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Lacalle Pou: “El manejo de la pandemia del COVID-19 tendrá un efecto positivo”

A un año de haber asumido el gobierno, el presidente afirma que convive con la satisfacción ser “el primero de los uruguayos” y la “angustia” que le generan las cifras de pobreza y desempleo.

En la gestión de vacunas “llegamos a dos o tres contactos que nos facilitaron mucho”, dijo el presidente uruguayo. Foto: Leonardo Mainé

Tras un año de gobierno, el presidente Luis Lacalle Pou afirma que no resigna nada de su programa electoral. Una buena zafra en el agro y en la construcción pueden reactivar la economía. Apuesta a que la gestión de la pandemia del COVID-19 traiga un rédito internacional. Dice que las cifras de pobreza y desempleo le generan angustia, y que son su “desvelo”.

-En este primer año, ¿qué fue lo que le dio más satisfacción y lo que le generó más angustia?

-En términos de satisfacción, no es un hecho puntual. Yo me siento una persona agradecida de poder hacerle un bien a mi país. Haber perseguido un sueño, haber llegado a ser el primero de los uruguayos. Y lo que me genera angustia tampoco es sobre un hecho puntual. Les diría que es diaria la angustia. Cuando hay muchas cosas por resolver, cuando hay gente pasando mal, cuando uno no tiene todas las herramientas, eso da angustia. Me imagino que la mayoría de los gobernantes debe convivir con ese doble sentimiento.

-En lo personal, ¿se siente satisfecho con lo logrado?

-Hace poco tuve un intercambio con un compañero del Poder Ejecutivo sobre conformidad y satisfacción. Si el concepto de conforme es que está todo bien o todo hecho, notoriamente no estoy conforme. Si el concepto de conforme es que se hizo lo que estuvo al alcance y todavía falta -porque yo creo que falta-, capaz podría entrar ahí. Pero la conformidad no es un elemento propio en mi vida. Estar conforme cuando hay gente que la pasa mal, para mí no sería lógico.

-¿Ese intercambio fue con un ministro disconforme?

-No, fue a raíz de cifras del gobierno en un ámbito específico, que son buenas, que son mejores, pero la diferencia de concepto es la conformidad.

-¿Seguridad?

-No.

-¿Economía?

-Sigan tirando, que son 14.

-¿Cuándo se piensa vacunar? ¿No debería ser de los primeros por el rol que tiene en el Estado?

-Yo pensaba ser el primer uruguayo en vacunarme. Siempre lo pensé así. Y después dije ‘no, me parece más lógico cuando realmente me toque y con la vacuna que me toque’. Me parece más uruguayo, más razonable.

-¿Fue luego del vacunagate de Argentina?

-No fue como consecuencia de eso. Sí calzó justo ahí. Si las encuestas de intención de vacunarse hubieran sido muy bajas, capaz habría que haber dado ese paso para dar confianza. Pero como va en aumento la voluntad de vacunarse, y creo que va a ser una inercia positiva…

-Logró un número importante de vacunas. ¿Qué ofreció Uruguay a los laboratorios, que otros países no pudieron ofrecer?

-No sé qué es lo que no ofrecieron otros países. No sé si a ustedes les pasa, pero siempre en algún lugar del mundo, en algo importante, ¡plin! Sale un uruguayo. Parecemos 100 millones. Siempre hay un uruguayo que por buena gente, por inteligente, por formación… Sumado a eso, la gestión de la pandemia en Uruguay anda entre los mejores. Y después, creo que llegamos a dos o tres contactos de relevancia que nos facilitaron mucho.

“Nuestro gran desvelo es que 60 mil personas vuelvan a tener un salario y autonomía”. Foto: Leonardo Mainé

-¿Con Pfizer?

-Ahí hay un vínculo personal mío.

-¿Cómo los convenció? ¿Cuál fue el argumento?

-No soy yo, es Uruguay. Esta persona conoce Uruguay, viene a Uruguay. Son unos enamorados del país. Quieren al país, veían que en Uruguay se estaban haciendo las cosas bien, y generaron un vínculo conmigo. Pero es el país, no soy yo.

-En noviembre, diciembre, contaba lo difícil que era “colarse”. No parecía tan sencillo conseguir esa cantidad de dosis…

-Dentro de lo que les puedo contar -no por un tema de confidencialidad del contrato, sino por un vínculo personal que quiero preservar, por aquello de las presiones que hay en todo el mundo-, nosotros teníamos la confianza de lograr una cantidad de dosis importante, pero no sabíamos que íbamos a llegar a los 2 millones de dosis de esta vacuna. Eso se dio en las negociaciones de nuestro equipo en la Torre Ejecutiva.

-¿Visualiza al país cerca de la normalidad antes de fin de año?

-Hablar de normalidad parece un poco… extraño. Sí estoy visualizando lo que va a pasar cuando Uruguay tenga la inmunidad de rebaño, cuando el mundo lleve una vacunación importante. Mi sueño, y para lo que voy a trabajar, es que Uruguay sea de los primeros países en abrir la frontera. Necesitamos las fronteras.

-¿Cuándo sería?

-Cuanto antes.

-¿Pero antes de fin de año?

-Sí, no quiero poner fecha, pero en cuanto se pueda. Estamos en un intercambio bien interesante y fermental con el GACH sobre si la vacunación de determinadas personas o el avance de la vacunación significa que esas personas pueden entrar al país. Aquello del pasaporte sanitario del que hablé hace como dos meses.

-¿Qué tan avanzado está eso?

-Estamos en contacto con el GACH y el MSP sobre esos temas. Eso para mí es muy importante, por muchas cosas. Acá hay un efecto obviamente no buscado, pero que va a quedar después de que pase todo este episodio: cuáles son los países responsables, cuáles son los que tienen determinado nivel sanitario, cuáles son los que actuaron de determinada manera en la pandemia. Y eso, si es que quedamos entre los mejores, va a tener un rédito positivo. No me cabe la menor duda. El buen manejo de la pandemia -que es lo que hay que tener por un tema sanitario- va a tener un efecto posterior positivo.

“Mi sueño, y para lo que voy a trabajar, es que Uruguay sea de los primeros países en abrir la frontera”. Foto: Leonardo Mainé

-En el sector turístico dicen que, mientras tanto, se ahogan.

-Hemos tratado de asistir dentro de lo posible y vamos a seguir asistiendo. Ayer (por el 2 de marzo) dije algunas medidas que se tomaron, otras que se van a tomar. El turismo es de los más golpeados. Tenemos que ponerle foco para ver cómo hacemos para levantar a esas empresas y que puedan beneficiarse eventualmente del próximo oasis.

-Pero en el discurso en el Parlamento, para el sector turístico, no hubo anuncios.

-No, pero hablé de las medidas que se habían tomado: tasa de IVA cero para hotelería, el SiGa turismo, los 8.000 pesos para los trabajadores que se retomen, exoneraciones de aportes jubilatorios para ciertas empresas…

-¿Se vienen más medidas?

-Se vienen algunas que por su tamaño involucran a empresas del sector.

-O sea, apuntarán hacia las medianas empresas.

-Sí, pero depende de en cuál de los beneficios. Va a haber más.

-¿Están trabajando en algún plan para espectáculos deportivos con público? ¿Apertura de salones de fiesta? ¿Actividades de esparcimiento?

-Algunas personas que he contratado para la logística de las vacunas, conjuntamente con alguno del MSP, y alguien que yo voy a poner acá desde Presidencia para que haga un seguimiento, están desarrollando una estrategia que hace a los test antigénicos sobre todo. Ya se lo presentaron al MSP, a OPP y al GACH. Con una red importante en la cual se pue- da acceder a los test antigénicos, que no son onerosos, y que son de rápida resolución, eso ayudaría mucho a casamientos, fiestas, eventos, público. Es a lo que le vamos a poner foco ahora a ver cómo hacemos para que se pueda volver.

-Dada la emergencia sanitaria, ¿ha pensado en rever el ahorro que se propuso concretar?

-De hecho, habíamos hablado de US$ 900 millones en un año y llegamos a casi US$ 700. Es lo que pudimos hacer. Una vez que ponés en marcha la austeridad, no como recorte sino como eficiencia, tiene una inercia positiva. Creo que se genera un vínculo virtuoso. Azucena ya hizo un adelanto de un gasto de US$ 540 millones para el Covid. Veremos cómo viene la recaudación.

-Mal, según las últimas cifras.

-Sí, vi. Ahora, nosotros vamos rumbo a buenas zafras de soja, arroz. Eso va a ayudar a la economía. En Ombúes de Lavalle la soja anda bien, y eso significa más trabajo, más constante y sonante. En Lascano, si la cosa anda bien con el arroz, se van a beneficiar. Hay algunos datos de más venta de maquinaria agrícola, de más extensión de siembra, del precio de esas materias primas, que hacen pensar que en ese sector del país va a haber un crecimiento.

-¿Por ahí viene la reactivación?

-No, porque es sectorial. Es importante pero es sectorial.

-¿No derrama tanto?

-Derrama y mucho. Pero venimos de una mala zafra turística. Yo no puedo decir ‘va a entrar dinero por la agricultura’ cuando tenés 500 millones o menos de ingresos. Son situaciones totalmente distintas. Nosotros hemos hecho una apuesta grande en la construcción, por la vivienda promovida, por los grandes proyectos. El otro día me pasaban cifras de cemento vendido, de cantidad de horas trabajadas, jornales pagos y cantidad de empleados. Después de una caída fuerte se ha ido recuperando. Y apostamos a que por ahí venga un proceso de reactivación.

Luis Lacalle Pou, presidente uruguayo en su oficina en Torre Ejecutiva. Foto: Leonardo Mainé

-Estos números: 100.000 nuevos pobres, 200.000 personas comiendo en ollas populares, 60.000 nuevos desempleados: ¿qué le generan?

-Es parte de la angustia del gobernante. Y ustedes vieron que dije que no voy a hablar de herencias, y que el tiempo de las excusas pasó.

-En la memoria de 2020 se habla, sí, de herencias.

-Sí, en realidad la memoria lo que hace es relatar el año de gobierno.

-Pero se habla de herencia.

-Cada ministerio dice cómo encontró la situación y qué fue lo que tuvo que hacer. Eso más que una herencia trae un punto de partida, que en sí es una crítica a una gestión. Desde mi persona no lo habrá, porque yo no puedo decir que el 2021 no voy a hacer algo por el 2019. Aunque sea válido, no lo voy a decir.

-Los números de pobreza y desempleo evidentemente lo llevan a pensar en una herencia. ¿No se podría haber frenado?

-Notoriamente había gente en una situación vulnerable. Y con un empujón negativo en la economía termina en esas situaciones. Gran parte de nuestro desafío es cómo esos 60.000 uruguayos pueden volver a trabajar.

-La oposición está pidiendo más medidas por estos números, para esa gente.

-Y está bien, está bien. Es el desvelo nuestro. Es el trabajo con el Ministerio de Economía, con los ministerios productivos. El gran desvelo debe ser cómo esa gente vuelve a tener un salario; cómo vuelve a tener autonomía para desarrollar su vida.

-Se insiste con la renta universal, ¿la tiene descartada?

-Sí.

-¿Dónde se debe depositar el mayor esfuerzo en 2021?

-En todo.

-¿En el empleo?

-En todo. El sistema educativo es fundamental.

-Ahí pudieron desplegar poco el programa de gobierno.

-Y no hubo casi clases… era ver cómo hacíamos para tener cierta conexión con chiquilines que si no iban a perder la conexión con el sistema educativo.

-¿Está comprometida la posibilidad de hacer un cambio real en educación?

-No, no está comprometida. Ahí está el cambio más importante. Y el tema de que la gente pueda valerse por sí misma. Y eso hace a emprender, a conseguir un trabajo, a tener un salario digno, a que sea sostenible en el tiempo. Y para eso debe haber inversión. Y para que haya inversión, tiene que haber competitividad. Y para eso, los costos de producir no deben ser muchos. Y para que eso pase, el Estado debe tomar medidas dentro de sí mismo. Es una cadena de cosas, no me puedo quedar con una sola.

Luis Lacalle Pou, presidente uruguayo en su oficina en Torre Ejecutiva. Foto: Leonardo Mainé

-¿Qué tres cosas del programa deben cumplirse sí o sí?

-Se debe cumplir con lo que se prometió.

-Pero dada la pandemia…

-Lo que no se pudo dar en el primer año, se debe cumplir igual. Tenemos cuatro años más.

-Seguridad era el problema central para la ciudadanía y lograron bajar los delitos. ¿Se anima ahora a poner una meta para el final del período?

-No, no.

-¿Por qué?

-Porque no. Nosotros tenemos nuestras líneas.

-Entregando el gobierno con estos números, ¿cumplen?

-No. Cumplir es una sociedad pacífica.

-Pero eso es una utopía.

-Es un sueño, pero se debería perseguir.

-¿Incidió la pandemia en la baja de los delitos?

-No sé. Habría que comparar con otros países. Hay una comparación que leí por ahí, de los meses más álgidos de la pandemia y los menos, y en realidad no hay una vinculación directa comprobada. Ha habido un cambio notorio de la actitud de la Policía. Notorio. Y del respaldo del Ministerio del Interior.

-Recortaron fondos en la ANII justo en pandemia. Está claro que lo que se deje de gastar hoy se notará más adelante.

-Hablé enseguida con Pablo da Silveira. Un comunicado dice el porqué de determinados números, cuánto se llegó a ejecutar. Sin entrar en esa discusión, obviamente la intención que nosotros perseguimos es aumentar la inversión en ciencia. Yo me comprometí a sostener o aumentar.

-Pero no es lo que se está haciendo con la ANII.

-El sistema nacional de la ciencia no es solo la ANII.

-No, de hecho hubo un intento de cortar fondos del Pedeciba y del Sistema Nacional de Investigadores, que se frenó. Pero con la ANII se está disminuyendo.

-Insisto: si leen el comunicado…

-Más allá de la postura de Da Silveira, ¿qué opina usted?

-Desde mi punto de vista, el gobierno tiene que hacer un esfuerzo por mejorar la inversión en ciencia.

-Entonces esto se va a rever.

-Obviamente. Debería hablar con las autoridades de la ANII y el MEC para ver cuándo y cómo.

-¿Serán refuerzos presupuestales, por fuera de Presupuesto y de Rendición de Cuentas?

-Básicamente. O en su momento en la Rendición de Cuentas.

Fuente: Elpaís