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Carlos Urrutia la continuidad de una historia

A lo largo y ancho del país hay historias de personas fanáticas del automovilismo, que de una u otra forma han aportado su granito de arena para hacer grande este deporte. Han colaborado para trascender fronteras, en muchas ocasiones relegando sus proyectos, para apoyar los de otros. Tal es el caso de Carlos Alberto Urrutia, padre de Santiago, su historial en el automovilismo si bien es corto, está cargado de emotividad y fue un tanto explosivo. Su nombre se lo debe al famoso piloto campeón de TC de 1968 Carlos Alberto Pairetti, ese título lo logró a bordo de su “trueno naranja” sello el cual marca el fanatismo particular de esta familia por el deporte motor. Con Carlos dialogamos y le preguntamos sobre su historia, muchas veces desconocida, pero tan particular, sobre ello nos contó:


“La pasión por el automovilismo surge por mí padre. Él fue un gran apasionado de lo que es el mundo motor en general, desde los tractores y la maquinaria agrícola, a lo que era la fórmula 1 y demás carreras de autos. No había una sola carrera de fórmula 1 que se la perdiera. Por radio escuchaba las transmisiones del Turismo de Carretera argentino, de hecho yo me llamo Carlos Alberto por Pairetti, quién ganó el campeonato del TC de 1968 con el “trueno naranja”, yo nací el 22 de junio del 1969. Tuve el honor y el placer de conocer a Pairetti en Indianapolis, cuando Santi corrió la Freedom 100 previo a las 500. Justo esa carrera lo llevó la gente de campeones, tuve la dicha de conocerlo en el hospitallity de Juncos Racing y pude sacarme una foto con él.

Competí muy pocos años en la Limitada, realizando en ella apariciones esporádicas desde el 94 al 98. Normalmente no corría todo el campeonato, pero en el 1999 tuvimos la idea de presentarnos todo el campeonato. Tuvimos mala suerte el motor chevrolet seis cilindros que habíamos armado hacía poco se rompió y demoramos en conseguir un block de repuesto, eso nos privó de hacer al cien por ciento las fechas de ese año. Fue además un año especial por que mi copiloto era mi hermano Diego, quién además competía en motocross y hacía el nacional de velocidad en tierra de motos. Ese año debutaba Santi con una Yamaha 50cc en velocidad en tierra.

En el 2000 con Pablo Planchon y mi equipo, tomamos el reto de otra manera y cuidamos más los detalles, fuimos más meticulosos y no queríamos relegar la posibilidad de correr ni una carrera. Pablo hasta el día de hoy le pinta el casco a Santi y sigue vinculado a la familia como el resto de los que fueron parte del equipo por aquel entonces. Tanto esfuerzo y dedicación dio sus frutos y en ese año ganamos el campeonato de la Limitada. Fue todo soñado. De ahí en más me retiré y decidí apoyar la carrera de Santi a full.

Al principio corríamos con un motor Ford A de cuatro cilindros, frente a los poderosos Chrysler de seis cilindros. No teníamos chances prácticamente, fue ahí que estudiamos la posibilidad de pasarnos al Chevrolet seis cilindros, el cual rompimos, pero lejos de bajar los brazos salimos en búsqueda de otro block para volver a pelearla. El chasis era el de una Ford A, la caja era de un camioncito Dodge de cuatro marchas y la transmisión era de Dodge también. Teníamos en la máquina tres carburadores Webber de 45 de brida horizontales. El motor luego de ser blanqueado llegó a los 220 caballos de fuerza. Era imponente.

Los lindos recuerdos que me quedan de las carreras era la clásica juntada con amigos y esas mágicas reuniones que se armaban con las carreras. Pesé a los nervios y la concentración que tenía por las carreras, disfrutábamos de los asados y experiencia adquirida con amigos. La etapa de piloto ya pasó, luego de haber obtenido el título en el 2000 centré mis esfuerzos en la carrera de Santiago y disfruto muchísimo de sus logros y de las experiencias que vamos adquiriendo cada fin de semana. A veces llevo a la práctica mis experiencias en carreras con Santi. Vivimos de una manera muy especial todas las carreras junto a la familia, es algo muy lindo y muy intenso. Y así acompañándolo me siento muy feliz por sus logros. Volvería a correr un par de vueltas, no por campeonato si me invitan a comer un asado con amigos, eso sería la única forma (risas). “

Agradecemos a Carlos por la amabilidad y por compartirnos tan preciado material.

Fuente: atodarueda