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Cómo ahorrar dinero convirtiendo residuos en energía

La solución, a cargo de la firma Sustentables, abarca desde pequeñas granjas y hogares hasta grandes empresas. Además, cuenta con beneficios en proyectos de inversión a través de Comap

Biodigestores Anaeróbicos. Dentro del rector, la acción de las bacterias convierte la materia orgánica residual en gas metano que luego se transforma en energía.

La economía circular promueve, como una de sus premisas básicas, la reutilización de desechos. Ese mismo concepto “verde” aplica en los Biodigestores Anaeróbicos, un producto de suministro de energía —que a la vez genera ahorros y retornos a su usuario—, impulsado por la empresa Alternativas Sustentables en el mercado local.

La solución consiste en un reactor anaeróbico (es decir, sin oxígeno) que permite el trabajo de las bacterias para transformar la materia orgánica residual en gas metano, que luego se transforma en energía eléctrica a través de un generador, permitiendo importantes ahorros en la factura de UTE.

«Para el funcionamiento se usan desde aguas residuales con carga orgánica hasta excrementos animales o de un hogar. El principal beneficio que tiene es que agarrás un desecho, que viene con una carga orgánica alta y la transformas en un gas (con un 60% de metano), que luego se transforma en energía”, explicó José Rubinstein, director de proyectos de Sustentables. “Al pasar por el Biodigestor, se reduce a un 40% aproximadamente de los sólidos que entran. De allí se obtiene un digestato, una especie barro que se puede utilizar como fertilizante, de muy alta calidad y eventualmente con un alto contenido de nitrógeno”, detalló.

Esta solución, con gran desarrollo en el mundo pero incipiente en Uruguay, es ideal para la industria, desde frigoríficos, compañías de alimentos, pesqueras, lácteas, de bebidas, cervecerías hasta emprendimientos del agro como tambos, corrales de engorde con feedlot, criaderos de cerdos y aves o pequeñas granjas. También puede ser aplicada en hospitales, comedores de escuelas o incluso en hogares.

“La empresa quiere generar alternativas sustentables para la producción de energía, la eficiencia energética y brindar ahorros a los clientes. Ese es el camino. Y dentro de las nuevas líneas de productos le estamos poniendo foco a los Biodigestores”, señaló Washington Beltrán, encargado del área de Business Development de Sustentables, acerca de esta nueva propuesta.

El ahorro proviene del uso de la energía generada por el biodigestor anaeróbico en lugar del suministro de la red de UTE. “Los sistemas grandes (de biodigestores) provocan un retorno en energía que es significativo, y un ahorro en fertilizante importante para aquellos que tienen un uso o una distancia considerable —porque el transporte de ese insumo tiene un costo— y además economizan con el tratamiento de aguas residuales y efluentes”, comentó Rubinstein.

Otra ventaja del producto es su relación costo-beneficio “muy buena”, agregó.

Los montos a desembolsar varían de acuerdo a la escala del proyecto, pero pueden ir desde los US$ 1.500 o US$ 2.000 para una pequeña granja hasta cientos de miles de dólares en el caso de una gran empresa como un frigorífico.

Como incentivo para concretar esas inversiones, el gobierno ofrece importantes beneficios como la exoneración de IRAE a través de la Comisión de Aplicación de la Ley de Inversiónes (Comap). Esa quita permite que los biodigestores tengan una capacidad de repago de entre tres y cinco años.

Tambos, criadores de animales, granjas, frigoríficos, compañías de alimentos, entre otras empresas, son ideales para la implementación de un biodigestor

Un aspecto clave para Sustentables es trabajar con cada cliente de forma personalizada, brindando el producto adecuado tras relevar sus necesidades y características, por ejemplo, el volumen de desecho que produce.

“Tenemos una solución modular, muy prolija y ordenada, que podés hacer crecer al agregar más estaciones. A partir de cierto tamaño se va a soluciones industriales que se pueden construir a medida o también hay otras modulares que vienen armadas y que simplemente hay que instalarlas”, indicó Rubinstein.

Ante proyectos más complejos y sofisticados, la empresa cuenta con el respaldo de sus proveedores en China, al punto que enviarán un equipo técnico para supervisar la instalación en esos casos puntuales.

De hecho, el acompañamiento al cliente se extiende a lo largo de todo el proceso, desde el armado y la presentación del proyecto ante la Comap pasando por la instalación y el mantenimiento.

Los biodigestores son soluciones de fácil mantenimiento, según los voceros de Sustentables. “No es algo por lo que el empresario se tenga que preocupar y contratar personal para hacerlo funcionar todos los días”, aclaró Beltrán.

A través de Comap, los proyectos de inversión tienen una capacidad de repago de entre tres y cinco años

En desarrollo

A pesar de ser una tecnología de larga data y extendida en el mundo, en Uruguay los biodigestores avanzan muy tímidamente. «Hay cuatro o cinco emprendimientos grandes, pero en general no se ha usado», señaló Rubinstein.

Como parte de la difusión del producto, Sustentables se vinculó con el proyecto BioProa (Biotecnología de Procesos para el Ambiente) de la Facultad de Ingeniería. El grupo de trabajo investiga la aplicación y rendimiento de este tipo de tecnología en Uruguay, pero —según dijo Beltrán— hasta ahora no habían encontrado en el mercado local una organización que solventara la solución íntegramente.

Las empresas de a poco comienzan a entender los beneficios que tiene apostar a este producto, aunque es un proceso de largo aliento. “Es una tecnología que muy pocos tienen por el momento”, lo que dificulta a veces la decisión de invertir en ella, concedió Beltrán.

“Nosotros buscamos soluciones ambientales para que nuestros clientes puedan ser más sustentables ambientalmente pero que a su vez se autosustenten a nivel económico”, remarcó Rubinstein. Con esta herramienta, el ahorro sostenible y la economía circular se dan la mano.

Fuente: Elpaís