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La moción de censura contra el ministro Heber: crónica de una sesión innecesaria

Se sabía que la moción contra el ministro por el acuerdo portuario con Katoen Natie no prosperaría, pero igual se reeditó la discusión parlamentaria.

Senadores votan en la sesión por la moción de censura contra Heber. Foto: Leonardo Mainé

En un momento llegó a haber cuatro senadores con el celular en la mano, todos con Twitter abierto, revisando las notificaciones y navegando en ese estado de automatismo de quien abre la aplicación para escapar de un tedio agobiante. Otros simplemente estaban despatarrados con la cabeza inclinada por el evidente cansancio. Solo algunos prestaban atención al legislador que por turno volvía a repetir los argumentos que ya resonaron, de un lado y otro, el 18 de agosto, durante la interpelación al ministro Luis Alberto Heber por el acuerdo con Katoen Natie.

Incluso en el Frente Amplio hubo quienes sintieron que la sesión por la moción de censura que presentó la oposición contra Heber -cuestionado por una tarea que hizo cuando era ministro de Transporte- podía haberse resuelto con una sola intervención de cada bando; en la coalición, en tanto, entendieron que toda la jornada era innecesaria, señalaron a El País fuentes parlamentarias.

Pero igual se reeditó un debate bizantino, y esto duró casi tres horas.

Por el lado del Frente Amplio hablaron la mayoría de sus 12 senadores -no lo hicieron Alejandro Sánchez y Lucía Topolansky-. Y por el lado del oficialismo intervinieron cinco legisladores del Partido Nacional, que defendieron el acuerdo a diestra y siniestra, esta vez sin voces discordantes que surgieran desde la propia coalición de gobierno, como había ocurrido durante el llamado a sala, cuando senadores de Cabildo Abierto y el Partido Colorado marcaron algunas discrepancias sobre el acuerdo del gobierno con la multinacional.

Los conceptos vertidos por el FA volvieron a ser que el gobierno firmó un acuerdo millonario con Katoen Natie -a quien se le extendió la concesión de la terminal especializada en contenedores hasta 2081- sin contar con “informes jurídicos y económicos” que lo respaldaran. Y que en definitiva el contrato -que habría creado un monopolio de hecho “desregulado” a favor de la multinacional- es ilegal e inconstitucional a niveles que ameritan la presentación de una denuncia penal, como anunciaron que harán.

Luego, los calificativos fueron los ya conocidos: hablaron de “opacidad” y “secretismo” en lo que respecta a cómo se procesó el acuerdo (eso hizo Charles Carrera), y de “descalabro” y “circunstancia bochornosa” (agregó luego Óscar Andrade) en cuanto a las consecuencias jurídicas en caso de que prosperen los recursos presentados contra los decretos que materializaron el acuerdo por parte de Montecon, el competidor portuario de Katoen Natie.

La defensa del oficialismo no fue tan encendida como la del 18 de agosto, pero también se mantuvieron los conceptos. Jorge Gandini y Gustavo Penadés trajeron de nuevo al debate la comparación de esta discusión con la que en términos muy similares se desplegó en 1991, tiempo en que se discutía la ley de puertos y que entonces también tenía al Partido Nacional en el gobierno promoviendo aquella norma y al Frente Amplio rechazándola.

“Estamos en el lado correcto de la situación porque el Frente Amplio está, una vez más, como hace 30 años, equivocado”, dijo en esa línea Penadés, que exigió así que se le reconociera al Partido Nacional la “coherencia” histórica en materia portuaria.

Otros, como Sergio Botana y Sebastián Da Silva -y también Penadés en otro pasaje de su alocución-, se refirieron directamente a la inversión a la que se comprometió Katoen Natie. Según resaltaron, esta reportará al país beneficios en términos de infraestructura e intercambio comercial. Botana destacó la necesidad de un acuerdo de esta naturaleza, porque habilitará al puerto a recibir barcos de más de 370 metros de largo, que cada vez son más usados por las líneas marítimas. “¿Es mejor pagarlo con endeudamiento externo? ¿Eso están proponiendo? ¿Endeudar al país? ¿Hacer la obra nosotros? ¿Qué experiencia tenemos nosotros en la conclusión de este tipo de obras?”, se preguntó.

Los cruces del final.

El debate, al menos desde la expresividad, se mantuvo con baja intensidad hasta el final, cuando se dieron las intervenciones de la frenteamplista Liliam Kechichian y del nacionalista Da Silva, durante la fundamentación de sus votos.

El senador blanco interrumpió su discurso para pedirle a la presidenta de la cámara, Beatriz Argimón, que lo amparara en el uso de la palabra, ya que escuchaba “como un rumor”, en referencia a gritos que venían desde la bancada del FA. “¡15 años de crecimiento ininterrumpido!”, fue una frase que se escuchó, y que provino de Kechichian. En el marco de este intercambio a voz en cuello, la senadora Graciela Bianchi exigió a Argimón que se respetara el reglamento y también devolvió gritos a la bancada de la oposición. Fue tan insistente que el propio Da Silva se sintió interrumpido por la correligionaria. “Pará, pará, pará un poquito”, le pidió casi enojado, lo que causó risas en algunos senadores frenteamplistas.

La exministra de Turismo, Kechichian, también había generado gritos por parte de la bancada nacionalista cuando había tomado la palabra minutos antes, al decir que las respuestas que dio Heber el 18 de agosto en la interpelación fueron una “vergüenza” y que les había “tomado el pelo”. Y ante el pedido de Argimón de que se centrara en fundamentar el voto y no se fuera de tema, contestó: “Usted permitió que se nos desafiara a hablar de lo que se hizo y lo que no se hizo. Acepto ese desafío en fibra óptica, acepto ese desafío en energía eólica, en saneamiento, en carretera, en carga en el puerto de Montevideo, en contenedores y no quiero hablar de pasajeros”.

La advertencia de Andrade

El senador Andrade dijo que actualmente el gobierno se expone otra vez a un juicio con Katoen Natie en caso de que prosperen los recursos presentados por Montecon contra el acuerdo, ya que el Estado, en ese caso, volvería a foja cero con los belgas. “Seríamos el hazmerreír del mundo. (…) Todos los que he consultado me dijeron que es una posibilidad abierta”, aseguró.

Fuente: Elpaís