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Joaquín Morales Solá: «La respuesta que dio Alberto Fernández fue lamentable, es un calentón»

Morales Solá sostiene que el mandatario de su país se ve muchas veces influenciado por su vicepresidenta, Cristina Kirchner, que esto lo ha hecho cambiar sus posturas políticas en los últimos tiempos.

Joaquín Morales Solá. Foto: La Nación (GDA)

Es un referente del periodismo argentino, sobre todo para aquellos que se paran de la vereda de enfrente a la del kirchenerismo. Días atrás entrevistó al presidente Luis Lacalle Pou, luego de que este mantuviera un cruce con Alberto Fernández en la cumbre por los 30 años del Mercosur.

Morales Solá sostiene que el mandatario de su país se ve muchas veces influenciado por su vicepresidenta, Cristina Kirchner, que esto lo ha hecho cambiar sus posturas políticas en los últimos tiempos, que le respondió al uruguayo de forma “destemplada”, que es un “calentón” y que si el Mercosur no cambia, corre el riesgo de desaparecer.

-En esta última semana se dieron a conocer las cifras oficiales de pobreza en Argentina: hay 19 millones de pobres, lo que equivale al 42% de la población. Tres millones cayeron en el último año. ¿Cómo se está viviendo esta situación?

-La Argentina tiene un nivel de pobreza alto si se lo compara sobre todo con su historia. En la crisis de 2001 y 2002 subió al 50%, con la crisis de la pandemia trepó al 40%, y es muy probable que vuelva a estar cerca del 50%. El problema es que hay una base del 25% que no se ha logrado bajar. El deterioro de los índices sociales es una de las grandes deudas de la democracia argentina. Antes de tanta pelea menor, esto es algo que el sistema político debería plantearse. La prioridad de la Argentina hoy son las causas judiciales de Cristina Kirchner: no lo es la pandemia, no lo es la vacunación, no lo es la pobreza, no lo es la economía, ni la cantidad de comercios que se han cerrado en este último año. De esto no se habla en Argentina, se habla de pequeñas peleas, de pequeños patoterismos.

-Justamente en estos días usted publicó una columna en La Nación que terminó en un cruce a nivel público con un diputado kirchnerista, Rodolfo Tailhade, quien lo acusó de ser un “sicario barato de los jueces y fiscales”. Lo que usted denunciaba en el texto era un intento de silenciar a los fiscales. ¿Cómo funciona la Justicia en Argentina luego de la vuelta del kirchnerismo?

-Lo cierto es que no ha cambiado mucho. La Justicia sigue haciendo su trabajo y sigue, quizá con un poco de lentitud, condenando la corrupción de la primera época kichnerista. Acaba de condenar a la pena máxima a Lázaro Báez, el principal socio de los Kirchner. Y todavía faltan las causas que afectan directamente a Cristina. Por supuesto que algunos fiscales son adherentes de la corriente política de la vicepresidenta, pero ellos no son los que tienen las causas más importantes. Sí pasa es que los fiscales independientes están siendo perseguidos por el kirchnerismo y sobre todo por Tailhade, que criticó con bajeza una nota mía. Pero lo hizo sin argumentos, con ofensas.

-¿Quién gobierna hoy en Argentina? ¿Lo hace Alberto Fernández? ¿Lo hacen él y Cristina? ¿Lo hace solo Cristina?

-A mí me gustaría hablar de quién tiene más poder. Y el poder sin duda lo tiene Cristina, no lo tiene Alberto. Ella es la que maneja gran parte del gabinete y la que fue puesta por él, la saliente ministra de Justicia, Marcela Losardo, que era excelente, se tuvo que ir por la presión de Cristina. Ahora el Ministerio de Justicia depende totalmente de ella.

-A veces a los uruguayos se nos hace difícil definir al peronismo, porque puede ser kirchnerismo pero también menemismo…

-Hay que entender que el peronismo en su historia siempre ha seguido a quien le ofrece victorias electorales. No importa la ideología. En los años 90, Carlos Menem, que era un gran liberal y que hizo un gobierno absolutamente liberal, fue votado y reelegido por los peronistas. Ahora, con esta versión progre del peronismo que tiene el kirchnerismo, lo siguen votando. El peronismo en su conjunto lo que quiere es el poder, no es un proyecto ni ideológico ni político.

-A nivel de la política internacional, ¿cuál es la incidencia del kirchnerismo?

-Esto se puede ver en Alberto, él no era lo que es ahora. Al contrario, cuando era jefe de gabinete de Néstor Kirchner se ocupó de relacionarse bien con Estados Unidos, con Brasil, con Uruguay, con todos los países. Inclusive en la disputa entre Argentina y Uruguay por las pasteras de Fray Bentos, él nunca clausuró el diálogo con el entonces embajador uruguayo (y hoy canciller) Francisco Bustillo, y a consecuencia de ese diálogo se formó una amistad que sigue hasta ahora… creo que sigue. Incluso en Madrid, Alberto vivió en la casa de Bustillo. Ese era Alberto Fernández. Ahora, evidentemente, hay una influencia grande de Cristina en la política exterior, y por otro lado está la decisión de los “albertistas”, los moderados, de adelantarse a las posiciones de Cristina y así ser más “cristinistas” que ella. Así terminamos en el aislamiento absoluto que tiene la Argentina hoy, que está peleada en la OEA con Luis Almagro por Bolivia y Venezuela, nos fuimos del Grupo de Lima porque supuestamente no avanza, pero tampoco se proponen salidas alternativas. Y ahora acaba de ocurrir esto lamentable que sucedió en el Mercosur el viernes (26 de marzo), con la respuesta que se le dio al presidente Luis Lacalle Pou. Con todo esto, ¿dónde está la Argentina ahora? Y la Argentina no está en ningún lado.

-¿Cómo se vivió en Argentina la situación que se dio en esa cumbre, en la que el presidente uruguayo dijo que si no se iba por el camino de la flexibilización el Mercosur se convertía en un “lastre” y Fernández contestó que quien pensara que el bloque era un lastre podía “bajarse del barco”?

-Fue una situación lamentable. Estuvo muy mal Alberto Fernández. En primer lugar, porque él estaba ahí como presidente pro tempore del Mercosur, por tanto su misión era la de conciliar, moderar, contener y en última instancia abrir el diálogo para una negociación de los conflictos que no se podían resolver en ese momento. Y él salió con una respuesta destemplada contra una posición del presidente Lacalle Pou que ahora se sabe que él ya la conocía de antemano. Lacalle Pou ya lo había conversado con él en la residencia de Anchorena, hubo borradores de un documento que finalmente la Argentina vetó porque justamente hablaba de la flexibilización… O sea, él sabía bien cuál era la posición uruguaya, no se sorprendió, entones no se entiende por qué le contestó así. Esto tiene que ver con que el presidente argentino es un calentón, pero también tiene que ver con la situación personal que sufre en medio de estas presiones políticas internas que estamos analizando. Fue lamentable. Alberto no quiere entender que esta es una posición histórica de Uruguay. Que todos los gobiernos han pedido la flexibilización de los acuerdos comerciales del Mercosur. Yo esto se lo escuché decir al presidente Jorge Batlle, a Tabaré Vázquez en sus dos mandatos, a José Mujica. Incluso Mujica lo planteaba de manera mucho más dura. “Argentina no acompaña un carajo”, dijo una vez. Lo que pasa es que, claro, como Mujica tiene ese halo de progresista, y es un hombre popular en el mundo, no se iban a pelear con él.

Luis Lacalle Pou en cumbre del Mercosur. Foto: Presidencia.

-Uno podría pensar que Alberto Fernández no acompaña esto porque tiene una línea de pensamiento proteccionista. Sin embargo, la flexibilización del Mercosur no se logró tampoco en el gobierno de Mauricio Macri. ¿Es una política de Estado para Argentina la no flexibilización?

-El primer país proteccionista, y muy duramente proteccionista, fue Brasil. Después, a partir de la presidencia de Dilma Rousseff se empezó a aflojar con el proteccionismo, pero ese lugar lo comenzó a ocupar Argentina. Mi país tiene un problema, que es que su producción económica es muy obsoleta, muy vieja, no está en condiciones de competir con nadie. Pero no puede llevar esa situación, que tiene que ver con la escasez de un diálogo sobre los problemas fundamentales económicos argentinos, a su derecho a veto dentro del Mercosur. Además, el Mercosur cumplió 30 años, y la cláusula que impide a sus integrantes hacer acuerdos comerciales bilaterales es de hace 20. Hay que cambiar al Mercosur para que siga existiendo, porque en estas condiciones se va a ir deshilachando de tal manera que va a desaparecer. Fernández dice “si somos un lastre que abandone el barco el que quiera”. ¿Y si Uruguay se va? ¿Y después se van Paraguay y Brasil? ¿Nos vamos a quedar nosotros solos? En esa reunión también estaban Chile y Bolivia, que son observadores, y que lo ideal es que sean parte del Mercosur, pero es imposible incorporarlos en estas condiciones, porque así ninguno de ellos quiere entrar. Si el Mercosur no se cambia va a perder su fortaleza y su razón de ser, hasta desaparecer.

-Fernández en su campaña electoral hizo un llamado a cerrar lo que ustedes han denominado como “la grieta”. ¿Cómo continúa esa situación?

-En primer lugar, hay que tener en cuenta que “la grieta” es de autoría intelectual y práctica de Cristina Kirchner. Ella fue la que abrió un abismo entre “nosotros” y “ellos”, y eso no se pudo cerrar nunca. ¿Cómo afecta a la sociedad? De manera intensa. Si uno ve las encuestas, en cifras redondas ella tiene un 22% y el “macrismo” un 18%. Estamos hablando del 40% de la sociedad entre los dos grupos. Son dos minorías muy intensas, que condicionan el resto de la vida política del país. Es imposible gobernar un país como la Argentina, lo que ya es difícil, con una sociedad partida de esta manera.

En contra del kirchnerismo

Morales Solá estudió en la Facultad de Derecho de Tucumán y realizó cursos de comunicación social en la Universidad de Harvard. Trabajó en el diario tucumano La Gaceta y desde sus 20 años empezó a ser corresponsal allí del diario Clarín. Desde 1975, un año antes que comenzara la dictadura, se radicó en la capital, llegando a ser prosecretario de la sección Política de dicho medio. Más tarde, en la década del 80, fue segundo jefe de redacción de Clarín. Desde hace varios años conduce el programa Desde el llano en la señal de cable Todo Noticias, donde días atrás entrevistó al presidente uruguayo, luego del diferendo que este mantuviera con su homólogo argentino el la cumbre del Mercosur. En su trabajo periodístico, Morales Solá se ha mostrado muchas veces contrario al kirchnerismo. Sobre eso señala a El País: “Que atropellen las instituciones es algo que yo no puedo apoyar. Que crean que la política económica se resuelve cerrando las puertas de la aduana y viviendo con lo nuestro, tampoco”.

Fuente: Elpaís