
Voces con IA hasta la página preferida de los estafadores: la advertencia de una abogada
En un contexto de cada vez más denuncias por estos delitos, la profesional explicó los patrones a seguir y cómo actuar.
Por Felipe Capó
felipe.capo@m.uy
Hace unos años, cuando abrió su estudio, la abogada penalista Agustina Altminc imaginaba que buena parte de su trabajo estaría vinculada a los delitos tradicionales como robos, rapiñas y conflictos familiares. Hoy, sin embargo, el teléfono suele sonar por otro motivo.
Una transferencia por Marketplace. Un supuesto funcionario bancario que pidió datos por WhatsApp. Un alquiler de temporada que nunca existió. Una voz clonada con inteligencia artificial. Según cuenta, hasta tres personas por día llegan a su estudio después de haber sido víctimas —o de sospechar que lo fueron— de una estafa virtual.
Para la abogada penalista, el fenómeno creció al ritmo de la tecnología, pero las herramientas para enfrentarlo no avanzaron a la misma velocidad.
“La mayoría de nuestros sistemas de seguridad que usamos en Uruguay son bastante violables para la tecnología que hay en el mundo”, afirmó en diálogo con Montevideo Portal. Y resumió su diagnóstico con la frase: “Somos muy fáciles de violar”.
Altminc explicó que hoy las maniobras más frecuentes pasan por Marketplace donde los delincuentes crean perfiles falsos, copian publicaciones de inmobiliarias o automotoras y ofrecen productos o propiedades que no existen. El objetivo suele ser el mismo: conseguir una seña antes de que la víctima vea aquello que pretende comprar.
“Ya cuando te solicitan dinero antes de mostrarte el producto, hay que desconfiar”, sostuvo.
Las modalidades, sin embargo, son cada vez más variadas. También aparecen falsas promociones de bancos, mensajes que buscan obtener datos personales, supuestos préstamos con ganancias rápidas o enlaces diseñados para robar información.
En algunos casos, dijo, la inteligencia artificial elevó todavía más el nivel de sofisticación. En ese sentido, recordó el caso de una mujer que entregó US$ 15.000 después de recibir una llamada en la que creyó escuchar la voz de su hijo secuestrado. Los delincuentes habían clonado su voz y manipulado imágenes para hacer más creíble el engaño.
Altminc también advirtió que muchas víctimas terminan complicando una eventual investigación sin saberlo. Algunas bloquean inmediatamente al estafador, otras eliminan conversaciones o esperan varios días antes de denunciar porque creen que ya no podrán recuperar el dinero.
“Lo ideal es hacer la denuncia con inmediatez”, explicó. Aunque la denuncia puede presentarse en cualquier momento, señaló que las primeras horas suelen ser determinantes para intentar rastrear cuentas, teléfonos o transferencias antes de que desaparezcan.
Por eso recomienda conservar capturas de pantalla, comprobantes de pago, números de teléfono, enlaces, correos electrónicos y cualquier otro elemento vinculado al hecho, ya que todo puede transformarse en evidencia para una investigación.
Aun así, reconoce que no siempre alcanza.
Según explicó, muchos delincuentes utilizan VPN, cuentas falsas o conexiones desde el exterior, lo que vuelve mucho más complejo identificar su origen. Incluso, dijo, hay organizaciones que operan desde cárceles o desde otros países.
A modo de ejemplo, Altminc recordó el caso de una clienta que recientemente perdió US$ 40.000 después de entregar información creyendo que hablaba con funcionarios de un banco, cuando “una institución financiera jamás te va a pedir tus datos personales por WhatsApp”, remarcó.
Contrario a lo que se cree, tampoco existe un perfil único de víctima. Si años atrás los engaños apuntaban principalmente a adultos mayores mediante el llamado “cuento del tío”, hoy caen personas de todas las edades. Quienes compran por internet, alquilan una vivienda, buscan un préstamo o simplemente utilizan redes sociales pueden quedar expuestos a este tipo de maniobras.
“Juegan con la necesidad, con el apuro o con la confianza. El objetivo siempre es el mismo: obtener datos, dinero o acceso a cuentas”, resumió.
Y, frente a una oferta demasiado conveniente, dejó una recomendación que, dice, sigue siendo la mejor herramienta de prevención.
“Cuando algo es demasiado bueno para ser verdad, es porque es exactamente eso”, resumió.
Fuente: Montevideo Portal