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La tercera dosis contra el COVID-19 es clave en la vigilancia contra la variante Ómicron

“En cualquier escenario, tener tres dosis será mejor que dos: eso es lo importante ahora”, dijo a El País el catedrático en Infectología y asesor del Ministerio de Salud Pública, Julio Medina.

Dosis de la vacuna contra el COVID-19. Foto: AFP

La detección de la Ómicron, la nueva variante de preocupación del coronavirus, está cada día más cerca de Uruguay. El viernes se encontró en el estado fronterizo Río Grande del Sur y ya son seis los casos en Brasil. Los científicos consideran que su llegada al país no es más que una “cuestión de tiempo” y probablemente se detecte en el corto plazo. Esa inminencia eleva la incertidumbre: ¿cuán protegidos están los uruguayos para hacer frente a la cepa que es más poderosa que sus antecesoras?

Un informe de la Red de Vigilancia del Genoma Sudáfrica, difundido esta semana por El País de Madrid, incluye avances preliminares de un estudio sobre la Ómicron. Entre los datos más destacados está su mayor transmisibilidad y que el riesgo de reinfección también es mayor. A su vez, se subraya que aunque la variante está afectando a pacientes vacunados, las dosis evitan la hospitalización.

A partir de los hallazgos, es posible que la nueva variante tenga un efecto amortiguado en Uruguay, replicando lo ocurrido con el ingreso de la variante Delta en julio. Al menos eso piensan los científicos locales. Además, Uruguay está administrando las dosis de refuerzo, algo que no sucedía aún cuando ingresó Delta.

“En cualquier escenario, tener tres dosis será mejor que dos: eso es lo importante ahora”, dijo a El País el catedrático en Infectología y asesor del Ministerio de Salud Pública (MSP), Julio Medina. El experto subrayó que aún se desconoce qué protección darán las vacunas que ya fueron utilizadas en Uruguay y en el resto del mundo contra la nueva variante, pero “los datos primarios orientan a que Ómicron es capaz de reinfectar mas”, por lo tanto, “la prioridad en Uruguay debe ser aumentar las terceras dosis”.

Mutaciones y refuerzo.

Los virus mutan y a partir de eso se forman las variantes. Ómicron -cuya capacidad de transmisibilidad se estima supera la suma de las variantes Alfa y Beta- tiene más de 50 mutaciones respecto a la cepa original encontrada en Wuhan, China, y específicamente 32 de esos cambios genómicos se encuentran en la proteína Spike, la espícula que usa el virus para penetrar e infectar a las células humanas.

La mayoría de las vacunas contra el COVID-19 desarrolladas apuntan a esa proteína Spike. Pero, ante la chance de que las vacunas ya usadas no funcionen tan bien contra Ómicron, ¿por qué tiene sentido aumentar la cobertura de terceras dosis si el refuerzo también es con una vacuna “desactualizada” contra la variante?

El profesor titular de inmunología de la Facultad de Química Álvaro Díaz explicó a El País que, a pesar de que “se prevé que la protección de las vacunas será menor contra esta variante por tener tantas mutaciones”, la protección “es un tema cuantitativo” y allí reside el valor del refuerzo. “Cuanto más amplios sean los niveles de anticuerpos medidos contra la forma original del virus, aunque estos se reduzcan contra una variante diferente, lo que pasa es que siempre es mejor partir de un número más alto porque bajar, van a bajar”, sostuvo Díaz. En términos bélicos sería la posibilidad de contar con más ejército de reserva para el momento en que la guerra se haga cuesta arriba.

Cuatro de cada 10 uruguayos tienen al menos tres dosis contra el COVID-19. Eso ubica a Uruguay entre los cinco países del mundo con más refuerzos administrados en relación al tamaño de su población, y el segundo de América Latina (solo lo supera Chile con el 45%).

Pese al buen posicionamiento internacional, los médicos y científicos locales insisten en que la cobertura vacunal todavía es magra. Más aún si se considera que el ritmo de administración cayó de las 30.000 dosis de refuerzo diarias a comienzos de setiembre a menos de 5.000 en diciembre. Así lo muestran los datos del MSP que El País graficó tomando en cuenta el promedio de los últimos siete días.

Si bien es probable que haya personas que aún no cumplan con los plazos necesarios para recibir el refuerzo -tres meses en el caso de quienes recibieron Sinovac originalmente y seis para quienes se vacunaron con Pfizer-, es posible que haya un porcentaje de las personas con el esquema inicial que hayan preferido no darse un refuerzo.

“Nuestra inmunidad colectiva es muy buena, pero es lógico que a medida que pasen los meses, si las dosis de refuerzo no aumentan considerablemente, entonces esa inmunidad colectiva disminuirá porque estaremos alejándonos también de la inmunidad natural sumada que nos dio la ola que tuvimos”, dijo Medina.

La reinfección.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió el jueves que las personas que ya contrajeron la enfermedad del COVID-19 podrían reinfectarse con la nueva variante Ómicron. Las autoridades sanitarias aclararon también que, de reinfectarse, lo harían con síntomas menos graves.

“La enfermedad severa y la muerte las evitan los anticuerpos y células T que a través de la circulación sanguínea protegen a los distintos órganos, en particular al pulmón. Esta última protección sistémica es la que inducen en forma muy eficiente las vacunas actuales. Por eso protegen en forma muy eficiente de la enfermedad grave, pero son menos eficientes para prevenir los contagios”, explicó a El País el catedrático en Inmunología Gualberto González.

A pesar de que aún no se conocen los resultados de efectividad de las vacunas contra Ómicron, durante la pandemia se usaron por primera vez las vacunas basadas en ARN mensajero, como la de Pfizer, y, al tratarse de una tecnología que se sintetiza en un laboratorio, la adaptación ante nuevas variantes sería más rápida que las técnicas clásicas. Por lo tanto, en el peor de los escenarios -en que las vacunas no sean realmente efectivas ante Ómicron- la humanidad no volverá a foja cero y ya tiene la capacidad de desarrollar vacunas potentes en poco tiempo.

Los expertos opinan

JULIO MEDINA

Julio Medina

“Uruguay cuenta con un muro”

“Uruguay tiene un muro de protección construido en base a tres variables: primero, por tener al 75% de la población con dos dosis; segundo, casi 40% de la población cuenta con dosis de refuerzo; y tercero, nuestra ola (de casos de COVID-19) que acumuló el 80% de los casos en cuatro meses, entre marzo y junio inclusive, o sea inmunidad natural sumada o superpuesta a las vacunas, como algo relativamente reciente en el tiempo”, dijo Julio Medina.GREGORIO IRAOLA

GREGORIO IRAOLA

“El refuerzo hace la diferencia”

“Hace la diferencia la tercera dosis porque aunque el virus con la variante Ómicron pueda llegar a ser distinto, la dosis de Pfizer, luego de las dos de Sinovac, genera una mejora significativa en la respuesta inmune a nivel general”, sostuvo el investigador del Instituto Pasteur, Gregorio Iraola, y agregó: “Si estuviéramos vacunados solo con dos dosis de Sinovac estaría más preocupado por Ómicron u otras variantes, sin duda”.ÁLVARO DÍAZ

Álvaro Díaz

“La protección vacunal no será cero”

“Podría darse la situación de que nada de los anticuerpos generados por las vacunas sean efectivos, pero es muy improbable. Seguramente sea un porcentaje específico”, sostuvo el inmunólogo Álvaro Díaz. Según el experto, es posible que “una proporción menor de los anticuerpos generados por la vacuna sigan siendo efectivos”, pero agregó: “No creo que esa proporción sea cero”.

Fuente: Elpaís