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Aumento de casos en Argentina, pero sin impactar en la ocupación de camas de CTI

Expertos dicen que el país pasa la tercera ola; vacuna frenó disparada de fallecimientos.

Enfermera preparando una vacuna. Foto: EFE.

En Argentina, como en Uruguay, se está registrando un aumento de casos activos de COVID-19, pese a lo cual en ambas orillas del Río de la Plata esta situación no se ha reflejado en un mayor número de decesos diarios, y tampoco en la ocupación de camas de CTI.

“La imagen del fin de semana, además de los festejos navideños, fue la de los centros de testeo y las unidades febriles abarrotadas de personas con síntomas o que fueron contacto estrecho de algún caso positivo”, decía ayer una nota del diario La Nación, y se preguntaba si Argentina está atravesando la tercera ola de coronavirus.

Según los especialistas y las autoridades sanitarias consultadas por ese medio, la respuesta es que sí, aunque esta vez, o al menos hasta el momento, el aumento de los contagios no tuvo repercusión en la ocupación de camas de terapia intensiva.

Otra pregunta en Argentina, decía La Nación, es si es posible proyectar cuándo los casos empezarán a bajar, teniendo en cuenta que gran parte de la población está vacunada (el 71,2% tiene el esquema completo y el 10,1% la dosis de refuerzo), pero con variantes que circulan que más contagiosas.

En Uruguay el 75% tiene las dos dosis y el 43% la tercera de refuerzo.

Eduardo López, infectólogo y asesor del gobierno de Argentina durante la pandemia, cree que “sin lugar a dudas” ese país está atravesando una tercera ola de coronavirus, pero señala que no es posible proyectar cuándo la curva volverá a caer: eso dependerá de variables como la vacunación y la responsabilidad social.

“La vacuna logró que el aumento en las infecciones no se traslade a las camas de terapia de manera directa, pero la evolución de los contagios va a depender del avance de la tercera dosis de la vacuna y del comportamiento social”, explicó.

El año pasado el pico de la pandemia en Argentina llegó el 21 de octubre con 18.326 infecciones en 24 horas. El 27 de mayo de este año llegaron a registrarse 41.080 infecciones en una jornada.

Ahora, la cifra de contagios está en aumento, pero lejos de aquellos números. Por ejemplo, durante la semana pasada, si bien las infecciones aumentaron un 69% respecto de la anterior, se registró un promedio de 4.224 infecciones por día, cuando la semana del 13 al 17 de diciembre esa cifra era de 2.500. Sin embargo, a diferencia de la primera y la segunda ola, esta vez, gracias a la vacunación las muertes en diciembre se mantuvieron relativamente estables. El mes comenzó con ocho decesos, el 14 llegó a su pico con 43 muertes y domingo se registraron 15. Mientras que en junio hubo un pico de fallecimientos de 732 en un día.

Al comparar cómo llegó Argentina a la Navidad del 2020 con la que acaba de pasar, los datos muestran que los contagios este año subieron un 56%, pero hay cuatro veces menos fallecidos. En cuanto a los internados, el 23 de diciembre del año pasado la ocupación de camas de terapia intensiva a nivel país era del 54%, mientras que ahora es del 35%.

Jorge Geffner, miembro del Departamento de Microbiología, Parasitología e Inmunología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires e investigador principal del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), indica que no está claro cuándo van a comenzar a bajar los casos.

“Sin dudas estamos en la tercera ola. Esta semana creo que podemos llegar a los 30.000 casos diarios, no solo por el aumento de los contagios, sino también porque aumentaron los testeos. Pero es difícil determinar cuándo van a bajar. La ciencia ha logrado grandes avances en el tratamiento y en el desarrollo de vacunas, pero aún tenemos dudas sobre la dinámica de estas olas. Por ejemplo, ¿por qué Brasil no tiene muchos casos cuando es un país donde no hay restricciones? (…). En Sudáfrica Ómicron creció rápidamente y ya están bajando los casos, mientras que en el Reino Unido bajan muy lentamente, y a qué se debe esa diferencia en la dinámica de los casos no está del todo claro”, describe Geffner.

Por su parte, Jorge Aliaga, exdecano de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA y asesor del gobierno de la provincia de Buenos Aires, cree que este ascenso de casos comenzará a frenarse a partir del próximo 10 de enero, cuando se empiece a ver el efecto de las vacaciones.

Caos en el transporte.

En el mundo, la variante Ómicron sigue sembrando el caos en el transporte aéreo, con miles de vuelos anulados desde el fin de semana.

Europa es la región del mundo que más casos registra en los últimos siete días, con 2,90 millones (el 55% del total mundial), y el mayor número de fallecidos 24.287 en una semana (53% del total), seguida de Estados Unidos/Canadá (10.269 muertos, 22%).

En Francia, donde el sábado se superó por primera vez los 100.000 nuevos casos en 24 horas desde el inicio de la pandemia, el actual pasaporte sanitario será sustituido por el pasaporte de vacunación, lo que significa que será obligatorio estar vacunado (o curado del covid) y haber recibido una dosis de refuerzo para entrar a determinados lugares. (Con información de La Nación/GDA)

Presidente Joe Biden

“Que no cunda el pánico”

El presidente estadounidense Joe Biden pidió ayer lunes a la población que no cunda el pánico ante el fuerte aumento de los contagios diarios de COVID-19 por la variante Ómicron, que casi baten un récord. “Ómicron es una fuente de preocupación, pero no debería ser una fuente de pánico”, dijo en la Casa Blanca, al comienzo de una videoconferencia con una veintena de gobernadores y asesores sanitarios.

La propagación de la variante altamente contagiosa identificada en Sudáfrica en noviembre no tendrá el mismo impacto que la primera ola de COVID-19 hace un año o de la variante Delta, estimó el presidente, debido a la campaña masiva de vacunación y de detección.

“Como ha habido tantas vacunaciones y refuerzos, no estamos viendo las hospitalizaciones aumentar tanto” como antes, previó Biden, cuando el 72% de la población ha recibido al menos una dosis.

Reconoció, no obstante, que algunos hospitales estaban “desbordados, en cuanto a equipamiento y personal” debido a un alza de las hospitalizaciones, muchas de ellas de personas no vacunadas.

Según datos difundidos por el New York Times ayer lunes, Estados Unidos registró 214.499 nuevos casos el domingo, lo que equivale a un aumento de 83% en un promedio de 14 días, y se acerca al récord diario de 251.232 casos positivos alcanzado en enero de 2021. El número medio diario de muertes también se incrementó ligeramente en 14 días (+3%).

Menos aislados

Las personas que tengan COVID-19 pueden acortar el aislamiento de 10 a 5 días siempre que sean asintomáticas en Estados Unidos. También se redujo el tiempo de aislamiento para los contactos no vacunados de casos positivos. Los Centros para la Prevención y el Control de Enfermedades (CDC), afirmaron que “este cambio está justificado por la ciencia”, según la cual la mayoría de las infecciones se producen en los dos días anteriores y los tres posteriores a la aparición de síntomas.

En Israel prueban la cuarta dosis entre el personal de un hospital

Un hospital israelí empezó a administrar ayer lunes una cuarta dosis de vacuna contra el COVID-19 a sus trabajadores sanitarios, en el marco de una prueba para una futura campaña de refuerzo de la vacunación, cuya fecha aún no ha sido anunciada.

El primer ministro israelí, Naftali Bennett, informó el miércoles pasado que tanto los israelíes mayores de 60 años como el personal sanitario podrá acceder a una cuarta dosis, cuando el país trata de reducir los contagios por la nueva variante ómicron.

El hospital de Sheba, en Tel Aviv, comenzó a vacunar a 150 trabajadores voluntarios que recibieron una tercera dosis hace más de cuatro meses y cuyos niveles de anticuerpos parecen haber disminuido.

Con la administración de una cuarta dosis se evaluará el posible aumento de anticuerpos y la aparición de efectos secundarios, y si se reduce o no el riesgo de infección, dijo Gili Regev-Yochay, directora del departamento de enfermedades infecciosas del hospital.

Los trabajadores serán controlados durante seis meses, agregó.

Israel ha acortado el plazo que debe pasar entre la segunda y la tercera dosis de la vacuna de cinco a tres meses, con el objetivo de mejorar la inmunización de su población ante la propagación de la variante Ómicron. El Ministerio de Salud indicó que, ante esa situación, “existe una creciente necesidad de impulsar la protección de la población contra el coronavirus lo más rápido posible”.

Fuente: Elpaís