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La pandemia impone nuevos desafíos al liderazgo femenino

El tema fue abordado en un seminario organizado por ManpowerGroup y el programa Ganar-Ganar de ONU-Mujeres, OIT y la Unión Europea

Evento. Contó con Lorena Ponce de León, Tomás Chamorro-Premuzic, Teresa Pérez del Castillo y la moderación de Alberto Alesi. 

Las mujeres reciben el mayor impacto por la pandemia del COVID-19. Además de ser mayoría en la economía informal y entre las micro empresarias, se encuentran sobrerepresentadas en los sectores que han sido más golpeados por la pandemia, y subrepresentadas en los que tienen potencial de crecer más rápidamente. De acuerdo a datos de la CEPAL, solo en América Latina la pandemia hizo retroceder al menos 10 años lo que se había logrado en igualdad de género.

De lo que esta realidad representa, y de las ventajas y el impacto que genera impulsar el liderazgo femenino y la inserción laboral de las mujeres en la sociedad, se centró el seminario “Liderazgo Femenino en Tiempo de Crisis”, un webinar del ciclo Human Age en español, co organizado por ManpowerGroup y el Programa Ganar-Ganar de ONU-Mujeres, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Unión Europea.

El evento, llevado a cabo el pasado 24 de marzo, contó con la presencia de Mónica Flores, presidenta para Latinoamérica, ManpowerGroupLorena Ponce de León, primera dama del Uruguay y presidenta del programa SembrandoTeresa Pérez del Castillo, coordinadora regional del programa Ganar-Ganar implementado por ONU-Mujeres y la OIT y Tomás Chamorro-Premuzic, Chief Talent Scientist en ManpowerGroup.

Según la CEPAL, solo en América Latina la pandemia hizo retroceder al menos 10 años lo que se había logrado en igualdad de género.

Uno de los temas abordados es la importancia del modelo de rol de las mujeres que trabajan. Ponce de León recordó que gracias al ejemplo que le dio su madre, no solo trabaja desde los 18 años sino que además nunca tuvo problemas en desarrollar su carrera de paisajista, incluso cuando tuvo que integrar proyectos en el ámbito de la construcción, un área dominada históricamente por hombres. “Nunca tuve problema en desarrollar mi carrera porque entiendo que parto de un ejemplo de cómo una se tiene que imponer en el mundo en base al respeto. Soy de una familia con una madre que es un gran ejemplo porque trabajó toda su vida con público desde que yo tengo uso de memoria hasta el día de hoy. Entonces, las mujeres como madres tenemos esta gran responsabilidad con nuestros hijos, porque todo empieza en casa”, indicó.

Además, a entender de la Primera Dama, no depender económicamente del hombre genera “empoderamiento y seguridad”. “Dentro de las cosas que me enseñó mi madre destaco que mi hija haga su camino siempre en paralelo y en conjunto”, remarcó.

Impacto. Cuando los equipos son diversos e incorporan la mirada de las mujeres, impacta en la reputación organizacional.

Ponce de León reconoció que en ámbito de la construcción y arquitectura, donde por su carrera se desempeña más, las mujeres han ganado terreno y ya son un 6%, cuando hace 20 años “era algo impensado”. “Hace 20 años más o menos, era la única mujer en mi ámbito. Entraba en los estudios donde había casi dos mil empleados, y si bien había alguna mujer, era más bien de secretarias. Con el tiempo empecé a encontrar más mujeres profesionales, arquitectas, ingenieras, directora de obra, etcétera”. Incluso recordó cuando participó de un proyecto de viviendas donde divisó mujeres en la obra y que el responsable del proyecto le remarcó que eran ‘más eficientes’ y ‘cuidan los materiales porque saben que los materiales si no los tienen para trabajar se quedan sin trabajo’. Y ahí dije, qué bueno que se empiece a ver esas bondades de tener mujeres en obra».

En tanto, para Pérez del Castillo, la igualdad de género no solo es un derecho humano, sino que es “lo más inteligente y bueno para los negocios”. A su entender, la incorporación de la mujer al ámbito laboral, genera un cambio “muy importante y necesario”. “Si las mujeres desempeñan el mismo papel que los hombres en el mercado estaríamos entregando al mercado prácticamente casi 30 trillones de dólares adicionales al producto interno bruto antes del 2025”, ejemplificó.

Lorena Ponce de León, primera dama del Uruguay y presidenta del programa Sembrando

Lorena Ponce de León. Foto: Leonardo Mainé

“Soy de una familia con una madre que es un gran ejemplo porque trabajó toda su vida con público desde que yo tengo uso de memoria hasta el día de hoy”

De todas formas, aclara que hablar de igualdad no implica entablar una “guerra de varones contra mujeres”, sino asegurar que los entornos de trabajo, las empresas, instituciones y gobiernos, “realmente den espacio de oportunidad a hombres y a mujeres”. “Solamente el 11% de las empresas en Uruguay tienen una mujer como máxima autoridad”, apuntó.

Y además de ser un tema de justicia, de derechos humanos, pero también es importante para los negocios. Es que según, explicó la responsable del ONU Mujeres, estudios de consultoras internacionales revelaron que los equipos diversos mejoran el rendimiento organizacional. “El impacto es claro marcado en temas de productividad, de rendimiento, de rentabilidad, en la satisfacción de los clientes. Cuando los equipos son diversos y se incorpora la mirada de las mujeres, impacta en la reputación organizacional. Y esto es tan importante en esta época en la que queremos en las organizaciones atraer y retener al mejor talento. Un equipo diverso incorpora una mirada distinta, más creativa, más innovadora. Aún más, las mujeres movilizan una agenda distinta, por ejemplo, a nivel legislativo cuando hay más mujeres se abordan temas como leyes contra la violencia o sobre sistemas de cuidados”, resumió.

Teresa Pérez del Castillo, coordinadora regional del programa Ganar-Ganar

Teresa Pérez del Castillo, coordinadora regional del programa Ganar-Ganar: la igualdad de género es un buen negocio. Foto: ONU MUJERES.

“Las mujeres movilizan una agenda distinta, por ejemplo, a nivel legislativo cuando hay más mujeres se abordan temas como leyes contra la violencia o sobre sistemas de cuidados”

Cuando los equipos son diversos y se incorpora la mirada de las mujeres, impacta en la reputación organizacional. Y esto es tan importante en esta época en la que queremos en las organizaciones atraer y retener al mejor talento. Un equipo diverso incorpora una mirada distinta, más creativa, más innovadora. Aún más, las mujeres movilizan una agenda distinta, por ejemplo, a nivel legislativo cuando hay más mujeres se abordan temas como leyes contra la violencia o sobre sistemas de cuidados”, resumió.

El nuevo liderazgo. Uno de los cambios que trajo aparejada la crisis a causa de la pandemia, es en el paradigma del líder tradicional. Al respecto, Chamorro-Premuzic explicó que tanto en empresas como en instituciones políticas, los buenos líderes se caracterizan no solamente por poder tolerar, soportar, y manejar las crisis de mejor manera, sino además por transformar la crisis en oportunidades de cambio.

Y tras más de un año de pandemia, Chamorro-Premuzic detectó seis nuevas cualidades y competencias que hacen a un buen liderazgo que son más habituales en líderes mujeres que en hombres.

Tomás Chamorro-Premuzic, Chief Talent Scientist en ManpowerGroup.

evento

La inteligencia emocional es el concepto o la cualidad que más se ha trabajado en los últimos 10 años entre los líderes.. Y acá las mujeres puntúan más alto que los hombres”.

La primera es la inteligencia, la capacidad de tomar decisiones racionales, objetivas, coherentes, basada en datos. “Antes los líderes se basaban más bien en experiencia, y la crisis presenta un desafío tan importante porque no se pueden resolver el problema o desafíos que se presentan en base a su experiencia, hay que pensar. Y pensar cuesta mucho cuando uno cree que ya tiene la respuesta o la solución a los problemas”, dijo.

La curiosidad es la segunda cualidad y destaca por el deseo de aprender y cuestionarse uno mismo. “Si uno está en una situación nueva donde no tiene las respuestas, lo que más pueda aportar un líder en esta situación es la capacidad de hacer las preguntas indicadas y las preguntas importantes”, explicó.

Pero a entender del experto, la competencia donde observa diferencias más pronunciadas entre hombres y mujeres es la humildad, definida como la capacidad de conocer sus limitaciones. “Es reconocer y aceptar sus propios errores. Un líder soberbio con un exceso de autoconfianza, en una crisis obviamente se va a convertir en un peligro para todos”.

Le siguen la empatía, la capacidad de conectar a nivel emocional saber y sentir que es lo que sienten los demás y la resiliencia. “La inteligencia emocional es el concepto o la cualidad que más se ha trabajado en los últimos 10 años entre los líderes, incluye cualidades como resiliencia, empatía, autoconocimiento. Y acá las mujeres puntúan más alto que los hombres”, aseguró.

Finalmente, a su entender, la cualidad más importante de todas es la ética. Es que si la persona que está a cargo y tiene responsabilidades no posee integridad ni ética, y hace pesar solamente su propio interés “para seguir manteniéndose en el cargo todas las demás calidades, se pueden convertir en algo negativo”, cerró.

El impacto de la inserción laboral femenina

Según Mónica Flores, presidenta para Latinoamérica de ManpowerGroup, el impacto de las mujeres es más amplio que el económico. “Cuando aporta a su hogar el 70% del ingreso, ese hogar gasta más en educación y salud. Cuando trabaja, sus hijos cursan mayores grados escolares y ganan más en el futuro. Las hijas de mujeres que trabajan ganan hasta 23% más en promedio que las de mujeres que no lo hacen. Y los hijos aportan hasta siete horas a la semana más de trabajo doméstico no remunerado”, enfatiz

Fuente: Elpaís