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Científicos uruguayos discuten tres nuevas vacunas contra el COVID-19: Bharat, Sinopharm y J&J

El MSP quiere “estar preparado” y pidió a la comisión de vacunas un análisis de efectividad, intercambiabilidad, pros y contras y la posible administración en adolescentes.

Seis de cada 10 habitantes de Uruguay recibieron al menos una dosis contra el COVID-19. Pero menos de dos de cada 10 están inmunizados (les fue administrada la segunda dosis hace dos semanas o más). El gobierno intenta acelerar la marcha de la vacunación, busca que las embarazadas y las personas con diabetes (dos grupos priorizados) se agenden cuando antes y, en este marco, analiza la compra de nuevas vacunas.

La comisión asesora de vacunas discutirá científicamente mañana, a pedido del Ministerio de Salud, tres nuevas vacunas que Uruguay podría adquirir: la china Sinopharm, la india Bharat y la belga-estadounidense Johnson & Johnson. Ese análisis será clave para que el gobierno baraje más opciones o avance en las negociaciones con los laboratorios, aunque no excluye las tratativas con otras compañías. De hecho, fuentes de Presidencia confirmaron a El País que “se está en conversación” con otras empresas.

¿Para qué nuevas vacunas si todavía restan por llegar algunos embarques de dosis ya pautadas? Menos del 9% de la población mundial recibió al menos una dosis contra el COVID-19. La demanda por las vacunas es alta, la oferta es limitada y los gobiernos intentan prepararse ante un futuro que aún es incierto. Uruguay lo vivió el año pasado: primero apostó por el Fondo Covax y después se volcó a negociar directamente con los laboratorios.

Una fuente del Ministerio de Salud explicó a El País que en el escenario actual “hay decenas de preguntas que es necesario ir respondiendo para estar preparados: ¿cuál es la eficacia comparativa de las vacunas? ¿Cómo se adaptan ante eventuales mutaciones del virus? ¿Es viable la intercambiabilidad? ¿Son seguras para el uso en niños?”

Alejandro Chabalgoity, profesor de Desarrollo Biotecnológico de la Universidad de la República, reconoce que “hay razones sanitarias para pensar que, ante una pandemia que está lejos de ser controlada, la provisión de vacunas será un asunto que los gobiernos tendrán sobre la mesa durante mucho tiempo”.

Según la interpretación de otros tres integrantes de la comisión asesora de vacunas, que prefirieron el anonimato, es probable que el gobierno quiera asegurarse de que, ante el retraso de una partida o la necesidad de reforzar la vacunación con terceras dosis, haya suficiente stock.

La falta de stock, de hecho, es uno de los motivos por los cuales los médicos y científicos no tienen en agenda el estudio de la vacunación en los niños. Ocurre que, de las tres vacunas que hoy administra Uruguay, solo Pfizer tiene ensayos acabados con menores de edad (incluyendo la aprobación de la Agencia de Medicamentos de Estados Unidos para la inoculación a partir de los 12 años). Pero con Pfizer se está vacunando a la población mayor de 70 años (de la cual en la franja de 71 a 79 años el 83% recibió alguna dosis, pero solo al 15% le fue administrada la segunda), al personal de la salud y a los dos grupos recientemente priorizados: embarazadas y diabéticos.

María Catalina Pírez, profesora titular de Pediatría, entiende que “la evidencia científica que respalda la vacunación en adolescentes habla por sí sola” y que el comienzo de la inoculación en esa franja etaria “es cuestión de la disponibilidad (de dosis) y de la decisión política”.

Su colega Mónica Pujadas, también pediatra, había comentado en la comisión de vacunas que sería oportuno discutir la vacunación en menores de 18 años. Pero el paso de las semanas (y de la evidencia) fue generando el consenso científico y político de que Uruguay, más tarde o más temprano, incluirá a los adolescentes en el plan de vacunación contra el COVID-19, siempre empezando por los más grandes y una vez que se haya terminado de ofrecer la vacuna a toda la población adulta.

“No hay dudas de que se va a tener que vacunar a los menores de 18 (años) si se quiere acercarse a altos porcentajes de la población inmunizada”, dice Chabalgoity. El científico prefiere no hablar de “inmunidad de rebaño” porque, insiste, este es un término que “responde a un porcentaje teórico” y que en la práctica “todavía se discute si se podrá alcanzar”.

El comportamiento futuro y las variaciones del virus, así como la capacidad de las vacunas (o alguna de ellas) de cortar la transmisibilidad, son asuntos que en el mundo aún están a estudio.

Vacuna Pfizer. Foto: Leonardo Mainé

Es decir: se ha comprobado la eficacia de las vacunas para disminuir las chances de enfermedades graves y muertes. Se viene demostrando una buena eficacia de esas vacunas, aunque en menor porcentaje, para las infecciones sintomáticas y en algún caso hasta asintomáticas. Y, en este sentido, las vacunas cumplen con los principales objetivos y seis han sido aprobadas por la Organización Mundial para la Salud para su uso de emergencia, lo cual constituye un mecanismo para facilitar el uso y la disponibilidad de medicamentos ante una emergencia sanitaria.

Dos de las tres vacunas que ahora discute Uruguay (Sinopharm y Johnson & Johnson) ya recibieron la validación de la Organización Mundial de la Salud. La del laboratorio belga-estadounidense incluso está realizando estudios para niños y adolescentes. Dos de los ensayos clínicos los iniciará el hospital 12 de Octubre, en Madrid.

Las tres vacunas que la comisión discutirá mañana tienen similitudes con las que ya se administran en Uruguay. Bharat y Sinopharm son con virus inactivado y en dos dosis, muy similares a Sinovac. La de Johnson & Johnson es con vector viral más parecida a la de AstraZeneca, con la ventaja que se requiere una sola dosis.

Aval oficial

El viernes pasado, la Organización Mundial de la Salud validó la sexta vacuna contra el COVID-19: Sinopharm. Es una de las tres que ahora analizan los científicos uruguayos y que pasó a formar parte del fondo Covax. Casi en simultáneo, el organismo de Naciones Unidas dijo que la vacuna de Sinovac “es efectiva”, pero para la validación todavía faltaban unos datos de sus últimos ensayos. Esta vacuna, sin embargo, ya fue aprobada en China y autorizada en otros 21 países.

Las claves de las tres nuevas vacunas que estudia Uruguay

– Sinopharm

Eficacia: 78,1% (según OMS).

Dosis: dos con una distancia de tres semanas.

Tecnología: virus inactivado.

Aprobada para su uso en: Bahrein, China y Emiratos Árabes Unidos.

Uso de emergencia en: Argentina, Bangladesh, Brunei, Camboya, Egipto, Gabón, Guyana, Hungría, Indonesia, Irán, Irak, Jordania, Líbano, Maldivas, Marruecos, Namibia, Nepal, Macedonia del Norte, Pakistán, Perú, Venezuela, Zimbabwe. Validación de uso de emergencia de la OMS (7 de mayo).

En febrero se anunció que esta vacuna es efectiva, aunque en menor porcentaje, contra la variante sudafricana del COVID-19.

– Bharat

Eficacia: 78% (según el propio laboratorio: 70% en asintomáticos y 100% en casos graves).

Dosis: dos con una distancia de cuatro semanas.

Tecnología: virus inactivado.

Almacenamiento: hasta una semana a temperatura ambiente.

Uso de emergencia en: Botsuana, Guatemala, Guyana, India, Irán, Mauricio, México, Nepal, Nicaragua, Paraguay, Filipinas y Zimbabwe.

Estudios preliminares demuestran que la vacuna es eficaz ante la variante británica e india. El país asiático está produciendo unas 700 millones de dosis y aceleró su fabricación ante la crisis sanitaria que atraviesa.

– Johnson & Johnson

Eficacia: 72% en EE.UU., 68% en Brasil y 64% en Sudáfrica.

Dosis: una sola.

Tecnología: proteína de spike (vector viral).

Almacenamiento: hasta dos años congelada a -20°C y hasta tres meses refrigerada a entre 2 y 8°C.

Uso de emergencia en: Bahrein, Brasil, Canadá, Colombia, Unión Europea, Groenlandia, Islandia, Liechtenstein, Noruega, Filipinas, Sudáfrica, Corea del Sur, Suiza, Tailandia, Estados Unidos y Zambia. Validación de uso de emergencia de la Organización Mundial de la Salud. Avalado por el Grupo de Trabajo Regulatorio de África.

Uso detenido en: Dinamarca.

Fuente: Elpaís