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Dos parásitos descifrados por uruguayos: otro destaque internacional para la ciencia

Científicos del Institut Pasteur de Montevideo actualizan para el mundo el genoma de dos enfermedades de magnitud: neosporosis y toxoplasmosis

Luisa Berná y María Eugenia Francia con dos colaboradores

Primos hermanos. Así se consideraba erróneamente a los parásitos Neospora caninum Toxoplasma gondii desde la década de 1980 y, en consecuencia, a nivel mundial se trabajaba con información equivocada. Las científicas uruguayas María Eugenia Francia y Luisa Berná, investigadoras del Institut Pasteur de Montevideo (IP) y de las facultades de Medicina y Ciencias de la Universidad de la República (Udelar), secuenciaron los dos genomas, encontrando respuestas valiosas para toda la comunidad científica que busca tratamientos efectivos. ¿Por qué ocuparse de estos dos parásitos? Porque representan un problema para la salud humana y la salud animal.

“La información que generó nuestro trabajo cambia el paradigma internacional en cuanto a estos parásitos. Antes se pensaba que eran idénticos y ahora, con estos resultados, nos damos cuenta que tienen muchas diferencias importantes en el genoma que explican las diferencias biológicas (…) Todo el mundo estaba trabajando con genomas que no estaban bien”, dijo Francia a El País.

Neospora caninum es un parásito que provoca una enfermedad en el ganado bovino llamada neosporosis que induce abortos espontáneos.
Su animal hospedero principal es el perro.

Por estudios del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (Inia) y de la Facultad de Veterinaria de la Udelar se conoce que tiene una prevalencia muy alta en el país.

“Prácticamente en todos los tambos del país hay una vaca infectada de forma crónica y el 80% de las pérdidas de los embarazos es por esta causa”, comentó Francia.

La experta en parasitología molecular puso el siguiente ejemplo para visualizar la magnitud del problema: “En el transcurso de nuestro estudio, un tambo tuvo una ‘tormenta de abortos’. En una semana abortaron 700 vacas”.

La neosporosis tiene un gran impacto económico porque causa pérdida de embarazos y los tambos dependen de las pariciones para mantener la población lechera. Por tal motivo se la conoce como la enfermedad “del billón de dólares”.

Neospora caninum no infecta a humanos, pero sí lo hace Toxoplasma gondii, el que puede infectar, a su vez, a casi cualquier animal. “Es un problema de salud pública. La prevalencia es altísima”, apuntó Francia.

La mitad de los uruguayos está infectada de forma crónica con este parásito y “muchos no lo saben” dado que no presentan síntomas. Afecta sobre todo a personas inmunocomprometidas, como pacientes con HIV-Sida, trasplantados y a niños nacidos de mujeres embarazadas que adquieren la infección por primera vez durante la gestación. En embarazos viables el parásito puede generar malformaciones en el feto, trastornos neurológicos y ceguera. Francia comentó: “En Uruguay nacen todos los años unos 150 niños infectados por toxoplasma. Es un problema del que se habla muy poco”. En muchos casos se trata de embarazos deficientemente controlados.

La transmisión de madre a hijo no es la única vía de infección. También lo es comer carne cruda o mal cocida y exponerse a heces de gato infectadas. El gato es el único animal en el que el parásito produce huevos.

Toxoplasma gondii también tiene una gran prevalencia en el ganado. Se estima que genera el 75% de los abortos de causa infecciosa en las ovejas.

Los gatos y la infección por toxoplasma.

El gato es el principal vector para el parásito Toxoplasma gondii, el que causa la toxoplasmosis.

No obstante, la convivencia con un gato no significa un riesgo latente para sus propietarios si el animal tiene una alimentación adecuada y se realiza una correcta eliminación de su materia fecal.

Los seres humanos pueden contraer el parásito al comer carne cruda o mal cocida que contenga quistes, beber agua no tratada contaminada con huevos maduros del parásito, comer frutas y verduras sin lavar cultivadas en tierra contaminada y tocarse la boca con las manos después de manipular tierra o arena que contenga huevos maduros. Los huevos deben madurar en el suelo durante uno a cinco días antes de que empiecen a ser contagiosos para las personas u otros animales.

El diagnóstico de la toxoplasmosis se realiza mediante análisis de sangre que pueden detectar anticuerpos contra el parásito.

La principal recomendación para las mujeres embarazadas es que no deben cambiar las cajas de arena sanitarias de los gatos ni hacer tareas de jardinería
para evitar la exposición a las heces.

Leer el libro del genoma en vez de palabras sueltas.

El trabajo, liderado por Francia y Berná y que contó con la participación de Andrés Cabrera, Gonzalo Greif y Carlos Robello, fue publicado en la revista Genome Research. En el mismo número aparece un artículo de un laboratorio estadounidense sobre Toxoplasma gondii que se valió de la investigación uruguaya. Berná señaló: “Lideramos a nivel internacional el uso de la tecnología, llamada de tercer generación, para obtener los genomas”. Científicos uruguayos ya se habían destacado por el uso de esta técnica para secuenciar por primera vez el genoma de Trypanosoma cruzi, el parásito que causa el mal de Chagas.

Si se entiende el genoma de un organismo como un libro, la técnica permite la secuenciación de “páginas o capítulos enteros”, por lo que es más fácil ensamblar la información. La tecnología anterior solo arrojaba “palabras o frases” de ese libro.

“Estos genomas son 2.000 veces más grande que el SARS-CoV-2 (causante de la COVID-19) y 50 veces más chico que el genoma humano. Son de una complejidad intermedia”, apuntó la experta en biomatemática a El País.

Los científicos descubrieron que el anterior genoma de Toxoplasma gondii presentaba menos cromosomas de los descritos originalmente. Además, el estudio reveló que existen grandes rearreglos y diferencias a nivel genómico entre ambos parásitos.

Contar ahora con el “libro completo” de Neospora caninum Toxoplasma gondii abre las puertas para el desarrollo de estrategias de prevención más específicas y de vacunas para las dos enfermedades.

En concreto, Berná continúa con la secuenciación de las cepas uruguayas; mientras que Francia trabaja en la creación de métodos de diagnósticos sencillos y fiables. “Hoy se tienen tecnologías bastante subjetivas y laboriosas. La idea es desarrollar diagnósticos más fáciles para que el productor sepa si sus animales están infectados para tomar la decisión de ponerlos en servicio o no”, dijo a El País.

El problema de siempre: la financiación.

La parte de la investigación que está a cargo de María Eugenia Francia continúa con varias líneas de trabajo. Una de ellas es el desarrollo de métodos de diagnóstico para la neosporosis más sencillos y eficaces que los actuales para que los productores puedan prevenir la preñez de los animales infectados de forma crónica. Pero aquí el equipo se enfrenta a un escollo: “Dependemos de la importación de reactivos”.

Los problemas de financiamiento son moneda corriente en los laboratorios.

Al respecto, Francia comentó a El País: “Uruguay trabaja a nivel de Estados Unidos en ciencia pero, por otro lado, tenemos problemas que limitan cuánto podemos trabajar y con qué calidad”.

Sobre esto también se refirió Juan Pablo Tosar, investigador de la Facultad de Ciencias y el Institut Pasteur de Montevideo recientemente destacado por la revista Nature, en una entrevista con El País: “He tenido instancias de investigación en el exterior y en Estados Unidos, por ejemplo, pedís el material un viernes y ya lo tenés el lunes. Eso cambia cómo trabajamos y la planificación”.

La experta en parasitología molecular y su colega Luisa Berná, especialista en biomatemática, contaron a El País que la importación de insumos para el laboratorio no está exenta de ningún impuesto. “Pagamos el despacho de aduana, el flete, los impuestos… Sin decir que los subsidios son en pesos y la compra es en dólares”, lamentó Francia. Estas dos profesionales tienen otro proyecto muy bien evaluado pero que hasta ahora no ha recibido financiación por falta de recursos.

Para Berná este es un aspecto que es fundamental en tres momentos de la carrera de un científico: la elección de una disciplina científica en particular de acuerdo a la futura inserción laboral, la salida al exterior para continuar sus estudios y el retorno al país para trabajar.

Francia y Berná coincidieron en que la pandemia por el nuevo coronavirus tuvo un efecto positivo en la visibilización del trabajo del científico ante la población. Solo en la Facultad de Ciencias hubo un incremento del 45% de los inscritpos este año.

Fuente: Elpaís