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Duro cruce ante denuncia de infidencia en la Suprema Corte

Los abogados Andrés Mariño y Giacomino Di Matteo alertan por “falsas acusaciones” en su contra. “Repudiamos en forma total y absoluta las difamaciones, calumnias y agravios realizados a nosotros”.

Vista de la sede de la Suprema Corte de Justicia y del Palacio de los Tribunales. Foto: Estefanía Leal

Los abogados Andrés Mariño y Giacomino Di Matteo, afirmaron que “no obtuvieron ningún material infidente” de la Suprema Corte de Justicia (SCJ) que les hubiera permitido promover recusaciones de ministros para torcer a su favor una sentencia de la Corporación sobre un juicio millonario.

En una declaración realizada al diario El País, Mariño y Di Matteo rechazaron la acusación efectuada en la Corte por su contraparte en el juicio, los abogados Renzo Gatto y Pablo Donnangelo, sobre que habrían recibido información privilegiada de una de las juezas adscriptas al presidente de la Corporación, Tabaré Sosa. Se trata de la magistrada Sofía Feuer, pareja de Mariño.

“Eso es falso. Repudiamos en forma total y absoluta las difamaciones, calumnias y agravios realizados a nosotros, profesionales de trayectoria intachable, a través de una serie de falsedades”, afirmaron los abogados Mariño y Di Matteo.

Y agregaron que su contraparte en el juicio realizó una denuncia “sin poseer ninguna prueba”, y que esto tiene como finalidad “presionar al Poder Judicial en sus decisiones”.

Gatto y Donnangelo “serán oportunamente denunciados penalmente por difamación e injurias y demandados civilmente por daños y perjuicios”, agregaron los profesionales acusados.

Según informó Búsqueda, Gatto y Donnangelo denunciaron ante la Suprema Corte a Mariño y a Di Matteo por supuestamente elaborar una estrategia jurídica que les permitió promover las recusaciones de los ministros Eduardo Turell y Bernadette Minvielle, e inclinar a su favor la resolución de la Corporación sobre un litigio por la escrituración forzosa de un campo en Cerro Largo.

Es decir, Gatto y Donnangelo entienden que, gracias a la supuesta infidencia, Mariño y Di Matteo promovieron recusaciones que les permitieron cambiar la opinión de la Corte y, por ende, obtener una sentencia favorable a los intereses de sus clientes, pese a que todo indicaba que iban a perder el caso.

Por eso, Gatto y Donnangelo solicitaron a la Corte una revisión, señalando justamente que Mariño y Di Matteo “contaban ilegalmente” con información sobre el contenido de la votación de tres ministros.

Según publicó El Observador y confirmó El País, la Corte resolvió el viernes 12 excusarse de intervenir en la revisión del caso solicitada por Gatto y Donnangelo, integrar excepcionalmente la Corporación con miembros de los tribunales de apelaciones para que actúen en el caso asegurándose así la imparcialidad y pedir a la Fiscalía que investigue si existió o no una filtración de información por parte de la doctora Feuer.

Por su parte, Gatto y Donnangelo declinaron realizar declaraciones a El País sobre el tema. Al ser una situación inusual, por involucrar a una magistrada que trabaja en el despacho del presidente de la Corte, podría haber citaciones de ministros de la Corporación.

Las recusaciones.

El expediente sobre la escrituración forzosa del campo en cuestión tuvo fallos contradictorios. En una primera instancia, el juez Alejandro Recarey hizo lugar a la demanda civil promovida por los clientes de Gatto y Donnangelo. Poco después, Mariño y Di Matteo apelaron el fallo.

El Tribunal de Apelaciones integrado por las ministras Nilza Salvo, Beatriz Venturini y Teresita Maccio, decidió por unanimidad revocar la sentencia de Recarey y condenó a los clientes de Gatto y de Donnangelo.

Luego, estos últimos profesionales presentaron un recurso de casación ante la Corte contra la sentencia del Tribunal de Apelaciones en base a consultas realizadas sobre el caso concreto por los abogados Juan Andrés Ramírez y Gabriel Valentín, socios del mismo estudio. Las consultas fueron presentadas como parte del recurso, según Mariño y Di Matteo.

Poco después, Mariño y Di Matteo recusaron al entonces ministro Eduardo Turell por su “relación de familiaridad” con Ramírez, ya que “son primos segundos”.

Según una fuente cercana al caso, el parentesco entre Turell y Ramírez es de sexto grado de consanguinidad. Y además agregó que, en el pasado, el entonces ministro nunca se excusó ante un caso en que actuase Ramírez, ya que entre ambos no existe un vínculo estrecho.

A dos meses de su retiro obligatorio por cumplir 70 años, Turell decidió no apartarse del caso y, en definitiva, la Suprema Corte de Justicia desestimó la recusación realizada por Mariño y Di Matteo.

Ambos profesionales también recusaron a la ministra Bernadette Minvielle por considerar que tuvo vinculación profesional con el doctor Valentín.

No obstante, otras fuentes del caso dijeron que la consulta de Minvielle a Valentín, grado 5 de Derecho Procesal, fue por un asunto personal.

Mariño y Di Matteo, de todas formas, consideraron fundada causa de recusación la existencia de un vínculo como abogado por parte de Valentín con respecto a la ministra.

Escultura representativa de la justicia en el interior del Palacio de los Tribunales. Foto: Fernando Ponzetto

Además, advirtieron que, luego de la recusación que realizaron a Minvielle, en aquellos casos en que actúa el doctor Valentín como abogado de una de las partes, la Suprema Corte de Justicia lo que debe hacer es informar que dicho profesional tiene un vínculo con la ministra en cuestión.

Sofía Feuer: “Sufrí una difamación grotesca”

La abogada Sofía Feuer es jueza letrada del interior, suplente y adscripta al presidente de la Suprema Corte de Justicia (SCJ), Tabaré Sosa. Los abogados Renzo Gatto y Pablo Donnangelo la acusaron ante la Corte de filtrar información a su pareja, el abogado Andrés Mariño, en un caso que este tramita en la Corporación.

Feuer declaró a El País que no existió tal filtración de información. “En mi condición de juez y funcionaria de la Suprema Corte de Justicia, ni debo ni puedo salir a la prensa a controvertir de forma exhaustiva la difamación grotesca de la que soy objeto”, dijo la magistrada.

Y advirtió que no incurrió en ningún tipo de irregularidad administrativa. “Sin perjuicio de las acciones legales que, oportunamente sin dudas tomaré, afirmo ser complemente inocente de infidencia alguna que pudiera torcer, cambiar o enlentecer la voluntad de algunos de los miembros de la Corte en la cual trabajo”, señaló la adscripta al presidente de la Corporación. Y agregó: “Naturalmente ejerceré mi defensa en todos los planos de la Justicia, tanto civil, criminal como administrativa, y demostraré que no he cometido ninguna infidencia en el caso por el que se me denuncia”.

Fuente: Elpaís