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Encuesta sobre empleados públicos con datos “escandalosos”: solo 2,3% asesora, planifica y evalúa políticas

Los datos forman parte de la primera encuesta de la Oficina Nacional de Servicio Civil sobre capacidades de los funcionarios, Para Conrado Ramos, director de la ONSC, estos números son “un desastre”.

El estudio contó con 4.766 respuestas en un total de más de 18.000 funcionarios públicos. Foto: Fernando Ponzetto

El 43,9% de los funcionarios públicos que trabajan en la Administración Central (Presidencia y ministerios) cree que para hacer carrera es más importante el relacionamiento con las autoridades que el mérito y el desempeño.

Más de la mitad, además, no ha tenido ascensos nunca, y de estos el 44% hace 10 años que trabaja en la administración. Son más de la mitad, también, aquellos que creen que es muy difícil tener perspectivas de hacer carrera como empleados públicos.

Los datos se desprenden del informe de la “Primera encuesta de capacidades de los funcionarios de la Administración Central para las políticas públicas”, el cual fue publicado esta semana por la Oficina Nacional de Servicio Civil (ONSC) en su página web. El estudio, que se hizo con los datos de una encuesta online y no obligatoria para los trabajadores, contó con 4.766 respuestas en un total de más de 18.000 funcionarios. “Es un buen número y los datos son representativos”, dijo a El País el director de la ONSC, Conrado Ramos.

El informe buscó principalmente detectar qué tan preparados están los funcionarios para la generación y la puesta en práctica de políticas públicas. Y lo que determinó fue que la gran mayoría no tenía capacidades analíticas, es decir, de planificación, asesoramiento y evaluación de lo que se hace en cada secretaría.

El 31,4% contestó que lleva adelante trabajos de soporte administrativo, el 17,5% de soporte técnico, producción de información e investigación, el 12,4% tareas inspectivas y regulatorias, 10% se encarga de la provisión de bienes y/o servicios, 9,7% de atender al público, 5,2% del asesoramiento de políticas, 4,9% del soporte de tecnologías de la información, 2,3% del monitoreo y evaluación de políticas, 2,1% de la coordinación de programas, proyectos y políticas, 2% de auditorías y 2,5% de otras tareas.

“Esto es un desastre. Estos números son un escándalo”, señala Ramos. Y explica: “En resumen, lo que sucede es que solo el 2,3% se encargan de planificar, asesorar y evaluar políticas. No hay un control de resultados de políticas públicas. Y solo 5,2% hace tareas de asesoramiento, lo que quiere decir que el asesoramiento está concentrado en el personal político, de confianza, y no en el servidor público de carrera. Esto se suponía, pero la evidencia empírica ahora lo corrobora” .

¿Y la realidad?

El estudio también indica que el 60% de los funcionarios rara vez, o nunca, utilizan fuentes de información como dictámenes, estadísticas, evaluaciones o asesoramientos de expertos. “Esto implica una preponderancia a la rutina -continúa Ramos-; no hay contacto con lo que pasa externamente. Se diseñan cosas pero sin consultar nada de esto. Entonces, esos diseños, ¿sobre qué bases se hacen?, ¿con qué evidencia? Con ninguna”.

También se devela que existe muy poco relacionamiento de los funcionarios con otras áreas de trabajo que no sean las de su propio ministerio. “Es muy bajo el relacionamiento que tienen con el entorno. Y eso afecta también la creación de las políticas públicas. Si uno va a lanzar una política bromatológica hay que tener contacto con los productores, con los grupos de interés, con los trabajadores, y el contacto es muy poco”, advierte el jerarca.

Los mismos funcionarios entienden que su falta de participación en las políticas públicas es un problema. Más del 80% piensa que deberían involucrase más en esas áreas. Ramos insiste en que esto evidencia que “las políticas dependen de los jerarcas políticos y no de los funcionarios de carrera, algo que sería deseable para que hubiera continuidad” más allá de quién gobierne.

Consultados los funcionarios sobre qué harían en caso de que un jerarca les diera una orden con la que no estuvieran de acuerdo, el 59,9% sostuvo que expresaría su desacuerdo y solo 10,4% que cumpliría la orden de cualquier modo (ver datos completos en gráfica). ¿Esto es malo? No necesariamente, advierte Ramos. “¿Qué pasa si gana una ultraizquierda o una ultraderecha con escasos valores democráticos? ¿Se tiene que mantener neutral, como era la burocracia nazi, o esa neutralidad se tiene que manifestar en neutralizar los programas de gobierno? ”, cuestiona el jerarca.

La encuesta también mostró que las mujeres tienen más problemas para ascender. Y según Ramos, confirmó la necesidad de “despolitizar las políticas públicas”. Por eso se creó un nuevo escalafón en diseño de políticas públicas y en breve se presentará la carrera para quienes aspiren a acceder a este.

Fuente: Elpaís