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Bancada Bicameral Femenina: una herramienta política que rompe con los esquemas tradicionales y une a las mujeres legisladoras más allá de sus diferencias partidarias

Bancada Bicameral Femenina. (archivo, marzo de 2020)
Foto: Laura Perna, Parlamento del Uruguay

Mujeres políticas de todos los partidos que integran este espacio reflexionan sobre el valor de la herramienta a poco más de 20 años de su creación.

La Bancada Bicameral Femenina (BBF) se creó en el año 2000 por iniciativa de Beatriz Argimón (Partido Nacional), Margarita Percovich (Frente Amplio) y Glenda Rondán (en aquel entonces en el Partido Colorado).

A diez años de su creación, se publicó un informe coordinado por la politóloga Niki Johnson que repasaba la historia de este espacio y analizaba su impacto en la política uruguaya. El documento brinda “evidencia indiscutible del éxito de una iniciativa que rompió con las lógicas tradicionales de competencia interpartidaria”. Y sugiere que la existencia de esta herramienta “ha permitido alcanzar logros significativos no sólo en defensa de los derechos de las mujeres, sino en beneficio de la sociedad uruguaya en su conjunto”.

El 5 de marzo de 2020 la BBF se reinstaló para este período legislativo. En esa oportunidad, Argimón, presidenta de la Asamblea General, dijo que la bancada se mantiene en los distintos gobiernos “por voluntad de las mujeres que trabajan juntas por los temas que las unen por encima de los temas que nos separan”.

En este período, la BBF ha tenido un rol clave en el reclamo de la instalación de los juzgados de violencia de género previstos por ley. Las mujeres políticas de todos los partidos se han encolumnado tras este pedido.

A poco más de 20 años de la creación de la BBF, mujeres políticas de todos los partidos que la integran reflexionan sobre el alcance de esta herramienta.

Beatriz Argimón, vicepresidenta de la República, presidenta de la Asamblea General y la Cámara de Senadores

Cada período parlamentario tiene sus características respecto de la constitución y la forma de trabajo de la BBF. La pandemia conspiró para que sea un año muy atípico, también en este ámbito. Si bien hubo intentos para poder llevarlo adelante, este proceso recién empieza a concretarse este año.

Como suele pasar respecto de los vínculos, obviamente los puentes están permanentemente tendidos, tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados. Por lo tanto, lo que podemos decir que esperamos para este año es que este espacio empiece a funcionar.

Hay un alto nivel de legisladoras que es la primera vez que ingresan al Parlamento. Por lo que el proceso de conocerse entre todas es fundamental a efectos de construir lazos de confianza.

Desde siempre tengo como forma de trabajo la interacción con mujeres de otros partidos. Vengo de una larga tradición que hizo que nos formemos de esta forma. Junto a mujeres de todos los partidos políticos, que hemos estado siempre intentando detectar lo que une por encima de lo que nos separa. A nivel del Senado, que es el ámbito que presido, pero también con diputadas, tengo un vínculo que me permite poder trabajar con todas, sin lugar a dudas.

La BBF es sinceramente una herramienta fundamental en lo que tiene que ver con los códigos políticos que manejamos entre nosotras, y que permite trasladar a las internas de nuestras bancadas temas que nos interesan, en los que estamos de acuerdo y que empujamos todas juntas.

La creación y la propia existencia de la BBF fue realmente un hito en la presencia de las mujeres en el Parlamento. Las sucesivas bancadas fueron teniendo características diversas, de acuerdo a los tiempos que les tocó transitar. Pero, sin lugar a dudas, todas ellas marcaron y marcan un estilo notorio de relacionamiento en el entramado parlamentario, que considero sumamente positivo y que muestra que, cuando las mujeres han tenido esa confianza entre todas respecto a las prioridades de la situación de las mujeres en Uruguay, se avanza.

Tengo un vínculo con este espacio desde sus inicios: tengo el honor de haber sido una de las fundadoras de la BBF. Espero en esta legislatura poder avanzar en seguir teniendo un grupo de legisladoras, tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados, que podamos interactuar cada vez con más profundidad.

María Eugenia Roselló, diputada del Partido Colorado

La BBF surge en el año 2000 como un espacio necesario de articulación entre las diferentes legisladoras de los partidos políticos con representación femenina en el Parlamento. Es un espacio muy importante, ya que desde allí se piensan y se elaboran políticas públicas que tienen foco en la igualdad de género, cuyo faro son los derechos de las mujeres, las niñas y los niños. Es en este sentido que hay que seguir trabajando en la elaboración de iniciativas que contribuyan a la independencia económica de las mujeres; y en eso vamos a trabajar este año.

Desde la BBF se trabajó en proyectos como la Ley de Cuotas, algo que en su momento fue muy necesario y que al día de hoy ha permitido que más mujeres puedan ocupar un lugar en el Parlamento. Sin embargo, creemos que ya cumplió su ciclo: es momento de mirar más allá, e ir más a fondo. Pensar en por qué a las mujeres nos cuesta mucho más acceder a cargos de decisión, por qué a las mujeres se nos dificulta militar activamente.

La realidad es que la actividad política es exigente. Y, para estar activas y mantenernos actualizadas, es necesario asistir a reuniones, actos y compromisos en el horario en el que una familia se reúne habitualmente, que es por lo general luego de las 17.00. Cuando muchas mujeres deben cumplir su rol de madres, cuidadoras y amas de casa, es cuando nuestras agendas están más ocupadas. Es muy complicado poder decirle “no” a estas tareas, pero se vuelve necesario cuando no tenés a alguien que te cubra o cuando no tenés otro apoyo. Ser mujer, madre y política es muy difícil; se puede, pero el esfuerzo es sobrehumano y desgastante. Lo sé por mi experiencia personal.

En cuanto al trabajo de todas las legisladoras, este mes y medio de actividad ha sido muy bueno. Estuvo especialmente enfocado en la cuestión de los juzgados de violencia de género. Todas juntas, aunque con ideologías distintas, trabajamos codo a codo con la misma misión, lo que genera un clima muy ameno. Tenemos a Beatriz [Argimón], que fue una de las fundadoras y que hoy lidera el grupo de forma más que satisfactoria.

Considero que, en gran parte, el éxito de este equipo reside en que hay temas que traspasan las banderas políticas: la violencia de género nos está afectando gravemente como sociedad. Se suman varios femicidios en lo que va de 2021. Es un flagelo que tenemos la obligación de erradicar, y para ello debemos trabajar duro y entre todas.

Milito en un partido que siempre tuvo en sus filas hombres y mujeres que impulsaron leyes de vanguardia en materia de género, pese a que hace 100 años era impensado ver a la mujer con las mismas posibilidades que el hombre, y con los mismos derechos. Ahora tengo la oportunidad de seguir levantando la bandera del feminismo desde mi lugar en el Parlamento. Nuestro compromiso es, entre otras causas, con las más vulneradas. Tenemos la obligación ciudadana porque somos representantes nacionales elegidos por las ciudadanas y los ciudadanos de la República, y a ellas y a ellos nos debemos.

Martina Casás, diputada del Frente Amplio

Al inicio del período, el año pasado, la BBF fue citada por la vicepresidenta en vísperas del 8 de Marzo. En ese momento, la citación se dio a través de personas y no del Frente Amplio como partido, por lo que se generó una respuesta descoordinada. En ese momento, todo el Frente Amplio aún estaba acomodando el cuerpo a la derrota, adaptándose a la estrategia de ser oposición, por lo que fue difícil lograr una respuesta rápida y acordada. Sin una discusión previa de las legisladoras sobre una agenda para presentar, era difícil aceptar la invitación, pero de todos modos se logró que muchas compañeras asistieran y dieran su visión.

Desde ese momento, la bancada de legisladoras del Frente Amplio tiene claro que ese espacio no puede ser sólo un lugar de visibilidad para aquellas mujeres que sus propios partidos invisibilizan, sino que tiene que tener una agenda clara en favor de las mujeres. Una agenda que limite el retroceso en los derechos conquistados, ya que se ha presentado con preocupación que hay muchos proyectos de ley escritos por miembros de la coalición que cuestionan los derechos conquistados en pro de las mujeres y las generaciones.

La BBF no es un órgano institucional del Palacio Legislativo, es un espacio colectivo. No tiene secretarios, no se convoca regularmente, no tiene un reglamento, no se toman decisiones a través del voto. Básicamente avanza a través de hitos. El año pasado se reunió sólo en fechas satélite, alrededor del 8M [8 de marzo, Día Internacional de la Mujer] y el 25N [25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer]. Otras conquistas que se dieron en cuanto al Presupuesto fueron tejidas por mujeres, pero no en la BBF.

El último hito de la bancada fue el pronunciamiento en contra de la decisión de la Suprema Corte de Justicia respecto de los juzgados de violencia de género. Pero aún vemos con preocupación que la BBF no tenga una agenda y que se cite por intereses particulares.

La mayoría de las mujeres que estamos en la cámara rara vez somos titulares de las bancas. Obviamente es más difícil que haya mujeres jóvenes, porque ninguna de nosotras llega joven a la política y por un camino fácil. La BBF le da voz a todas esas mujeres y nos permite relacionarnos de una manera distinta.

La perspectiva de la bancada de legisladoras del Frente Amplio es la necesidad de tener una agenda central. Estamos dispuestas a trabajar para no retroceder en lo conquistado. Luego de eso, se puede ir hasta donde todas juntas podamos acordar y avanzar, entendiendo nuestras diferencias.

Silvana Pérez Bonavita, diputada de Cabildo Abierto

La BBF es un ámbito en donde las mujeres de diferentes partidos podemos trabajar en temas que afectan directamente a las mujeres de nuestro país y preocupan a la sociedad en su conjunto.

Debemos trabajar para brindar mayores oportunidades y mejores condiciones, para que las mujeres, que somos el 51% de la población, dejemos de estar subrepresentadas, sobre todo en lugares de toma de decisión, y de esta forma aprovechar la mirada de la otra mitad del talento de nuestro país.

Uruguay invierte muchos recursos en formar mujeres. A modo de ejemplo, en la Universidad de la República, 63% de los estudiantes son mujeres, pero luego no se aprovecha esta inversión por no darles oportunidades. También nos preocupa mucho la cantidad de mujeres que viven en la pobreza, quienes merecen la mayor atención de nuestra parte, brindarles capacitación y asistencia para ayudarlas a salir adelante. Incluso consideramos que debemos ayudar a quienes por elección propia decidan dedicarse a las tareas de su hogar.

En este sentido, la BBF nos brinda un espacio exclusivo donde poder plantear estos temas y enriquecer la discusión con las diferentes miradas de las mujeres que la integran. Es una herramienta que no es buena o mala en sí misma; lo importante es ver si se logra ayudar o no a las mujeres, principalmente a las más vulneradas.

El año pasado fue el primero en que me tocó integrar esta bancada. Fue un año en que la labor parlamentaria fue muy intensa, con dos grandes leyes como la ley de urgente consideración y la ley de presupuesto, que demandaron mucho tiempo y trabajo, por lo que desde la BBF no pudimos avanzar todo lo que hubiésemos querido. Confío en que este año y los que siguen podamos trabajar de manera más intensa y de esa forma llegar a acercar soluciones a muchos de los problemas que hoy tenemos.

En particular, Cabildo Abierto es un partido en donde la participación de mujeres se da de forma natural, en base a sus capacidades. Hay varios ejemplos de mujeres exitosas que hoy día están ocupando cargos importantes en el Poder Ejecutivo, como la ministra de Vivienda, Irene Moreira, o la presidenta del Instituto Nacional de Inclusión Social Adolescente, Rosanna de Olivera, entre otras.

Pero reconocemos que en nuestra sociedad las mujeres no siempre tienen las mismas oportunidades. Por eso en nuestro programa de gobierno incluimos varias propuestas que van desde trabajar en educación desde la infancia, buscar la transversalidad de género en empresas, organizaciones e instituciones tanto públicas como privadas, tratar la maternidad-paternidad como “bien social”, lo que implica rever las normativas vigentes sobre licencias parentales para que sean reales y equitativas en la práctica, y, sin duda, lo más importante es luchar contra la violencia en general, ya sea física, psicológica, económica, sexual, que afecta a las mujeres de manera desproporcionada.

Todas estas ideas van en consonancia con lo acordado en el “Compromiso por las mujeres” que firmaron las referentes de los partidos de la coalición. Esto demuestra que hay consenso en la importancia que tienen estos temas y reafirma la voluntad de trabajar en conjunto. Sin duda, lograremos avances a lo largo de esta legislatura.

Fuente: Ladiaria