
El desgarrador testimonio del hermano de Julieta, mujer que murió aplastada en un gimnasio
Patricio recordó que, el día antes de que muriera, le dijeron que la podrían mantener dos horas más con vida. “Entró muerta”, dijo.
Por Joaquín Symonds
joaquinsymonds
Patricio cuenta que la primera vez que Julieta entró al quirófano, la doctora a cargo del proceso le dijo: “Tu hermana entró muerta”. Los valores de la mujer de 47 años eran inauditos para los médicos a cargo del CTI, pero Julieta se empecinaba en seguir con vida pese a que todo daba cuenta de que el final sería irreversible.
Julieta Purtscher es una mujer de Colonia, quien se encontraba entrenando un viernes de marzo, y una prensa de más de 100 kilos se le cayó encima. Precisamente, su instructor estaba ayudándola con las pesas y, cuando cargó el último disco, se zafó el seguro de la máquina haciendo que todo el peso cayera sobre el abdomen de la ahora fallecida.
Como la máquina no era actual, no contaba con un seguro en el riel, por lo que el freno de la plataforma fue el cuerpo de Julieta.
El entrenador, quien había advertido varias veces a los dueños del gimnasio de que las máquinas precisaban renovación o mantenimiento, llevó a Julieta hasta la mutualista. Horas después, la situación se agravó y fue trasladada a Montevideo.
Patricio, su hermano, rememora en diálogo con Montevideo Portal que fue el sábado a las 7:00 cuando se enteró de lo que había pasado a través de una llamada de su cuñado, Beto. Nada hacía pensar, en ese momento, que Julieta fuera a morir, por lo que el domingo se trasladó desde Colonia a Montevideo para ver a su hermana.
La familia de Julieta, defendida por el penalista Ignacio Durán, no tuvo comunicación con nadie del gimnasio después de lo que pasó. Solamente les llegó un audio que le envió la encargada del lugar a la pareja de la mujer en el que decía: “Estas cosas pueden pasar en el gimnasio”.
Después de que sucedió la muerte de Julieta, el lugar —Oxygen Gym— fue puesto en alquilar a través de Marketplace (Facebook). En la oferta, de $ 60.000 mensuales, se acotaba que el negocio se entregaba con todos los aparatos e instalaciones para entrenar.
El “accidente” sucedió el viernes 20 de marzo sobre las 21:00 horas, luego de que Julieta le dijera a Beto que iba a entrenar porque había tenido un día agotador. Una semana después, el 27, el cuerpo de la mujer colapsó y sus órganos —producto de una infección generalizada— no pudieron mantenerla por sí solos con vida.
Patricio asegura que esa semana fue la peor de su vida, de sus vidas. Cuando llegó a Montevideo y vio a Julieta, ella intentó explicarle qué había sucedido, pero ya estaba bajo los efectos de la morfina y, sumado al dolor en la zona abdominal, hizo imposible que pudieran charlar.
“Juli, ahora quiero estar con vos, quiero acompañarte”, le respondía Patricio. Todo lo que sabe la familia es lo que declaró el entrenador, porque el dolor nunca dejó a Julieta contar lo que pasó con exactitud.
La familia Purtscher quiere Justicia y pretende saber qué le sucedió a Julieta, porque sabe que sus dos hijos y sus sobrinos —que ahora son menores— van a tener preguntas que hasta el momento no tienen respuestas.
“Nosotros queremos saber qué fue lo que pasó. Lo que nos mueve es saber qué pasó con Julieta”, insiste Patricio.
Julieta era profesora de Biología y los primeros dos días, sábado y domingo, era consciente de que lo que le sucedía era grave. Le llegó a decir a Patricio que tenía una pancreatitis.
Sin embargo, el lunes en la mañana cambió todo de un momento a otro y los valores se dispararon. Cuando Patricio se reunió con la médica a cargo del CTI tras anunciarle una operación, le comentó: “Entró muerta tu hermana”. Patricio dice, ahora, que no podía entender qué sucedía.
Hasta el domingo a la noche, Julieta estaba muy dolorida pero no tenía rasgos de gravedad. A la semana, cuando murió, Patricio dice que fue devastador, pero que no encuentra las palabras exactas para describir lo que sentía.
El jueves, un día antes de su fallecimiento, Patricio tuvo una última charla con la médica porque había parte de la familia que quería ir a despedirse de Julieta.
—¿Cuánto tiempo tienen de Colonia a Montevideo?
—Alrededor de dos horas y media.
—Yo lo que les puedo garantizar es que dos horas la mantengo con vida.
En perspectiva, a Patricio y el resto de la familia de Julieta le parece increíble que supo que su hermana se iba a morir en dos horas. “Imaginate lo que es para Beto y para mí que nos dijeran que a tu hermana la iban a mantener dos horas viva”, dice.
“El mundo se detuvo ese día. Es como que se para el mundo, es una cosa rarísima. Después tratás de seguir, pero ha sido devastador”, concluye Patricio.
Julieta luchó hasta el final, incluso cuando todo iba en contra de ella, y ahora su familia quiere saber qué falló para que ella muriera.
Fuente: Montevideo Portal