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El “optimismo” del único sector que creció en plena pandemia de COVID-19 en Uruguay

La construcción es “optimista” respecto al “día después” de la pandemia y confía en que culminará este año con un crecimiento que podría oscilar entre el 6% y el 8%.

Conferencia por el Día de la Construcción. Foto: Estefanía Leal

De la incertidumbre al desarrollo. Ese fue el concepto elegido por el sector de la construcción para resumir la realidad que le tocó atravesar en el último año y medio por la pandemia del COVID-19. Pese a que el año pasado tuvo un moderado crecimiento del 1,8%, fue el único sector que registró resultados positivos en momentos donde el resto de la actividad económica enfrentó caídas significativas.

Esa realidad parece ir quedando cada vez más atrás y aunque todavía hay elementos que generan “inquietud” en la industria, la construcción es “optimista” respecto al “día después” de la pandemia y confía en que culminará este año con un crecimiento que podría oscilar entre el 6% y el 8%.

Así lo afirmó ayer el presidente de la Cámara de la Construcción del Uruguay (CCU), Diego O’Neill en el marco de un evento organizado por la gremial para celebrar el día del sector en la que participó el presidente Luis Lacalle Pou junto con otras autoridades del gobierno nacional y departamental.

Según los datos exhibidos por la CCU, en el primer semestre de este año la industria de la construcción creció 8,8% y completó tres trimestres consecutivos de crecimiento, ubicándose por encima de los niveles registrados previos a la pandemia. La tracción del sector está explicada por dos grandes hitos en la industria: por un lado, la segunda planta de celulosa de UPM y sus obras conexas; y por la del ferrocarril central.

Este es un tema que genera “inquietud” a nivel interno en el sector porque temen por el nivel de actividad que quedará en la industria una vez que se culminen dichas obras, no solo en términos económicos sino además por el impacto en el empleo, dado que hoy aproximadamente el 20% de la ocupación corresponde a esos proyectos.“Las obras terminan y estas van a terminar entre mediados del año que viene y mitad de 2023, entonces ahí hay un escenario que nos preocupa”, indicó O’Neill.

Sin embargo, hay otras señales en las que el sector se apoya para mirar con optimismo al futuro y refiere al impulso que la construcción de edificios y viviendas le está dando al sector.

En este sentido, el presidente de la CCU destacó que debido a los estímulos a la inversión privada, principalmente las que corresponden al régimen de vivienda promovida que el Poder Ejecutivo comenzó a aplicar desde abril del año pasado, en 2020 se presentaron proyectos por 3.185 viviendas, lo que implicó un récord desde el año 2012. Además, entre los meses de enero a agosto de este año, ingresaron proyectos por 3.330 viviendas, “superando el registro” del año pasado logrando un nuevo récord histórico. “Vamos a terminar el año con un número absolutamente récord”, afirmó O’Neill.

Asimismo, desde la gremial destacaron los estímulos generados a través de la extensión de la ley de inversiones a proyectos inmobiliarios que llevó a que entre mayo del año pasado y julio de este año se hayan presentado 52 nuevos proyectos con una inversión asociada de US$ 594 millones, aproximadamente un 1,1% del Producto Interno Bruto (PIB).

El tercer elemento en el que se respalda el optimismo del sector tiene que ver con los proyectos de inversión presentados a través de la Comisión de Aplicación de la Ley de Inversiones (Comap), cuyos efectos en la industria de la construcción se visualizan por dos vías: por un lado, porque “hay muchos proyectos” de inversión en maquinaria y equipos y por otro lado, porque aproximadamente el 45% de la inversión promovida por la Comap corresponde a obra civil.

En este sentido, el monto de inversión de los proyectos presentados ante la Comap en 2020 se duplicó en comparación con el de 2019, mientras que en el primer trimestre de este año el monto de inversión de los proyectos presentados “resultó seis veces superior” a igual período de 2020 y 2019.

Desde la CCU su presidente reconoció a las autoridades nacionales y departamentales por las acciones de estímulo a la inversión las que indicaron que “han tenido un efecto muy favorable” y destacaron “la receptividad” a los planteos de gremiales e inversores.

En términos de empleo desde la gremial se destacó que el sector de la construcción mantuvo en 2020 el nivel de ocupación y estiman que para 2021 haya un aumento de entre un 6% y un 8% en la cantidad de personas empleadas, ubicándose en un promedio anual de 47.500 trabajadores directos.

En términos de presupuesto nacional, si se considera la inversión pública ejecutada y la prevista para el período 2020-2024, se estima que la inversión pública en términos del PIB representará un 2,85% anual.

En este sentido, O’Neill opinó que aunque el presupuesto tiene “restricciones fiscales importantes”, el nivel de inversión pública en infraestructura “está a tono con lo que ha sido históricamente” en Uruguay.

“Estamos ya vislumbrando la salida de la pandemia”, afirmó el jerarca de la CCU pero enfatizó en que independientemente de lo previsto en el presupuesto “sería importante encontrar alternativas de financiamiento para una mayor inversión en infraestructura”.

Fuente: Elpaís