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El triple impacto de los negocios llegó para quedarse en Uruguay

Referentes del triple impacto destacaron el nuevo ADN de las empresas, que no solo persiguen el rédito económico sino que ponen al mismo nivel de importancia el impacto social y ambiental positivo.

La sustentabilidad es un tema que cada vez más importa en las empresas, donde comienzan a integrar dentro del centro de sus negocios, procesos que permitan dar una solución a las necesidades de hoy, sin afectar a las generaciones futuras.

El triple impacto, es decir la búsqueda de un impacto positivo no solo en lo económico, sino también en lo social y ambiental; comienza a integrarse en el plan de negocios de las empresas.

En el evento “Sustentabilidad- Líderes de Triple Impacto”, organizado por El Empresario de El País y con el auspicio de BBVA, Unilever, Coca-Cola, Fidocar, Katoen Natie TCP, y el apoyo de Alliance Uruguay y Pulso, referentes públicos y privados expusieron sobre la importancia de la sustentabilidad y cómo las empresas son un “motor” para este cambio.

El ministro de Ambiente, Adrián Peña, dijo que entre los temas centrales de la cartera está el abastecimiento de agua potable. Explicó que trabajan en un proyecto de toma, potabilización y bombeo, que aseguraría un abastecimiento al área metropolitana en los próximos 50 años, el cual supera los US$ 200 millones. Se espera realizar el llamado a competencia de interesados, antes de fin de año.

A su vez, contó que al ministerio le preocupa la inequidad en el saneamiento, ya que el acceso en el interior al agua de calidad es del 50%. Del mismo modo, afirmó que la aspiración de la cartera es superar el 80% en cuanto a saneamiento, antes que termine el período de gobierno.

Peña se refirió a la gestión de residuos, en donde explicó que del total de residuos se logra reciclar entre un 12% y un 13%. En esta línea, se refirió a la Ley 19.829 sobre gestión integral de residuos, en donde el artículo 7 trata sobre la responsabilidad extendida al productor.

Evento Líderes de Triple Impacto. Foto: Francisco Flores

Este artículo, según Peña, “establece que la responsabilidad del residuo es de quien lo genera, ya sea productor o importador. El Estado y el legislador han sido claros en este sentido, el concepto sería el que contamina, paga”.

En tanto, explicó que esta ley está siendo trabajada por “todos los actores. Están trabajando, además del Ministerio de Ambiente, otros ocho ministerios, el Congreso de Intendentes, el Pit-Cnt, las cámaras empresariales y la Universidad de la República.

Dentro del trabajo de esta ley, que será reglamentada en sucesivos decretos, el ministro sostuvo para este artículo no están pensando en incentivos, sino en el cumplimiento de la obligación establecida.

Así mismo, afirmó que aún no se plantea la posibilidad de la creación de un nuevo impuesto, ya que “hay una carta de crédito que estamos otorgando desde el gobierno. Si no pasara, ahí podríamos gestionar otros ingresos”.

“La reversa en el proceso logístico, la vuelta del envase y de los residuos en general, es responsabilidad de la empresa”, dijo Peña.

En esta línea, expresó que el mensaje recibido por el ministerio por parte de las cámaras empresariales ha sido: “no más impuestos, lo que necesitamos es que nos exijan mayor recuperación y cumplir con la responsabilidad extendida”.

“La estrategia debe ser comunicar bien, transparentar cómo produce, dónde tiene debilidades y cómo las piensa corregir. Esto supone como en toda construcción, fundamentalmente en construcción de confianza, hacia los clientes y hacia el consumidor, que cada vez es más exigente en estos asuntos”, afirmó Peña.

Agregó que el ministerio pretende medir la huella ambiental de las cadenas de producción. No entrando en la discusión “si es carne o no” los productos de origen vegetal, sino que se enfocan en que Uruguay produce carne “con un sistema de producción ambientalmente responsable”.

Evento Líderes de Triple Impacto. Foto: Francisco Flores

A su vez, afirmó que la producción de arroz es sustentable, ya que “Uruguay produce arroz de manera que no produce ningún otro país del mundo porque rota con pasturas. Tenemos información del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), que está estudiando desde el 2012 estos sistemas de rotación, que demuestran que los nutrientes permanecen más en el suelo, que si se produjera arroz continuo”.

Por esto, señaló que luego de tener los datos de la huella ambiental en la producción ganadera, pretenden “bajar” a los productos, para ver qué huella tiene la carne, la leche, entre otros.

Aunque algún dato puede dar negativo, explicó que “no puede haber ocultamiento”, ya que “incorporar la dimensión ambiental, no es una amenaza, es la gran oportunidad que Uruguay tiene”.

El nuevo camino.

El evento, que tuvo la moderación de Marcela Dobal, editora de El Empresario, también contó con el panel “El Compromiso de las Grandes Empresas”, en donde participaron referentes de BBVA, Unilever, Fidocar, Katoen Natie y Coca-Cola.

En este panel, se presentaron las prácticas adoptadas por las empresas para el cambio sustentable, junto a sus desafíos.

Dentro de las prácticas mencionadas, se destacaron el uso de envases retornables (Coca-Cola), la adhesión a Objetivos de Desarrollo Sostenible (BBVA), el uso de energías renovables y trabajo con escuelas y CAIF (Katoen Natie), trabajo de prevención de accidentes de tránsito (Fidocar) y el uso de envases más sustentables, junto a contenidos comprimidos y concentrados (Unilever).

La vicepresidente de Asuntos Corporativos y Sustentabilidad Unilever Latinoamérica y Cono Sur, Karen Vizental, afirmó que “ser sustentables es un buen negocio”, en donde hoy parece una “excepción, pero va a ser la norma”. A su vez, señaló que las “marcas con propósito” crecen un 78% más rápido que aquellas que no lo tienen.

Mónica Acosta, gerenta del sistema de Salud, Seguridad, Medioambiente y Calidad Katöen Natie Terminal Cuenca del Plata, explicó que la empresa ha trabajado en la incorporación de tecnologías para el uso de energías renovables (eléctrica), como también a nivel social, a través de proyectos con escuelas y CAIF.

Las obras de expansión incluyen una segunda terminal, un nuevo muelle y la modernización de los accesos de los camiones a la terminal

A su vez, Stephen Jakter, VP Fidocar & Founder Impacta explicó que están trabajando en la prevención de accidentes de tránsito y en la incorporación de vehículos “verdes” (eléctricos), para atender tanto el impacto social como ambiental.

Por otro lado, Antoni Ballabriga, Global Head of Responsible Business BBVA, explicó que desde el banco se plantean un “cambio sistémico” de la industria financiera, en donde se plantearon el objetivo de que sus clientes “transiten a las 0 emisiones (de carbono)”.

En tanto, Andrea Mota, directora de sustentabilidad de Coca-Cola Latinoamérica, explicó que “tenemos que seguir generando la parte financiera, de las ganancias, pero tenemos que seguir reduciendo la cantidad de plástico y la cantidad de agua que utilizamos”. Para esto, destacó el uso de la botella retornable la cual representa un 24% de las ventas de la compañía en Uruguay, siendo que “es más sencillo el uso de botellas descartables”.

BIC: Un sello para que el consumidor distinga

Según Goñi, dentro de la implementación de la Ley BIC, se pretende darle una identificación a las empresas BIC, un sello”, en donde el consumidor tenga la posibilidad de saber si la empresa cumple con objetivos de sustentabilidad.

Se pretende hacer un reporte donde el consumidor, a través de un código QR, pueda ver la información de la empresa en relación a su impacto. Esta información, a través de un “mecanismo híbrido”, sería acreditada por parte del Estado.

Un nuevo ADN empresarial: ola de sustentabilidad

En el panel “Nuevo ADN empresarial y nuevas normativas”, que contó con la participación de Rodrigo Goñi, diputado nacionalista, Cecilia Amieva, integrante de la Red Latinoamericana de abogados de Impacto, Socia Ecija; y Mercedes Viola, copresidenta de Sistema B; se trató la “nueva genética” de las empresas y la normativa requerida.

Según Viola, las empresas pasaron de “maximizar las ganancias”, sin tener en cuenta las “los daños irreversibles que causaban al medio ambiente o el consumo desenfrenado”, a darle el mismo peso al impacto económico, social y ambiental.

A su vez, Goñi, impulsor de la ley que crea las sociedades de Beneficio e Interés Colectivo (BIC), sobre la cual se espera que se reglamente este año, afirmó que si a esta “ola” de sustentabilidad, no se le genera “los cauces legales, esa fuerza solo va a hacer daño”.

Así mismo, sostuvo que hay que aprovechar el emprendedurismo y la innovación, que integran el impacto social, ya que si en el reglamento “solo vamos a tener el látigo o revólver para matar empresas que no cumplan, sabemos que no funciona. Busquemos esa creatividad, que la ley lo hace”.

En tanto, Amieva expresó que junto a la sustentabilidad ha surgido el green washing, la cual es una “estrategia de mercadotecnia que no tiene un sustento. También se dice que el nuevo green washing es el impact washing, porque se habla mucho del impacto”.

“Tener un marco normativo, que establezca cuáles son las empresas, es una de las formas (de combatir el green washing)”, concluyó.

Fuente: Elpaís