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ASSE no cerrará colonias y hará reforma en el Vilardebó

Ley de salud mental dice que para 2025 no debe haber estructuras asilares. “No se pueden cerrar las colonias; no pueden ir a vivir solos”, dijo Leonardo cipriani.

Colonias. Ley de salud mental dice que deben cerrar en 2025. Foto: Nicolás Pereyra.

La ley de salud mental se aprobó en setiembre de 2017. Y allí, en el artículo 38, se establece que “queda prohibida (…) la internación de personas en los establecimientos asilares existentes”, y que se deberán establecer “acciones para el cierre definitivo de los mismos y la transformación de las estructuras monovalentes”. Esto se debería cumplir antes del año 2025, pero el gobierno ya lo descartó. Para las autoridades de la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE) es imposible cerrar, entonces, la colonias Etchepare Santín Carlos Rossi, debido a que hay personas internadas que no tendrían dónde ir.

“El Uruguay de hoy no puede cerrarlas. Hay pacientes ahí que están desde hace muchísimos años, algunos fueron trasladados desde el INAU cuando eran muy chicos. Son pacientes institucionalizados que no pueden ir a vivir a una casa solos. Lo que sí estamos decididos es a bajar la cantidad de personas internadas, y creemos que para el final del período de gobierno -es decir para 2025- podrían llegar a ser un 30% menos”, sostuvo a El País el presidente de ASSE, Leonardo Cipriani.

Hoy las colonias tienen unos 600 pacientes y el objetivo, entonces, es llevar esta cifra a 400. El gobierno también seguirá con la política de instalar casas de medio camino, estructuras que fueron instauradas por el último gobierno de Tabaré Vázquez para la rehabilitación de pacientes. Estas cuentan con equipo técnico las 24 horas y se prevén estadías que van de seis meses a dos años. Luego la idea es que la persona, ya inserta en la sociedad, pueda valerse por sí misma sin la necesidad de una supervisión constante.

Según Cipriani, cuando él llegó a ASSE solo había una casa de medio camino y en breve esperan inaugurar la número 10. “Pero no todos los pacientes pueden ir ahí, por eso es que cerrar las colonias hoy nos parece inviable”, insiste el jerarca.

En tanto, Pablo Fielitz, director de Salud Mental y Poblaciones Vulnerables de ASSE, sostuvo a El País que aunque tiene “muy presente” que la ley de salud mental establece el cierre de las colonias para 2025, “en la vida real esto es muy difícil de llevar adelante”.

“Cuando saco a una persona de una colonia la tengo que llevar a un lugar igual o mejor. No es sencillo el proceso de desinstitucionalización. Hoy tenemos casas de medio camino en muchos lugares: Mercedes, San Carlos, Montevideo… Y hay camas libres porque no tenemos pacientes que estén preparados para salir de las colonias y pasar a residir allí. El proceso de selección no es sencillo, no todos están capacitados”, sostuvo Fielitz.

El doctor, sin embargo, dijo que lo que sí se está cumpliendo de la ley es la prohibición de internar a más personas en las colonias. Los pacientes se llevan al Vilardebó o a los hospitales departamentales -hay que tener en cuenta que estamos hablando solo de usuarios de ASSE, o sea de la salud pública.

En 2015, antes de que la ley de salud mental fuera aprobada -aunque ya estaba en discusión-, la expresidenta de ASSE del Frente Amplio, Susana Muñiz, también sostuvo a El País que el cierre de las colonias era inviable. La jerarca señaló: “El problema es que hay personas que viven allí desde niños. Es terrible. Familias abandonaron niños y los dejaron a los establecimientos de por vida. Ahora ya son viejitos. Hay pacientes que están hace 50 años. Es triste. Y nos tiene que interpelar a nosotros como sociedad: ¿cómo se puede dejar a una persona así abandonada? No cerramos las colonias porque hay personas que ya no tienen familia. No quiere decir que no tengamos previsto hacerlo a largo plazo; cuando estas personas, que ya están viejitas, vayan muriendo, vamos a cerrarlas. También vamos a generar programas de egresos y cuidar que no ingresen más pacientes. Pero en estos cinco años no vamos a poder cerrar las colonias; no creo que esto se pueda hacer de acá a 10 años”.

Vilardebó

Pero la ley de salud mental no solo se refiere al “cierre definitivo” de las estructuras asilares, como lo son las colonias, sino también a llevar adelante reformas en las monovalentes, como ser el Hospital Vilardebó. “Acá pasa lo mismo: no se puede decir cierro estructuras monovalentes y punto, porque necesito resolver qué se hace con los traslados”, precisó Fielitz.

Uno de los problemas que tiene el Vilardebó es que recibe tanto a pacientes judiciales -es decir que son enviados por orden de la Justicia-, como a otros que son internados por orden médica. Para solucionar esto, ASSE trabaja en un nuevo módulo para estos últimos que será instalado en el Hospital Pasteur. “Serán habitaciones de dos camas, con baño privado, lo que va a implicar una mejora sustancial para los usuarios”, añadió el director de Salud Mental.

“En el Vilardebó quedarán solo los judiciales, o aquellos que por la gravedad del cuadro no puedan ser manejados adecuadamente en un hospital general”, concluyó el jerarca.

Además, preparan una reforma en el Vilardebó para eliminar la “estructura pabellonaria” de muchos pacientes en la misma sala. La idea es convertir el centro en algo más parecido a un centro de salud común y corriente, con habitaciones chicas, para no más de dos o tres pacientes.MÁS

Psiquiatría: 5.000 adultos y 1.000 niños en lista de espera

Hay 6.000 personas que están en lista de espera en la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE) para concretar una consulta médica con un psiquiatra. De estos, 1.000 son niños. Antes de que comenzara la pandemia, en marzo del año pasado, la cifra de todos modos era alta, pues 4.000 aguardaban por atención.

“Es un montón de gente, por eso tenemos la prioridad de sumar cargos de alta dedicación en psiquiatría. Hemos generado policlínicas de contingencia con un licenciado de enfermería que de alguna manera va depurando la lista, pero evidentemente no estamos dando abasto”, señaló Pablo Fielitz, director de Salud Mental y Poblaciones Vulnerables de ASSE.

El jerarca sostuvo que durante los gobiernos del Frente Amplio “se perdieron el 35% de los psiquiatras” en los hospitales públicos, y que esto ha sido así por la diferencia que hay en los sueldos con respecto al sector privado.

“En el privado ganan $ 1.300 la hora y en el público $ 600. El presupuestado gana un poco más, $ 800, pero sigue siendo sensiblemente menor”, dijo Fielitz. Y agregó que “en los últimos 15 años pasaron dos cosas: la gente renunciaba para irse a un privado o se jubilaba, y los cargos luego no se cubrían”.

Consultado sobre si hubo personas en lista de espera que se suicidaron durante la pandemia, el director de Salud Mental dijo que no había datos disponibles sobre esto.

Fuente: Elpaís