Haití es uno de los países más pobre del mundo, que vive desde hace décadas una inestabilidad crónica y está especialmente expuesto a las catástrofes naturales.

Ocupa un tercio de la isla caribeña de La Española, ubicada entre Cuba y Puerto Rico, que comparte con la República Dominicana. Su población es de 11,4 millones.

Bajo dominio español hasta 1697, y luego francés, Haití se convirtió en la primera república negra independiente de América en 1804 tras una revuelta de esclavos dirigida por Toussaint Louverture.

Desde su independencia, Haití ha experimentado una sucesión de dictaduras, intercaladas con algunos cambios democráticos y ocupaciones extranjeras.

De 1957 a 1986, François Duvalier (“Papa Doc”), y luego su hijo Jean-Claude (“Baby Doc”) sometieron a la población a un control total y gobernaron apoyados en los escuadrones de la muerte, los “tontons macoutes”.

“Baby Doc” se había convertido en presidente vitalicio a los 19 años de edad en 1971 después de la muerte de su padre.

Expulsado por una revuelta popular en 1986, “Baby Doc” se exilió en Francia durante 25 años, antes de volver a Haití, donde murió en 2014. Nunca fue juzgado por crímenes de lesa humanidad.

En 1990, el sacerdote Jean-Bertrand Aristide fue elegido en las primeras elecciones libres. Derrocado por un golpe de Estado en 1991, se exilió y regresó a Haití en 1994 tras una intervención estadounidense. Uno de sus familiares, René Préval, asumió la presidencia en 1996.

Aristide volvió a la presidencia en 2001. Bajo la presión estadounidense, francesa y canadiense, una insurrección armada y una revuelta popular, dimitió en 2004 y se exilió.

René Préval, que retomó el poder en 2006, es el único dirigente haitiano que ha completado los dos mandatos que permite la Constitución.

Llega Moise.

Investido presidente en 2017 tras una larga crisis electoral, Moise rápidamente se convirtió en objetivo de la ira popular, alimentada en particular por el aumento de los precios y luego por la escasez de combustible.

A partir de 2020, sin Parlamento en funciones, gobierna por decreto.

Jovenel Moïse, quien fue presidente de Haití. Foto: AFP

Aunque la justicia decretó que su mandato terminaba el 7 de febrero de 2021, Moise siguió en el poder alegando que le quedaba un año, ya que había sido elegido en unas elecciones anuladas por fraude, y luego reelegido un año después.

Haití es el país más pobre de América Latina y el Caribe y uno de los más pobres del mundo, según el Banco Mundial (BM), con un 60% de su población por debajo del umbral de la pobreza. El PNUD lo sitúa en el puesto 170 de 189 por su índice de desarrollo humano.

El 12 de enero de 2010, un terremoto de magnitud 7 devastó la capital, Puerto Príncipe, y su región, matando a más de 200.000 personas.

Haití también fue arrasado en 2016 por el huracán Matthew (más de 500 muertos).

Varios gobiernos y organismos expresaron su estupor por el asesinato de Moise.

El secretario general de ONU, António Guterres, llamó “a preservar el orden constitucional, mantenerse unidos ante este horrible acto y rechazar toda la violencia. Naciones Unidas seguirá estando junto al Gobierno y el pueblo de Haití”.

Francia, país con un fuerte lazo histórico con Haití por haber sido su metrópoli colonial hasta 1804, se expresó a través del ministro de Exteriores, Jean-Yves Le Drian, quien espera que se aclare “este crimen que se produce en un clima político y de seguridad muy deteriorado”.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, dijo que “necesitamos mucha más información, pero es (una señal) muy preocupante de cómo están las cosas en Haití” tras un “acto atroz”. (AFP y EFE)

El día que Chifflet renunció

La crisis política y humanitaria en Haití se siguió muy de cerca en Uruguay en los últimos años, por la presencia de la misión de paz de la ONU con un numeroso contingente de soldados nacionales.

Uruguay participó de la misión de paz en Haití durante 13 años: desde 2004 en el gobierno de Jorge Batlle, hasta mayo de 2017 que el Frente Amplio retiró a los últimos soldados cuando la ONU le puso fin a la misión.

El primer contingente uruguayo en Haití fue de 610 efectivos y fue creciendo en presencia hasta alcanzar un máximo de 1.589 en abril de 2014, cuando empezó a reducir su participación en el país caribeño.

La posición cambiante del Frente Amplio sobre la misión en Haití provocó en diciembre de 2005 la renuncia a su banca del diputado socialista Guillermo Chifflet (1926-2020).

Durante la administración Batlle, la coalición de izquierda se opuso a que Uruguay participara en Haití. Pero una vez en el gobierno propuso extender el mandato de la misión, provocando la crisis con Chifflet.

“Acá el tema es concreto, a mi modo de verlo, un pequeño país ha sido sometido a una intervención externa, absolutamente ajena a las normas del Derecho Internacional, que luego la potencia interviniente ha intentado legitimar con una resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas”, dijo Chifflet en la sesión de la Cámara en la que renunció a la banca. Y recordó que en el Frente Amplio le dijeron que iba a “romper la unidad monolítica de la fuerza de gobierno creando un precedente que otros podrán seguir después en los temas que se les ocurra”.

“He votado cosas incluso que no comparto pero que acepto por disciplina. Soy partidario del mandato interactivo, pero para cumplir con los compañeros me retiro ahora, no voto, pero renuncio a la Cámara. Renuncio”. Chifflet remató su intervención con la siguiente frase: “Quiero estar de acuerdo en respetar la voluntad de la mayoría, pero quiero estar también tranquilo con mi conciencia”.

Condena de Uruguay

Uruguay expresó “su más enérgico repudio y condena” por el asesinato de Jovenel Moïse. “Este magnicidio no puede quedar impune”, afirma la Cancillería, y agrega que “todas las medidas a nivel nacional e internacional deben ser aplicadas para llevar a la justicia a los responsables de este bárbaro crimen”. A Uruguay “le preocupa la estabilidad política y la continuidad del orden democrático en la hermana República de Haití” y solicitó que todos los actores sigan los “canales institucionales requeridos por el proceso de sucesión presidencial”.

Fuente: Elpaís