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Con los CTI en nivel rojo, el gobierno analiza convocar Consejo de Ministros y adoptar nuevas medidas

La ocupación de camas de cuidados intensivos por pacientes con covid-19 llegó ayer a 35,6% e ingresó a la mayor categoría de riesgo en el funcionamiento.

CTI para pacientes con coronavirus en el sanatorio del CASMU (archivo, febrero de 2021).
Foto: Alessandro Maradei

La ocupación de camas de CTI por pacientes con covid-19 llegó el domingo a 35,6% y se ingresó al nivel rojo de riesgo en el funcionamiento de los CTI, según el último reporte de la Sociedad Uruguaya de Medicina Intensiva (SUMI) y acorde a los indicadores que estableció el grupo de Medicina Intensiva del Grupo Asesor Científico Honorario (GACH) para caracterizar la situación del sistema de cuidados intensivos. En este marco, según informaron fuentes del gobierno a la diaria, el gobierno prevé convocar el Consejo de Ministros esta semana y analiza adoptar nuevas medidas para frenar el avance de la pandemia.

Porcentaje de camas ocupadas de CTI

El domingo se registraron 1.530 nuevos casos de coronavirus tras la realización de 11.417 análisis y se incluyeron 618 reportados fuera de fecha. Actualmente, la cifra de personas que está cursando la enfermedad es de 18.924. Según el reporte de SUMI, 295 de estas personas están en CTI, lo cual equivale a una ocupación de 35,6% de las camas de CTI de todo el país, mientras que la ocupación total –unidades covid y polivalentes– es de 67,7%, con 827 camas operativas y 560 camas ocupadas. El cuadro que elaboró el grupo de intensivistas del GACH para medir la situación de los CTI indica que la ocupación global pasará a nivel rojo si supera 85%.

“Domingo 28/03/21, hora 20.10. Estamos al servicio de nuestra población. Trabajando desde hace horas en el MSP”, escribió en su cuenta de Twitter el ministro de Salud Pública, Daniel Salinas, pocos minutos después de que se publicara el reporte de SUMI. En el mismo entorno, el Ministerio de Salud Pública (MSP) informó a través de un comunicado que se logró incorporar equipamiento para aumentar las camas de CTI de 827 a 946 y que las camas nuevas quedarán operativas luego de la Semana de Turismo, “con el personal asistencial necesario”, junto con 71 unidades respiratorias agudas distribuidas en todo el país.

El presidente de la República, Luis Lacalle Pou, ya había anunciado que estaba trabajando en la habilitación de 150 camas nuevas de CTI; sin embargo, distintos actores del ámbito de la salud se pronunciaron este fin de semana pidiendo medidas “efectivas para disminuir la movilidad”, ante lo que calificaron como un escenario “crítico” por la cantidad de casos de covid-19. Sociedades científicas, gremios de la salud y distintas facultades de la Universidad de la República emitieron un comunicado en conjunto advirtiendo por la saturación de las camas de CTI, los equipos de atención ambulatoria y testeo, puertas de emergencia y camas de hospitales y mutualistas.

El Sindicato Médico del Uruguay, SUMI, la Federación Médica del Interior y decenas de organizaciones más explicaron que la situación se ve dificultada, además, por “la alta cantidad de trabajadores de la salud en cuarentena y cursando la infección”, y que “las acciones para evitar la catástrofe sanitaria inminente son la reducción de la movilidad en su máxima expresión y el cierre de toda actividad no esencial”. “Sin máximas medidas hoy, nos quedamos sin atención mañana”, concluye el comunicado, en el que los especialistas también convocan a la población a vacunarse. 

“No se arregla con aumentar camas”

El secretario de la Comisión Directiva de SUMI, Luis Núñez, manifestó su preocupación por el hecho de que una de cada tres camas de CTI esté ocupada por un paciente covid-19 positivo. Explicó que, en los hechos, haber alcanzado el nivel rojo implica “más problemas en asistencia”, porque “ningún área asistencial o CTI está pensada para tener tantas camas de aislamiento respiratorio”, que, además, para la covid-19 debe ser estricto. Además, señaló que la capacidad ociosa “es relativa, porque en sí, muchas de esas camas las podés tener libres pero probablemente no las puedas ocupar, porque si tenés un paciente que no tiene covid, no lo podés poner al lado de uno que sí tiene”. En ese sentido, indicó que hay unidades en el interior del país que tienen más de 85% de pacientes con covid-19 y que dejaron de ser polivalentes.

Por otra parte, el intensivista explicó que “está todo el problema con el personal, que es cada vez más escaso”. “A la vez que vos abrís camas necesitás más personal, que ya no había antes; tenés un montón de personal que se infectó o en cuarentena, sumado a que los pacientes con covid tienen de por sí una carga de trabajo mucho mayor que un paciente no covid”, señaló. Según sostuvo Núñez, la región noreste del país es la que está más comprometida en este sentido.

En su opinión, esta situación “no se arregla con aumentar las camas, porque si siguen aumentando los casos van a seguir aumentando los pacientes”. “Esos son anuncios que intentan tranquilizar a la población, pero no combaten el problema de fondo. Vos podés hacer trabajar personal en CTI que no está capacitado, pero los resultados van a ser malos”, argumentó, y señaló que hoy por hoy, “en unidades que tienen dotación de intensivistas con experiencia, la mortalidad de los casos de covid-19 es de 50%”. Advirtió que tampoco se puede esperar “dos meses para que la vacunación tenga efecto”, y consideró que ante este panorama “se necesitan más medidas para reducir la movilidad”.

En la misma línea, el médico intensivista Arturo Briva (profesor agregado de la Cátedra de Medicina Intensiva de la Facultad de Medicina de la Universidad de la República e integrante del grupo de Medicina Intensiva del GACH) calificó la situación como “grave”, y destacó que “si algo se ha apartado de la previsión del SUMI es que se ha adelantado” el ingreso al nivel rojo. Asimismo, señaló que cuando su equipo elaboró la cuadrícula para medir el grado de ocupación de los CTI lo hizo sobre una base de 700 camas, por lo que tras el aumento de las camas, ese 35% “es una mayor cantidad de pacientes”. “El único elemento que puede amortiguar esto es que la ocupación global no llegó a 85%”, apuntó.

Para Briva, “definir si entramos o no en colapso” es “una discusión mezquina”, porque “lo importante es que cada vez estamos peor”, y consideró que este indicador “debe tomarse como un sistema de alarma que tiene que servir para definir si lo que hago está mejorando o empeorando la situación”. Asimismo, coincidió con su colega en que “la estrategia de agregar camas sin frenar la circulación comunitaria del virus nunca va a poder ganar, porque el virus se contagia mucho más rápido que la capacidad de generar camas”, y agregó que “si además tengo dinero para comprar monitores y ventiladores, pero no tengo gente para trabajar al lado de esas camas, esa estrategia no puede ganar”.

“Hay que parar todo lo que sea movimiento innecesario, y ahí no es sólo la población, sino también el gobierno, que tiene que inducir, con sus herramientas, que eso funcione. Si hacemos un corte breve e intenso podemos desinflar el ritmo de contagios y dar la oportunidad a que avance el programa de vacunación”, reflexionó Briva, y advirtió que con las medidas actuales “estamos yendo en una dirección que nos va a costar más muertes”.

Tras conocerse el planteo de las sociedades científicas, académicas y gremiales de la salud, el Frente Amplio (FA) emitió un comunicado en el que solicita al Poder Ejecutivo que convoque a una mesa de diálogo que integre a partidos políticos, representantes de la comunidad científica –incluido el GACH– y organizaciones de la sociedad “para informar en detalle la grave situación que estamos viviendo y buscar las mejores soluciones para mitigar no sólo el impacto sanitario que trae esa pandemia, sino también las consecuencias socioeconómicas de toda su magnitud”.

La oposición considera que el planteo realizado por más de 35 organizaciones de distintos ámbitos vinculados a la salud “debería alertar y convocar a la acción del Poder Ejecutivo” y entiende que “la única solución para evitar la saturación y colapso de nuestro sistema de salud es la reducción de la movilidad en su máxima expresión y el cierre de toda actividad no esencial, tanto pública como privada”.

Fuente: Ladiaria