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Con el apoyo del gobierno, el Kirchnerismo reclamó la renuncia de cuatro jueces de la Corte Suprema

Los acusaron de promover el lawfare; sin matices, los llamaron “atorrantes” y “delincuentes”.

Acto del Kirchnerismo. Foto: GDA / La Nación.

Con apoyo del gobierno -que ayer martes se dedicó a emparchar la crisis interna desatada por la renuncia de Máximo Kirchner a la presidencia del bloque de Diputados del oficialista Frente de Todos-, políticos, gremialistas y abogados afines al kirchnerismo se congregaron en la Plaza Lavalle de Buenos Aires y reclamaron la renuncia de cuatro jueces de la Corte Suprema. Los acusaron de promover el lawfare. Sin matices, los llamaron “atorrantes” y “delincuentes”.

En las horas previas, el acto había sido apoyado por el Gobierno y el propio presidente Alberto Fernández había dicho que “la ciudadanía” tenía derecho a manifestarse contra el Poder Judicial, pero ningún funcionario de primera línea se dejó ver en la plaza.

Hubo, sí, exfuncionarios que hoy enfrentan problemas judiciales, como el exvicepresidente Amado Boudou, condenado por el caso Ciccone, y Luis D’Elía, acusado en la causa por el memorándum con Irán, que fue uno de los promotores principales del acto.

El orador central fue el juez Juan Ramos Padilla, que denunció a “los delincuentes con toga”, dijo que los ministros de la Corte son “atorrantes” y acusó a los tribunales de elitistas: “No quieren que entren los morochos al Poder Judicial”.

“Yo les pregunto qué les pasa a los jueces que van a comer con los empresarios a los restaurantes más caros. ¿Cuándo van a comer con el pueblo? ¿Cuándo van a comer con Milagro Sala? ¿Cuándo se van a ocupar de los héroes de Malvinas?”, dijo Ramos Padilla. Apuntó también contra los camaristas Pablo Bertuzzi y Leopoldo Bruglia, nombrados por Mauricio Macri y sostenidos en la Cámara Federal por un fallo de la Corte. A ellos los llamó “jueces de la mafia”.

Pero el blanco central de su discurso fueron los jueces de la Corte. “Algunos les dicen supremos. Yo les digo atorrantes. Son delincuentes”, afirmó Ramos Padilla.

Desde el escenario hablaron también las actrices Cristina Banegas y Luisa Kuliok, las elegidas para leer el documento consensuado por las organizaciones que promovieron el acto contra el alto tribunal. “Exigimos que esta Corte se vaya”, dijo Kuliok en un encendido discurso desde el acoplado que funcionó como escenario.

El acto estaba citado para las 18, pero a las 16 empezaron a llegar a la plaza distintos gremios que se posicionaron en las primeras filas frente al Palacio de Tribunales.

El día elegido para la marcha contra los jueces de la Corte Suprema fue el primero de actividad judicial del año, después del receso de enero. Los cuatro ministros del tribunal tenían previsto reunirse ayer, pero finalmente, por un problema de agenda de uno de ellos, pospusieron el encuentro para mañana.

Procesados y condenados.

De saco azul, remera y gorro, sorprendió en la Plaza Lavalle Omar “Caballo” Suárez, extitular del Sindicato Obreros Marítimos Unidos (SOMU), que espera un veredicto de la Justicia acusado de asociación ilícita, entorpecimiento de vías navegables y coacción para tomar parte en huelga.

Se lo veía optimista. Por lo pronto, ya consiguió que el Tribunal Oral Federal 4 por mayoría le quitara una tobillera electrónica con la que se lo vigilaba mientras está fuera de la cárcel. Suárez vive en Monte Caseros, Corrientes, pero viajó para denunciar el avance del “lawfare”.

También estuvieron la intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza, y Boudou, que no consiguió que el máximo tribunal hiciera lugar a sus planteos en la causa Ciccones y es un asiduo denunciante del “lawfare”.

El exvicepresidente se ubicó en un lugar central, en medio del escenario, junto a D’Elía, quien desde muy temprano dejó claro cuál era el reclamo: “que la Corte renuncie”.

En medio de su diatriba, al ser consultado sobre de la renuncia de Máximo Kirchner a la jefatura del bloque oficialista en la Cámara de Diputados, Luis D’Elía confundió el nombre del titular del PJ bonaerense con el de peor rival: Mauricio Macri. “Yo lo invito a Macri que es un gran pibe, un gran compañero, a que lo mire a Lula, la referencia continental más alta de los pueblos que luchamos”. Luego se corrigió: “A Máximo”.

“Antilawfare”.

Graciana Peñafort, directora de Asuntos Jurídicos del Senado y abogada de extrema confianza de la vicepresidenta Cristina Kirchner, llegó a la Plaza Lavalle antes de que empezara el acto y la recibieron como una rockstar de la lucha “antilawfare”. En la carpa montada al lado del escenario, se sacó decenas de fotos con militantes kirchneristas que la abrazaban.

Minutos antes de que Ramos Padilla comenzara con su discurso, hubo tensión en la plaza con los militantes que reclaman la libertad del Pata Medina. “Le pedimos a la agrupación del Pata Medina que por favor corran la bandera. Sean solidarios”, les ruegan desde el escenario.

Una de las facciones con mayor presencia en la Plaza Lavalle es la que lleva el reclamo de “Libertad para el Pata Medina”, el gremialista que cumple arresto domiciliario y se dice víctima del lawfare.

Con el pasar de las horas, los laderos de Medina intensificaron el reclamo, a punto tal que terminaron gritándole a la prensa y a los dirigentes que se reunieron en la carpa cercana al escenario y les hacía imposible escucharse. Con bombos y banderas, la movilización tuvo toda la liturgia de los actos del sindicalismo. (Con información de La Nación/GDA)

Un kirchnerista “sin contradicciones”, el sucesor de Máximo

De 46 años y un perfil decididamente kirchnerista, Germán Martínez (Santa Fe) se convertirá ayer martes en el nuevo jefe del bloque de diputados del Frente de Todos, poltrona que dejó vacante el líder de La Cámpora, Máximo Kirchner, en repudio al acuerdo sellado por el gobierno de Alberto Fernández con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Martínez es licenciado en Ciencias Políticas y militante de La Corriente, agrupación en la que confluyen dirigentes kirchneristas como Daniel Filmus y el excanciller y actual ministro de Defensa Jorge Taiana.

Le gusta las definiciones tajantes, como las que plasmó en la presentación de su cuenta en Twitter, en la que se declara “Peronista y kirchnerista, sin contradicción. Rosarino y santafesino, sin contradicción. Militante de la Corriente y diputado nacional, sin contradicción”.

Es legislador nacional desde 2019 y miembro de una comisión estratégica, como la de Presupuesto y Hacienda.

A Martínez lo esperan en su nueva función varios desafíos de peso. Una coalición de gobierno con profundas divisiones internas, como lo muestra las divergencias por el acuerdo con el FMI.

Sobre este tema, también fijó posición en Twitter. “Dentro del FDT podemos tener matices sobre el acuerdo de ayer con el FMI. Pero coincidimos 100% respecto al desastre del endeudamiento macrista y el horrible cronograma que firmaron”, publicó al día siguiente del anuncio de la Casa Rosada.

El ex ministro de Defensa Agustín Rossi, su padrino político, fue muy claro al expresarse ayer, justo en el momento en el que se confirmaba la designación de Martínez. “La renuncia de Máximo se produce porque no está de acuerdo con la renegociación del Gobierno con el FMI y entiende que tiene que dar un paso al costado para que otro diputado o diputada encuentre consensos”, explicó.

Igualmente, Rossi remarcó que “no generalizaría en todo el kirchnerismo la decisión de Máximo”, y subrayó que “yo también soy kirchnerista y estoy de acuerdo con el entendimiento con el FMI”. “Seguramente varios compañeros acompañen la decisión de Máximo y se abstengan o voten en contra del acuerdo, pero el Gobierno contará con una gran mayoría para aprobarlo”, agregó.

En el Gobierno expresaron que este posicionamiento de Rossi es el que llevará adelante Martínez en su nuevo rol de presidente de la bancada. (La Nación /GDA)

Fuente: Elpaís