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Brasil está dispuesto a darle apoyo político a Uruguay en el Mercosur

Lacalle Pou es uno de los pocos presidentes de la región con el que Bolsonaro tiene buen diálogo.

Sandra Polonia Ríos – Directora del Centro de Estudios para la Integración y el Desarrollo (Cindes) de Brasil.

Brasil apoyará a Uruguay en su propuesta de flexibilización de las negociaciones en la reunión (virtual) del Consejo Mercado Común de este lunes. Pero lo hará más por compromiso político que por expectativas propias en habilitar la flexibilización en el bloque, según Sandra Polonia Ríos (*), Directora del Centro de Estudios para la Integración y Desarrollo (Cindes) de Río de Janeiro. Aquí, un resumen de la entrevista.

—¿Qué posición asumirá Brasil respecto de la iniciativa de Uruguay para flexibilizar las condiciones de los socios en su acceso a terceros mercados?

—Brasil sigue teniendo una posición favorable hacia la propuesta de Uruguay de flexibilizar las negociaciones con terceros. Aunque el gobierno brasileño está más preocupado por las cuestiones arancelarias y pondrá todo su esfuerzo en lograr que los demás países del bloque acompañen su postura de una reducción de 100% del arancel externo común del Mercosur. Y confía en que Uruguay le acompañará en su iniciativa. Dicho esto, no creo que ninguna de las dos propuestas logre el apoyo de Argentina.

—Brasil tiene real interés en lograr esa flexibilización o es parte de un acuerdo con Uruguay?

—Es una posición algo retórica en este momento para Brasil; no se trata de que tenga algún objetivo inmediato en esa dirección. En su momento, se apuntó a un acuerdo bilateral con Estados Unidos, pero no hay ninguna posibilidad de avanzar en este momento en esa dirección. Pero, dado que fue una posición impulsada por Bolsonaro tiempo atrás, seguirá en esa línea y, además, le da respaldo a Uruguay, ya que el presidente Lacalle Pou es uno de los pocos líderes regionales con el que Bolsonaro tiene un buen diálogo.

—El reciente cambio de canciller en Brasil, ¿genera nuevas condiciones para las negociaciones en el bloque?

—Por un lado, debería decir que sí, dado que el nuevo canciller se inclina más por la negociación multilateral, pro Mercosur, con una visión de integración latinoamericana tradicional de Itamaraty. Habrá más voluntad y una posición más constructiva en el proceso negociador, pero las directrices principales para la agenda Mercosur están dadas hoy por el Ministro de Economía Paulo Guedes. Y allí hay una postura diferente, no tan mercosuriana.

—El principal objetivo de Brasil es obtener una reducción del arancel externo común, aunque la ha adaptado a las circunstancias poco favorables…

—El objetivo inicial era una reducción promedio del AEC en un 50%, escalonado en el tiempo, en el entendido que una modificación de esa naturaleza iba a imponer la necesidad de una mayor productividad en la industria local. El objetivo era ese, y no tanto la expectativa de acceder a mejores condiciones en otros mercados. Esa propuesta de “shock de competitividad” encontró fuerte resistencia, sobre todo de Argentina, y fue reduciendo sus ambiciones. También recibió críticas y trabas a la interna, desde el sector industrial y varios congresistas que estaban dispuestos a votar en contra de cualquier movimiento en ese sentido. El gobierno bajó su objetivo a 20% y ahora, el planteo es de una reducción del 10% le AEC. Sus aspiraciones se tuvieron que adaptar a lo posible.

—En las últimas semanas, Argentina ha dado algunas señales de aceptar una rebaja de Arancel Externo, con ciertas excepciones. ¿Es posible un acuerdo en ese sentido?

—Encuentro difícil que Argentina se sume a Brasil; tampoco que lo haga con Uruguay. Me sorprendería un movimiento de esa naturaleza. Aunque Brasil se ponga estos temas en sus hombros, las enormes distancias políticas entre Bolsonaro y Alberto Fernández y las consecuencias en la interna argentina de una decisión de ese tipo, lo vuelven casi imposible. Ojalá me equivoque.

—¿Uruguay debería apelar a cambios normativos o un compromiso político para tener éxito con su propuesta?

—Se necesita una decisión política, no tanto una cuestión normativa. Por ejemplo, la resolución 32/00 fue una salida para frenar a Uruguay en aquel entonces, pero ni siquiera fue internalizada. Por ese lado, basta con el concepto de Unión Aduanera si quisieran oponerse a que uno de los socios busque acuerdos unilaterales. Pero todo depende de decisiones políticas.

Es legítimo que Uruguay lo plantee y es parte de una discusión pendiente en el bloque, que es la propia Unión Aduanera, una verdadera ficción en el bloque. No hay ninguna expectativa en profundizar ese esquema en un futuro próximo, por lo que viene muy bien la propuesta de Uruguay para disparar el debate. Sincerarnos respecto a la Unión Aduanera, tomar decisiones respecto a un arancel externo que ha sido perforado continuamente y poner sobre la mesa la posibilidad de que los países manejen distintas velocidades en las negociaciones, cada uno con su agenda. Eso no quiere decir que sea optimista en que se alcancen consensos.

—¿Qué rol juega hoy el Mercosur en la agenda de Brasil?

—El lugar que ocupa es mínimo. Ha tenido visibilidad en las últimas semanas porque el ex presidente Fernando Collor, hoy senador, impulsó una evaluación pública del Mercosur en sus treinta años. Pero no más que eso. La situación sanitaria, con consecuencias sociales y económicas, además de una realidad política incierta, son los temas importantes. Mercosur, no está en la agenda.

(*) Sandra Polonia Ríos es directora de CINDES, el Centro de Estudios de Integración y Desarrollo, un grupo de expertos independiente de Río de Janeiro. Sus áreas de especialización incluyen negociaciones comerciales y política comercial. Es profesora de Política Comercial en la Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro (PUC-Rio) y es consultora de la Confederación Nacional de Industrias de Brasil (CNI). Ha sido investigadora del Instituto de Investigaciones Económicas Aplicadas (Ipea). Tiene una licenciatura en Economía y una maestría de la Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro (PUC-Río).

Fuente: Elpaís