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El MSP se apresta a definir una tercera dosis para los inmunodeprimidos

La semana que viene se definirá desde la Comisión Nacional Asesora en Vacunaciones sobre la administración de una tercera dosis contra el COVID-19 a pacientes con algún tipo de inmunosupresión.

Un hombre levanta su brazo en un vacunatorio mientras espera para recibir una dosis de la vacuna contra el COVID-19. Foto: Estefanía Leal

En el marco de la marcha global que está teniendo la pandemia del COVID-19, Uruguay se encuentra hoy frente a una disyuntiva similar a la que atraviesan cientos de países. Esto tiene que ver con la necesidad o no de administrar una tercera dosis de la vacuna y, de ese modo, poder mejorar la respuesta inmune frente a la llegada de nuevas variantes más contagiosas y letales.

A pesar de que la inmensa mayoría de los expertos están de acuerdo en que teóricamente no habría ninguna complicación al administrar un refuerzo, es cierto que hay muchas complejidades que vienen de la mano de la decisión: qué vacuna administrar, a qué tipo de población y con qué diferencia temporal con respecto a la segunda dosis.

Según supo El País a través de una fuente del Ministerio de Salud Pública (MSP), la semana que viene se definirá desde la Comisión Nacional Asesora en Vacunaciones (CNAV) la administración de una tercera dosis de la vacuna contra el COVID-19 a pacientes con algún tipo de inmunosupresión. A partir de las reuniones de la CNAV se elaborará un informe que será elevado al MSP y este será el responsable de definir si se inoculará por tercera vez a estas persona

Uruguay, además de haber logrado buenos niveles de adhesión a la campaña de vacunación, también logró un acceso privilegiado a las vacunas si se lo compara con países vecinos como Argentina o Paraguay. En este sentido, a la hora de discutir o no la administración de una dosis adicional, una de las incógnitas es: ¿tenemos las vacunas suficientes como para pensar en una dosis más? La fuente del MSP, ante esa misma pregunta, dijo que “definitivamente, sí”.

Uno de los estudios internacionales que los expertos que asesoran al gobierno en la vacunación miran más de cerca por estas horas es uno que analizó el efecto de una tercera dosis de Pfizer en 30 pacientes transplantados. Después de haber recibido las dos dosis iniciales, solamente seis de estos generaron una respuesta inmune cuantificable. Una vez que se administró la tercera vacuna, ocho de los 24 restantes elevaron su respuesta inmune.

La inmunóloga Lucía Vanrell dijo que el estudio “abre una esperanza” para estos pacientes y que a pesar de que se haya realizado únicamente con trasplantados, “sucede algo casi idéntico con el resto de los inmunodeprimidos que van desde personas con enfermedades autoinmunes hasta pacientes oncológicos”.

Actualmente se está desarrollando un estudio para medir los efectos de la vacunación en la población uruguaya a partir de la medición de anticuerpos. Aún no se han publicado datos oficiales acerca de la investigación que es realizada por UdelaR en cooperación con el Instituto Pasteur, sin embargo, allí se incluyó un número de personas con inmunodeficiencias para observar qué respuesta mostraban a las vacunas que tiene Uruguay. A pesar de la falta de datos oficiales, según supo El País, esta semana los científicos encargados del estudio tuvieron una reunión y, tras esta, se definió la importancia de concretar la vacunación con tercera dosis a los inmunosuprimidos desde la CNAV.

Vacunas contra el COVID-19. Foto: Estefanía Leal – Archivo El País

La inmunóloga María Moreno, integrante de la CNAV, dijo a El País que en estos pacientes el refuerzo es necesario “para lograr la seroconversión”, es decir, que generen una respuesta de anticuerpos concreta. “Aún en los que sí la generen, es importante poder hacer que alcancen niveles similares a los de una persona sana”. Además, Moreno remarcó: “Por ese lado una tercera dosis podría ir en un camino bastante próximo en el tiempo, pero para el resto de la población no parece ser un camino en el corto plazo”.

Próxima franja.

Según el infectólogo Eduardo Savio, priorizar a pacientes inmunosuprimidos “es una muy buena estrategia porque son los más vulnerables”. En ese sentido, Savio dijo que además de comenzar a bajar a tierra la idea de una tercera dosis, es importante “empezar a priorizar grupos” que deban o no recibirla.

“Después de inmunodeprimidos deberían estar los adultos mayores, principalmente porque su respuesta a la vacuna también puede ser un poco más débil que el joven y sano”, destacó. Sin embargo, Vanrell discrepó con esa jerarquización y dijo que una vez que se inocule a los pacientes inmunosuprimidos “sería inteligente” hacerlo con “quienes tienen patologías que implican que la pasen peor durante la enfermedad”, como pueden ser las personas diabéticas u obesas.

Otro de los planteos reside en si se dará un refuerzo con la vacuna que la persona ya recibió o se implementará un “cruce” de plataformas entre Sinovac y Pfizer. Con respecto a esto, Moreno dijo: “Lo datos del estudio de anticuerpos nos dirán si dos dosis de Sinovac no son suficientes y, en ese caso, habría que ver si se iría por una tercera vacunación con la misma o se combinarían plataformas, pero aún no hay nada definido al respecto. Por ahora la única evidencia que hay es la de pacientes inmunodeprimidos con Pfizer”.

A pesar de los planteos sobre una tercera dosis, Savio dijo que la prioridad ahora “debe ser completar la vacunación con dos dosis a todas las personas habilitadas para hacerlo de la forma más rápida, dado el impacto que podría tener en el país la llegada de la variante Delta”.

Muerte materna por COVID-19

Se conoció ayer el noveno caso de muerte materna a causa del COVID-19. La joven, de 23 años, cursaba su octavo mes de embarazo cuando contrajo la enfermedad. El bebé nació por cesárea hace aproximadamente 30 días, según informó a El País el director de Salud de Paysandú, Carlos Leoni, y la madre falleció este jueves a causa del nuevo virus.

Según explicó el jerarca, “el COVID fue el determinante” del fallecimiento de la joven, que tenía comorbilidades y no contaba con ninguna vacuna contra el virus.

Cuando la mujer enfermó, hace ya más de un mes, “recién se había tomado como una prioridad que las embarazadas tuvieran que vacunarse”, dijo Leoni. Y remarcó: “Las embarazadas se tienen que vacunar sí o sí”.

En cuanto a la evolución de la pandemia por departamento, ayer Salto abandonó la zona de color rojo en la escala que utiliza el Índice de Harvard y se pintó de naranja. Actualmente, Rivera se encuentra en color amarillo por tener un valor menor a 10 y Salto, Cerro Largo, Durazno, Lavalleja, Florida y Flores en naranja por marcar en el índice valores entre 10 y 25. El resto de los departamentos permanecen teñidos de rojo.

Fuente: Elpaís