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Frigoríficos cierran por precaución ante la aparición de casos positivos de COVID-19

Plantas en Colonia (en donde las autoridades sanitarias confirmaron un brote en el frigorífico de Tarariras), San José, Tacuarembó, Las Piedras, Carrasco y Durazno han cerrado.

Foto: AFP

De las 304.295 toneladas de carne vacuna que Uruguay exportó en el año que acaba de terminar, tres cuartas partes fueron a parar a China. Esto le significó al país más de US$ 700 millones (sin contar otros productos cárnicos). De ahí que lo que dictaminen las autoridades chinas sea determinante en la industria uruguaya. Más aún en tiempos de COVID-19.

Uruguay tiene 23 empresas que exportan carne vacuna al país asiático. Dos de ellas fueron cerradas en diciembre, cuando las autoridades chinas dijeron haber encontrado trazas del nuevo coronavirus en el embalaje de productos que había salido de Uruguay. Ahora, otros seis frigoríficos cerraron todas sus plantas por una semana -o parte de ellas- para prevenir brotes del COVID-19.

A mediados de enero, cuando el país todavía padecía las secuelas de su fase exponencial de contagios de COVID-19, el gobierno uruguayo -en acuerdo con la industria- estableció una serie de medidas adicionales de prevención. Y entre esa batería de cuidados está el cierre de frigoríficos cuando se detecta un trabajador positivo.

La medida es bastante estricta. De hecho, el Ministerio de Salud Pública puede que determine que se haya generado un brote cuando dos o más trabajadores de una empresa dan positivo. Pero puede que esos mismos empleados, en realidad, hayan contraído la infección en su comunidad, por fuera del recinto industrial, y que incluso no se hayan cruzado dentro del frigorífico.

Sea como sea, plantas en Colonia (en donde las autoridades sanitarias confirmaron un brote en el frigorífico de Tarariras), San José, Tacuarembó, Las Piedras, Carrasco y Durazno han cerrado.

Eso se tradujo en una caída de la faena del 15%, según explicó el secretario general de la Federación de Obreros de la Industria de la Carne y Afines (Foica), Luis Muñoz. Sin embargo, el presidente del Instituto Nacional de Carnes (INAC), Fernando Mattos, aclaró que la faena en enero de este 2021 aumentó un 30% respecto al mismo mes del año anterior.

Tanto empresarios como trabajadores sindicalizados coinciden en la sensibilidad de su industria en tiempos del COVID-19. El lote supuestamente “contaminado” que llegó a China ha encendido la alerta. Los reportes científicos refieren a la escasa probabilidad de un contagio de la infección a través de la comida, mucho menos si se tienen en cuenta los cambios de temperatura, de presión atmosférica, el tiempo de sobrevida del virus en una superficie que no puede colonizar y la posterior cocción de la carne. Pero, para evitar perder el mercado y el estándar de calidad, “se decidió ir por el camino más estricto”, explicó Mattos. Y añadió que esto fue lo mismo que Uruguay hizo “cuando la famosa Vaca Loca y la exigencia europea a comienzos del milenio”.

Pero trabajadores y empresarios no solo quieren cuidar el negocio, sino también la salud. Por eso hoy acordarán la extensión de licencias por COVID-19 a los contactos de contactos. Según el sindicalista Muñoz, “ya existe el pago reglamentario a quien padece la infección y su contacto estrecho, ahora la idea es extenderlo a un siguiente nivel para mantener el estándar de calidad sanitario”.

En un país como Uruguay, en que la exportación de carne bovina significa la quinta parte de los bienes exportados por año, y en el que caben cuatro vacas por habitante, los frigoríficos tienen una atención particular. De hecho, este tipo de establecimientos han merecido en casi todos los países un tratamiento especial durante la pandemia.

“Las plantas frigoríficas aparecen en un lugar relevante entre los eventos de supercontagio, y esto podría deberse a que se trata de muchas personas trabajando juntas, respirando fuerte debido a la exigencia del trabajo físico, en un lugar con temperaturas bajas, humedad, y con sistemas de movimiento de aire agresivos”, señala un reporte de “Eventos de Supercontagio” realizado por el grupo científico Guiad. A escala mundial, en los frigoríficos que hubo brotes los eventos comprendieron en promedio a 70 infectados. Y eso es lo que la industria uruguaya quiere evitar.

Fuente ELpais