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Filmación prueba que preso se fugó tras cortar el vallado perimetral y no por la puerta del ex Comcar

Cerca del vallado que el recluso rompió para evadirse, la Policía halló prendas mojadas y manchadas de barro. Asimismo, descartó que el delincuente haya usado uniforme de operador penitenciario.

El ministro Luis Alberto Heber durante una recorrida por la cárcel de Maldonado. Foto: Ricardo Figueredo

El escape del recluso Hugo Pereira no quedó filmado. Sin embargo, la Policía pudo determinar que se fue caminando entre los módulos 6 y 8 del ex Comcar el 14 de agosto pasado y que cortó el vallado, según dijeron a El País tres fuentes del caso.

En el lugar donde el preso rompió el alambrado, los guardias encontraron ropas mojadas y embarradas.

Descartado quedó que se haya escapado luciendo prendas de operador penitenciario, como sostuvieron allegados a Pereira. Esto es un problema para la estrategia de la defensa del fugado, que apunta a mantener la premisa inicial de que Pereira huyó por la puerta de la prisión porque, de esa forma, este no deberá purgar cárcel por autoevasión. El escape, en ese caso, se atribuiría a una falla del sistema carcelario y no generaría responsabilidad penal al recluso.

La Policía dijo tener más detalles de la fuga de Pereira del ex Comcar y se los entregó a la fiscal del caso, Ana Vallverdú, según señalaron las mismas fuentes. Entre esos, se encuentran la filmación realizada por una cámara del Centro de Comando Unificado (CCU) ubicada en la puerta del ex Comcar. Es decir, de una cámara que no depende del Instituto Nacional de Rehabilitación (INR).

Los investigadores policiales observaron esos videos en varios ocasiones y descartaron que Pereira se haya ido por ahí, insistieron las fuentes.

En forma paralela, la fiscal Vallverdú ordenó al INR que a cada rostro filmado en el horario que ocurrió el escape, la Policía le pusiera un nombre y tampoco se ubicó al fugado entre ellos, agregaron.

Pereira fue recapturado el jueves 26 tras tomarse una bebida en el bar Las Palmas, ubicado en la esquina de 18 de Julio y Gaboto. Poco antes Pereira había hablado con su abogado, Aníbal Martínez Chaer, para analizar juntos la forma de presentarse ante la Justicia.

Al ver un patrullero que estacionaba frente al bar, Pereira le dijo al mozo que se quedara con todo el cambio. Dejó una propina de $ 1.900. Una vez afuera, los efectivos le pidieron la cédula, lo que terminó de identificarlo como el preso fugado.

La ruta imposible.

En un primer momento, el propio ministro del Interior, Luis Alberto Heber, dijo que el escape del delincuente había ocurrido por la puerta del ex Comcar.

Con el pasar de las horas y la investigación de la Unidad de Inteligencia Penitenciaria, esa premisa se fue cayendo. Además de la filmación de la cámara del Centro de Comando Unificado, los investigadores determinaron que era imposible que Pereira sorteara, en su camino desde el Módulo 6 hacia la puerta del ex Comcar, una primera guardia integrada por policías. Luego el preso debía continuar caminando como si tal cosa y pasar al lado de un piquete policial situado en forma permanente entre la primera y segunda guardia.

Posteriormente, Pereira debía seguir raudo en dirección a la puerta de la cárcel mientras se cruzaba con otros agentes que tampoco lo reconocieran. En la puerta del ex Comcar el recluso tendría que sortear una segunda guardia compuesta por efectivos de la Guardia de Granaderos. Estos también debían hacer la “vista gorda” al ver pasar al delincuente en dirección a la salida del penal.

Se trata de un relato casi absurdo. Pereira carece del perfil como para realizar un escape cinematográfico de una cárcel, según advirtieron varias fuentes a El País.

En los hechos su “currículum” está muy alejado del nivel organizacional de otros delincuentes como Yehoram El Al, considerado uno de los mayores traficantes del mundo de éxtasis, o el de Néstor Guillén Bustamante, alias “Cotorra Local”, quienes se escaparon sin violencia por la puerta del Penal de Libertad en 2005.

De todas formas, Pereira no es un preso común. Es una persona muy hábil, educada y que genera empatía en segundos con su interlocutor.

El ministro Luis Alberto Heber durante una recorrida por la cárcel de Maldonado. Foto: Ricardo Figueredo

Gracias a su carisma, Pereira consiguió en el pasado “comisiones” (puestos de trabajo) en diferentes cárceles que han facilitado sus huidas de penales uruguayos y argentinos.

En la última “comisión”, Pereira trabajó como mozo en el casino del ex Comcar, donde los oficiales se relajan en momentos de esparcimiento.

Trabajar en el casino le dio privilegios, como tener una alimentación mejor a la del resto de la población reclusa, diferentes horarios e interactuar con mandos medios policiales mientras servía la comida.

Pero Pereira no era el único mozo en el casino. Allí también trabajan asesinos y secuestradores. “Es que la LUC obliga al INR a dar trabajo a los presos. Ello conlleva un riesgo en materia de seguridad porque hay más reclusos deambulando por los interiores de las cárceles y ya no están encerrados a tiempo completo en sus celdas”, agregó una fuente.

En este momento hay una investigación interna en el ex Comcar, ordenada por el ministro Heber y ejecutada por el director del INR, Luis Mendoza.

Fuentes penitenciarias señalaron que ayuda en esto que Mendoza sea un funcionario histórico en materia carcelaria, ya que ocupó varias cargos de jerarquía en el sistema y lleva 46 años interrumpidos como policía. Su labor en materia de derechos humanos, en tanto, de los reclusos es destacada por el comisionado parlamentario, Juan Miguel Petit.

¿Atención médica?

Otra pregunta que se realizan los investigadores penitenciarios es qué llevó a Pereira a escaparse del ex Comcar y facilitar su captura paseándose por el Centro de Montevideo 10 días más tarde.

Martínez Chaer dijo a El País que el motivo de la fuga de su defendido se debió a que este buscó fuera de la cárcel atención médica para sus problemas cardíacos. “Él (Pereira) tenía miedo de morir. No le daban atención médica en la prisión. Pidió cuatro pases al médico y no lo derivaban a un facultativo”, insistió.

En tanto, una fuente del Ministerio del Interior negó que Pereira careciera de atención sanitaria en el ex Comcar. Tras advertir que son médicos de ASSE los que brindan los servicios de asistencia, la fuente señaló que Pereira realizaba en prisión un tratamiento para su cardiopatía y tenía hora con el médico para el martes 24. Es decir, el preso iba a ser visto por un facultativo 10 días después de su fuga.

En la tarde de ayer, Martínez Chaer declaró a El País que había concurrido al Centro de Ingreso, Diagnóstico y Derivación (ex Cárcel Central) para ver a Pereira y un jerarca no lo había permitido. “Esto es inconstitucional respecto a mi defendido. Viola no solo normas establecidas al respecto en el Código Penal uruguayo, sino también el Pacto de San José de Costa Rica”, dijo el penalista.

Al enterarse del problema, Mendoza llamó a Martínez Chaer y le explicó que se trató de un malentendido de un jerarca. También le dijo al abogado que podía ir a ver a su cliente cuando quisiera. Este se reunirá hoy con Pereira.

Investigación interna

El ministro Luis Alberto Heber ordenó al director del Instituto Nacional de Rehabilitación, Luis Mendoza, que se realice una investigación interna para conocer detalles de la fuga de Hugo Pereira. El caso también generará repercusiones políticas. El senador frenteamplista Enrique Rubio informó el lunes 30 que se citará a Heber, a comisión general por la fuga de Pereira. “Hay tres o cuatro versiones diferentes del 14 de agosto, que es informado el 24 y que termina siendo detenido de una manera bastante extraña”, dijo.

Pereira se define como boquetero

El delincuente Hugo Pereira (60) se autodefine como “boquetero”, un ladrón profesional que apunta a saquear bóvedas de empresas y bancos. Junto con su hermano, Hugo armó un “negocio familiar” en Colonia. Los Pereira se transformaron al tiempo en sinónimo de robos y atracos. No tenían detrás una organización dedicada al crimen organizado, según investigadores. En el pasado, Hugo cruzó a Buenos Aires y se vinculó con delincuentes argentinos.

Se le atribuye por lo menos dos fugas de penales ubicados en el vecino país. El historial delictivo de Pereira en la Justicia, según datos a los que accedió El País, empieza en 1992. El 7 de agosto de ese año fue procesado por tenencia y tráfico de estupefacientes. Un año más tarde volvió a comparecer ante la Justicia por una tentativa de robo por escalamiento (trepando).

En 1994 volvió a ser encarcelado; esta vez fue como autor de robo, asociación ilícita y por secuestro. En 1996 el delincuente cometió dos hurtos y fue a prisión nuevamente. En mayo de 1998 un nuevo hurto llevó otra vez a Pereira a la cárcel. Estuvo dos años entre rejas y al salir, en el año 2000, dos nuevos delitos lo hicieron volver a caer: un hurto y un encubrimiento. En 2002 fue procesado por receptación y en 2004 por lesiones personales. Estuvo en libertad hasta 2006 y nuevamente volvió a delinquir. Esa vez cometió un delito de violencia privada. Al año siguiente, otro hurto. En 2012 Pereira logró fugarse de una prisión. Fue recapturado y procesado por autoevasión y apropiación indebida. Este último delito lo cometió en 2020. Ese año, finalmente, cayó por un delito de suministro de drogas.

Fuente: Elpaís