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Detectan que anticuerpos de Pfizer caen 30% en un mes

Estudio del MSP a personas vacunadas demuestra que desde el primer mes de completada la inmunización con Pfizer al segundo, la protección contra el COVID-19 desciende de forma significativa: un 30%.

Funcionaria de la salud prepara una dosis de la vacuna contra el COVID-19. Foto: Estefanía Leal

Valeria tiene 50 años y trabaja desde hace 30 en la salud. No fue, sin embargo, una de las primeras en vacunarse, pues por estar en el área de atención al público fue una de las últimas del sector en acceder a las dosis. Sí tuvo lo que ella define como “una ventaja”, la posibilidad de ser inoculada con las dosis de Pfizer.

Después de la segunda vacuna, cuando volvió a ver a sus padres y a sus nietos sin tapabocas, se anotó como voluntaria para participar en el estudio serológico (que mide los niveles de anticuerpos tras la vacunación) llevado adelante por el Ministerio de Salud Pública (MSP).

La prueba se la hicieron al mes de haber adquirido la inmunización, o sea 15 días después de la segunda dosis. A primera vista el número que arrojó el resultado no decía gran cosa, pero de todas formas parecía alentador. Valeria contaba con 2.414 anticuerpos contra el COVID-19. “Estoy blindada”, le decía a sus amistades.

El plan del MSP es hacer este examen en tres oportunidades, una vez por mes, a todos los que hayan aceptado realizárselo. Cuando Valeria fue por segunda vez -a dos meses de adquirir la inmunización- el resultado no parecía ser tan auspicioso. La cantidad de anticuerpos había bajado sensiblemente, y contaba con apenas 708. En pocos días deberá ir a realizarse la tercera prueba. “Espero que me quede al menos alguno”, bromea.

Su caso no es aislado. Ana, que en tanto trabaja sí en contacto directo con pacientes, tuvo un primer examen con 6.458 anticuerpos. En el segundo, sin embargo, le dio que tan solo contaba con 2.172.

El MSP solo estudió a aquellos pacientes que recibieron Pfizer, no a los que fueron inmunizados con Sinovac o AstraZeneca. Y de ese estudio, del que fueron parte Valeria y Ana, el resultado fue que los anticuerpos caen un 30% desde el primer mes de inmunización al segundo. Estos datos fueron presentados por la cartera la semana pasada a la Comisión Nacional Asesora de Vacunaciones (CNAV), según señalaron varias fuentes oficiales a El País.

Los números son enormes y es difícil hacerse de un punto de referencia, por eso es que en las siguientes líneas intentaremos responder una pregunta que parece clave: ¿Cuántos anticuerpos se deben tener para que el COVID-19 no genere cuadros de gravedad?

Todos los expertos consultados estuvieron de acuerdo en que no hay una cantidad de anticuerpos determinada para establecer una protección contra el nuevo virus.

Sin embargo, hay algunos indicios que se han avalado a nivel internacional y que fueron tomados en cuenta por los expertos que asesoran al gobierno en determinar el momento en el que es necesaria la administración de una tercera dosis que refuerce la inmunidad.

Según el inmunólogo integrante del grupo ad-hoc de la CNAV, Gualberto González, “no existe” un número establecido, pero “hay estudios que establecen que con un 20%” de la cantidad de anticuerpos que hay en el momento pico (esto es, dos semanas después de la segunda dosis), se tendría “lo necesario para estar protegido”.

González destacó que la caída de los anticuerpos se da naturalmente y que estos no son el único mecanismo para medir la inmunidad adquirida tras la vacuna. “Es cierto que tener muchos anticuerpos ayuda a que no haya mucha transmisión, pero si los anticuerpos bajan, las células memoria y las células T igualmente protegen contra la infección severa y eso es lo que más se sostiene en el tiempo. Estas no producen anticuerpos todo el tiempo, pero rápidamente se pueden volver a activar y comenzar a producirlos si se está en contacto con el virus. Es como una reserva”, explica.

Dosis de la vacuna de Pfizer contra el COVID-19. Foto: AFP

En el mismo sentido, la inmunóloga Lucía Vanrell dijo a El País que desde el punto de vista inmunológico es “totalmente esperable” que haya una bajada del 30% entre el primer y el segundo mes después de la inmunización. “Incluso es esperable que los títulos de anticuerpos bajen desde el día 14 posterior a la segunda dosis y la fecha en la que se cumpla un mes, porque es ahí cuando se da la bajada más abrupta que luego se ‘mesetea’”, advierte.

A partir de esto, la inmunóloga opinó que esta bajada inicial, “no debe preocupar demasiado”, porque “lo importante está en saber qué pasará después” para conocer la duración de los anticuerpos en el sistema inmune de cada persona.

La tercera dosis es “fundamental” para mantener la inmunidad

Según explicó a El País el virólogo Juan Cristina, la administración de una tercera dosis de refuerzo contra el COVID-19 es algo “fundamental” para “mantener los niveles de anticuerpos que seguramente estén empezando a caer”.

En Uruguay, los científicos integrantes de la Comisión Nacional Asesora en Vacunaciones (CNAV) determinaron que quienes inicialmente recibieron la vacuna de Sinovac pueden recibir la dosis de refuerzo pasados los tres meses después de la segunda vacuna y, en el caso de los mayores de 60 años vacunados con Pfizer o AstraZeneca inicialmente, deberán esperar seis meses tras la segunda dosis.

La encargada del departamento de Inmunizaciones del Ministerio de Salud Pública (MSP), Graciela Pérez Sartori, dijo a El País que Uruguay apostó por fijar un “límite de seguridad” en la administración de una tercera dosis.

“Hay varios estudios internacionales y también el serológicos hechos en Uruguay que evidencian cómo van cayendo los anticuerpos y para Pfizer se plantea que los 6 meses es un límite de seguridad porque es un momento en el cual van cayendo, pero todavía no caen mucho y la persona aún está protegida”, explicó.

Las cifras de la pandemia

Con la estabilización de los casos, la disminución de internados en cuidados intensivos y de fallecidos diarios -sumado a una cuota de cansancio generalizado- muchas personas comenzaron a flexibilizar las medidas llamadas “no farmacológicas”, es decir, el uso de tapaboca, el lavado de manos y la distancia social.

Pero, con los números que parecen dar razón para esto, ¿es momento de dejar los cuidados de lado?

Julio Medina, infectólogo y grado cinco de la Cátedra de Enfermedades infecciosas de la Facultad de Medicina, aseguró que todavía es necesario continuar con los cuidados y que, de hecho, es necesario normalizarlos.

“¿A alguien se le ocurre ir por una carretera sin cinturón de seguridad aunque vea que está libre? No, todos vamos con un cinturón de seguridad. Un hipertenso sabe que tiene que tomar su medicación, sabe que tiene que comer sin sal y sabe que tiene que hacer un ejercicio reglado para mantener la presión controlada”, ejemplificó Medina ayer en diálogo con radio Sarandí.

El infectólogo dijo que si una persona se reúne en un local cerrado, por ejemplo por cuestiones de trabajo, es necesario “ventilar muy bien”. Algo que solo puede exigirse en menor medida en caso de que el encuentro sea con familiares o con amigos cercanos. En la misma línea, Medina aseguró que “sigue siendo riesgoso” reunirse sin tapabocas y en lugares con mala ventilación.

El caso de Israel como referencia de Uruguay

La situación israelí sirvió como referencia, a Uruguay y otros países, para determinar el momento en el que comienzan a bajar los títulos de anticuerpos producidos por la vacuna y se hace necesaria una tercera dosis de refuerzo. El virólogo Juan Cristina recordó al respecto que Israel llegó a declarar el fin de la pandemia tras lograr buenos porcentajes de inmunización y “se descuidó” en cuanto que los niveles de anticuerpos bajan con el tiempo. “Cuando llegó la variante Delta las personas estaban con menos niveles y aumentaron los casos”, subrayó. Uruguay enfrenta ahora la amenazada de la variante Delta.

Fuente: Elpaís