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Francisco Bustillo: “Uruguay llamó la atención de Estados Unidos y de Rusia”

El canciller dijo que se trabaja en el proceso de flexibilización del Mercosur y aspira a que el tema esté sobre la mesa de conversación de la próxima Cumbre de Jefes de Estado.

El canciller Francisco Bustillo. Foto: Estefanía Leal.

El canciller Francisco Bustillo dijo en entrevista con El País que el manejo de la pandemia colocó a Uruguay en el mapa mundial y despertó el interés de dos potencias mundiales: Estados Unidos y Rusia. El ministro aseguró que se trabaja en el proceso de flexibilización del Mercosur, para detectar qué destinos son atractivos para Uruguay. Bustillo aspira a que el tema esté sobre la mesa de conversación de la Cumbre de Jefes de Estado, el 26 de marzo.

-¿Hay un cambio en la política exterior con el nuevo gobierno?

-Sí. Primero que nada por la recuperación de la política exterior de Estado. Fue mi carta de presentación cuando llegué del exterior; lo que quería era recrear lo que se había dado a partir del primer gobierno de la vuelta a la democracia (1985), que la continuó el doctor (Luis Alberto) Lacalle con la inserción al Mercosur, pero que lamentablemente con el tiempo se fue perdiendo.

-¿Quién rompió con eso?

-No creo que haya habido una voluntad de romperla. Naturalmente con el paso del tiempo fue perdiendo fuerza y definitivamente no hubo en los últimos años. Estaba en el debe recuperar esa política exterior de Estado. Por eso la búsqueda incesante de una mayor y mejor inserción internacional por fuera de las ideologías.

-¿Cree que su buen vínculo con Alberto Fernández incidió en que el presidente lo eligiera como canciller?

-No, definitivamente no. Si hubiese sido así yo tendría que estar de embajador uruguayo en Argentina.

-En algún momento eso se manejó.

-Y a lo mejor se manejó pero no se dio. Creo que lo que valora es la experiencia y los conocimientos que nos da la formación. Por supuesto que la confianza también es fundamental.

-¿Por qué le cuesta a Uruguay abrir mercados nuevos?

-Ha sido la apuesta de todos los gobiernos. No es algo novedoso el intentar abrir mercados. El problema es muy sencillo: hoy el mundo, lejos de estar integrándose, se está fragmentando. Aun antes de la pandemia era lo que se observaba. Pero además somos un pequeño país que ha logrado cosas mucho mayores a lo que de repente se podía tener la expectativa de lograr. El lugar que le ha tocado desempeñar a Uruguay en el mundo es casi milagroso. La voz de Uruguay se escucha y es respetada.

Francisco Bustillo. Foto: Marcelo Bonour | archivo El País.

-¿Cómo se dio el cambio con Ernesto Talvi? ¿Dialogaron cuando asumió?

-No, no hemos tenido oportunidad.

-¿Nunca hablaron?

-No, nunca hablamos. Sí hablamos mientras él era canciller y colaboramos en los vuelos que llegaban desde España por los uruguayos varados. El rápidamente abandonó la política por decisión propia, y la verdad es que poco más se supo de Talvi. En mi caso no tuve oportunidad de conversar con él. Sí lo hice con otros cancilleres.

-¿Con Nin habló?

-Hablé con Nin, con Gonzalo Fernández, con la mayoría.

-¿Y por qué con Talvi no?

-Yo lo invité a mi presentación en el Instituto Artigas. Invité a todos los excancilleres; él no vino. Ya estaba en ese proceso que lo llevó después a abandonar la política. Simplemente no se dio. No voy a descubrir la trayectoria de Talvi: le tocó en suerte, o no, un período muy particular en el cual no hubo mayor construcción de política exterior, pues se tuvo que limitar al rescate de uruguayos en el exterior. La transferencia de política exterior era poca o ninguna. Definitivamente, hay un gran reconocimiento que todos le tenemos que hacer por su tarea en las operación retorno. Pero en razón de las urgencias fue poca la construcción en política exterior.

-Pero él intento dejar un legado. En sus últimos días como canciller presentó su plan de diplomacia 2.0. ¿Hay algo de eso?

-En realidad fue un anuncio pero no quedó ningún documento. Por razones lógicas, lo primero que hice fue preguntar por eso, porque creía que podía tener un gran valor.

-¿Uruguay puede ser el país que se posicione como nexo entre Brasil y Argentina?

-Definitivamente no. Creo que es justo destacar que Lacalle Pou es el único presidente que se reunió con los tres presidentes del Mercosur. Se ha convertido en un interlocutor válido para cualquiera de los presidentes. Decir que Uruguay puede ser una bisagra entre ambos países me parece una petulancia impresionante. No recuerdo en los últimos gobiernos que con esta facilidad se haya logrado que el presidente se sentara y compartiera con sus pares del Mercosur. También desde la cancillería, en menos de un mes y medio nos reunimos con el secretario de Estado americano, y el secretario de Estado y canciller rusos. Es algo bastante inédito. ¿Eso es por Pancho Bustillo? No, es porque hay un reconocimiento a la gestión del presidente que trascendió fronteras y el país se posicionó en el mundo, lo que llamó la atención tanto de Estados Unidos como de Rusia.

Francisco Bustillo, Luis Lacalle Pou y Nicolás Martínez. Foto: Leonardo Mainé – Archivo El País. 

-¿Qué se pretende con la flexibilización del Mercosur?

-Lo primero es que no está en cuestión irnos del Mercosur. Nunca nos lo planteamos.

-¿Se consigan o no los objetivos, Uruguay se va a quedar en el Mercosur?

-Pensemos que vamos a conseguir los objetivos. Estamos trabajando con la ministra de Economía en identificar los instrumentos que hacen a la flexibilización, y al mismo tiempo cuáles son los mercados que nos pueden interesar. Su pregunta es válida, pero le agregaría: ¿para qué queremos la flexibilización?

-Se supone que para negociar con otros.

-Para negociar con otros pero, ¿qué otros? Se habla de la decisión 32 (por la que los países deben negociar de forma conjunta con otros Estados). Con la decisión 32 vigente Uruguay negoció un acuerdo de libre comercio con México. Lo que se trata es de la voluntad política; no es sencillo. Hasta ahora en las conversaciones nadie apareció negándose a considerar la flexibilización. No es poca cosa. Estamos analizando primero todas las herramientas que podemos darnos, y luego los mercados en razón de la producción uruguaya, como otros países harán lo mismo. ¿Qué mercados nos interesan? En algunos coincidiremos y en otros no. En algunos coincidiremos todos juntos, y en otros a distintas velocidades.

-¿Esto se va a plantear en la cumbre del 26 de marzo?

-Es a lo que aspiraríamos.

-El que quizás viene más complicado es Argentina. ¿Va a apelar a la buena relación con Fernández para convencerlo?

-Mi amistad con Alberto es excelente. Eso lo sabe el mundo entero. Pero Alberto Fernández defiende los intereses de Argentina y yo los intereses del Uruguay. Esa amistad que tenemos ayuda a mantener un diálogo que no tienen otros. Pero ni él va a ceder en razón a que tiene amistad conmigo, ni yo.

-¿Cuándo fue la última vez que habló?

-Ayer, por Whatsapp (la entrevista fue realizada el viernes 26 por la tarde).

-¿Sobre la flexibilización?

-Sobre todos los temas.

-¿Son pocas las expectativas de que se concrete el acuerdo con Unión Europea?

-Si acá hay un responsable de que no se haya firmado el acuerdo es la UE. Toda vez que nos acercamos incorpora un nuevo elemento a considerar. No son los mismos requerimientos que nos están exigiendo al Mercosur, que se le exigió a Canadá, por ejemplo. Nos exige mucho más a nosotros.

Alberto Fernández, Luis Lacalle Pou, el embajador argentino Alberto Iribarne y el canciller Francisco Bustillo en Anchorena (Colonia). Foto: Comunicación presidencial

-La llegada de Joe Biden la presidencia de Estados Unidos, ¿facilita la posibilidad de volver a insistir con un TLC para Uruguay?

-Cuando faltaban dos meses para las elecciones y mucha gente decía que era incierto quién podía ganar, viajamos a Estados Unidos por invitación del secretario de Estado americano y tuvimos una excelente conversación. Fue todo planteado y tuvimos la mejor receptividad. Después vino el resultado electoral que hace cambiar a los actores, no más que eso. El otro día casualmente tuvimos una conversación… Nos llamaron del Departamento de Estado en Estados Unidos, el nuevo consejo del Departamento de Estado, Derek Chollet. Es un funcionario de alto rango,

-¿Estuvo la palabra TLC en esa llamada?

-Estuvo la palabra TLC.

-¿Antes de terminar el mandato podría haber un avance en ese tema?

-Ni sí ni no. La conversación rondó en hacerme conocer la nueva política internacional que iba a llevar adelante Biden. Nos hizo un reconocimiento al país, en cuanto al tratamiento de los aspectos multilaterales. Nuestra relación con Estados Unidos es muy rica. Lo ha sido con todos los gobiernos, y obviamente este no es la excepción. Tenemos una excelente relación. Al plantearle nuestras inquietudes, me dijo: “Sí, yo las conozco”. Hay mucho para trabajar. Tenemos buenas expectativas.

-¿En qué?

-En profundizar muchas variables de la relación con Estados Unidos en términos comerciales. Un TLC con ellos hoy, la verdad no está en el radar de Estados Unidos.

-¿Pero Uruguay lo planteó?

-Hablamos de todo.

-Citando la metáfora de Tabaré Vázquez: ¿el tren puede llegar a pasar de vuelta?

-Ojalá. No se planteó siquiera si hay tren. Yo diría que hoy no hay tren.

-¿China puede ser otra opción para un acuerdo comercial?

-Yo creo que hay que diversificar. Pensar en el mayor acceso a mercados. El ideal sería no atarse solo a uno, pero la realidad indica que China es un gran, gran socio, además de haber manifestado interés.

-Venezuela salió del centro del debate, ¿se está haciendo un seguimiento de lo que allí ocurre?

-Es una dictadura.

-¿Y China?

-¿Y China qué pasa?

-¿Es una dictadura?

-Yo dije cuando asumí el cargo… Un periodista me preguntó por qué le cuesta tanto a un canciller calificar a Venezuela. Y yo dije que no me cuesta nada: Venezuela es una dictadura. Dicho lo cual, dije también lo siguiente: Venezuela claramente es una dictadura en nuestro sentir y parecer. Segundo, no tenemos vocación de gendarme internacional, de andar persiguiendo dictadores o apuntando con el dedo, lo que no quita que en cada ocasión que tengamos vamos a observar en los foros internacionales la conducta de Venezuela en tanto régimen dictatorial. Incluso en el grupo de contacto que integramos, yo advertí que no nos vamos a retirar y vamos a seguir acompañando.

-¿Y sobre China?

-No hay ningún grupo de contacto.

Bustillo y Pompeo en Washington (Estados Unidos). Foto: Ministerio de Relaciones Exteriores de Uruguay

-La auditoria de Uruguay XXI dio cuenta de una serie de irregularidades. ¿Cuál es su opinión sobre la herramienta?

-Es una muy buena herramienta, precisamos mejorarla. Funcionaba de forma independiente. Hay que mejorar la coordinación desde cancillería.

Araújo, 26 hisopados y Xi Jinping

Francisco Bustillo agendó y postergó esta entrevista en varias oportunidades, y el mismo viernes en que esta se concretó la cambió tres veces de horario. Primero fue por una reunión con el presidente Luis Lacalle Pou; luego fue por una llamada telefónica sorpresiva que le hizo su homólogo brasileño, Ernesto Araújo, en la que hablaron de la posible “flexibilización” del Mercosur; y, después, un almuerzo con la ministra de Economía, Azucena Arbeleche. El canciller dejó una hija en España para servir a este gobierno, pues sostiene que “como Wilson”, se siente “orgullosamente blanco”. Pese a las extenuantes jornadas, Bustillo tiene siempre una larga sonrisa y muy buen sentido del humor. En el centro de su largo escritorio descansa un palito blanco y bajo él un papel que dice: “el hisopo de oro”. Es que lleva ya 26 hisopados y siete cuarentenas desde que comenzó la pandemia, debido a sus viajes al extranjero. En la mesa también hay una decena de post-it con apuntes y varias pilas de carpetas. Tras él, junto a un portarretratos con la foto de un barco, están los tres tomos de la biografía de Xi Jinping, el presidente de China, el país que habilitó las primeras vacunas contra el COVID-19 para Uruguay y principal socio comercial.

Fuente: Elpais