
“No quiero verlo morir”: madre pidió colaboración para su hijo de 13 años, que está en CTI
Leticia es viuda y pelea contra el Estado por acceder a una vivienda digna para Gerónimo, que sufre de asma severa con riesgo de asfixia.
Gerónimo está a punto de cumplir 14 años. Hace apenas unos días regresó a su casa del Liceo nº 4 de Maldonado y le comentó a su madre que varios compañeros asistían a clase con gripe. Lo que parecía una observación más sobre la rutina escolar terminó convirtiéndose en el inicio de una pesadilla.
Poco después, comenzó a presentar síntomas y fue diagnosticado con influenza A. Para la mayoría de las personas, una gripe puede representar apenas unos días de malestar. Pero para Gerónimo, cada infección respiratoria supone una amenaza mucho más grave.
Desde pequeño convive con un diagnóstico de asma severa, una enfermedad que limita su vida cotidiana y lo expone a un riesgo permanente. Caminar unas pocas cuadras, realizar actividad física o atravesar una simple gripe no son situaciones menores para él.
“Mi hijo presenta desde hace años un diagnóstico de riesgo severo de muerte por asfixia. Esto se diagnostica a raíz de un asma severa grave, que, si bien está controlada y con tratamientos, no tiene cura y no se ha podido dar con el tratamiento correcto”, explicó Leticia, madre del adolescente, a Montevideo Portal.
En la actualidad, Gerónimo permanece internado en CTI, con asistencia respiratoria y luchando por su vida. Su estado es delicado y existe un riesgo real de muerte.
Detrás de la emergencia sanitaria también hay una historia marcada por dificultades económicas y sociales. Leticia, viuda y única responsable de los cuidados de su hijo, asegura que la compleja situación de salud de Gerónimo le ha impedido mantener una actividad laboral estable.
Mientras enfrenta los gastos derivados de la internación y el tratamiento, reclama respuestas de organismos públicos como el Ministerio de Desarrollo Social (Mides), el Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial (MVOT) y la Intendencia de Maldonado para acceder a apoyos que les permitan mejorar sus condiciones de vida, ya sea a través del acceso a un asistente personal, un subsidio de alquiler o una canasta de emergencia.
“No quiero nada regalado, que se contemple una cuota que podamos pagar. Pero necesito que consideren la situación de mi hijo. La gente como lo ve sonriendo no se da cuenta que se muere todos los días, que está en riesgo constante todos los días”.
Un antes y un después
Leticia describe a Gerónimo como un adolescente “brillante”, tranquilo, de buen corazón y compañero. A pesar de las dificultades que enfrenta a diario, intenta llevar una vida lo más parecida posible a la de cualquier otro chico de su edad. “Es un chico que va del liceo a casa y de casa al shopping cuando se junta con los amigos. Tratamos que su día a día sea lo más normal posible”, cuenta.
A nivel intelectual, Gerónimo no presenta ninguna limitación. De hecho, fue abanderado del pabellón nacional durante su etapa escolar. Sin embargo, su severa enfermedad respiratoria condiciona profundamente su rutina y su calidad de vida. “Él tiene el riesgo de morir en cualquier momento por asfixia. Cualquier persona cercana a Gerónimo sabe que va a todos lados con las bombitas de rescate encima. Siendo un adolescente, no puede caminar tres cuadras porque se agota, entonces vive una vida muy limitada”, explica su madre.
En ese contexto, Leticia cuestiona la falta de prevención que, a su entender, existió tanto en el ámbito educativo como entre algunas familias. Aunque no es la primera vez que Gerónimo debe ser internado en CTI por complicaciones respiratorias, sostiene que esta crisis, desencadenada por la influenza A, es la más grave que ha enfrentado.
“El liceo no se tomó la molestia de decir: ‘Bueno, Gerónimo tiene problemas de salud: o no lo dejamos entrar, o avisamos a la familia que no venga’. Es como que el liceo no se concientiza con la salud de mi hijo, cuando he presentado adecuaciones curriculares e informes médicos”, afirma.
A su vez, hace un llamado a la reflexión para que padres y madres extremen los cuidados cuando sus hijos presentan síntomas de enfermedades respiratorias. “Quiero que todos los papás tomen conciencia de cómo mandamos a nuestros hijos a estudiar, porque capaz que hay chicos como Gerónimo luchando día a día por vivir y esa gripe les afecta cien veces peor”, agrega.
La situación sanitaria ha tenido un fuerte impacto en la economía familiar. Leticia trabajó durante años en un establecimiento de larga estadía para personas mayores (Elepem) y cuenta con formación en enfermería, asistencia personal y educación inicial. Sin embargo, los cuidados permanentes que requiere su hijo le impiden mantener una actividad laboral estable.
A ello se suma la ausencia del padre de Gerónimo y la pérdida de uno de los tíos del adolescente, una figura clave que colaboraba con su cuidado, mientras ella trabajaba.
“Si bien en su momento tenía una vida estable y trabajaba como cualquier trabajador del Uruguay, podía darme la tranquilidad de pagar una niñera o poder organizarme con el alquiler de la casa. Pero la gravedad y la complejidad de la salud de mi hijo han ido agravando todas las situaciones y ya no me permiten tener una calidad de vida digna ni tampoco acceder a una vivienda digna”, relata.
Según explica, la vivienda en la que residen actualmente es prestada y no reúne las condiciones necesarias para una persona con una patología respiratoria tan delicada. “Vivo en un rancho que se está cayendo, que está lleno de humedad, donde hay dos piecitas con un baño, que ni siquiera es mi casa propia”, describe.
Por eso, mientras espera una respuesta de las autoridades, su principal preocupación es qué ocurrirá cuando llegue el momento del alta médica. “Necesito llevarme a mi hijo a casa con vida. Necesito llevarme a mi hijo a casa, pero no a mi casa. Necesito llevármelo a una casa que sea acorde para lo que él necesita”, indica.
Puertas cerradas
Leticia asegura que recurrió a distintos organismos públicos en busca de apoyo para afrontar la situación que atraviesa junto a su hijo. Entre ellos menciona el Ministerio de Desarrollo Social (Mides), el Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial (MVOT) y la Intendencia de Maldonado. Sin embargo, sostiene que las respuestas obtenidas estuvieron lejos de lo que necesitaba. “Es muy burocrático todo”, resume.
Como ejemplo, relata que acudió a la comuna fernandina para solicitar una canasta de emergencia, pero asegura que se sintió prejuzgada por una asistente social debido a su forma de vestir y a su nivel educativo.
“Tuve que mandar un mail a la Defensoría del Pueblo para que no se me cuestionara mi forma de vestir o mi forma de hablar para determinar si necesito un plato de comida o no. Yo esta situación no la elegí; nadie está exento de enfrentar un problema de salud. Si vengo a pedir una canasta es porque la necesito, porque el dinero que tengo lo necesito para pagar la medicación de mi hijo”, afirma.
En paralelo, explica que la medicación que necesita Gerónimo no está cubierta por el Fondo Nacional de Recursos, aunque actualmente están iniciando gestiones para evaluar si existe alguna posibilidad de acceder a esa cobertura. “Lo que más me preocupa es el sistema y cómo funciona”, sostiene.
La mujer también cuestiona los requisitos exigidos para acceder a determinados programas de vivienda, como un subsidio de alquiler. Según relata, al consultar en el Ministerio de Vivienda recibió una respuesta que considera incompatible con la realidad que enfrenta.
“Me dijeron: ‘Si no tenés un trabajo estable de más de un año, no podemos brindarte apoyo’”, recuerda. “Vos tenés que preocuparte de que yo te pague la cuota que acordamos y ya está. No puedo ir a trabajar un año entero si mi hijo se me está muriendo”, agrega.
Leticia insiste en que no busca beneficios permanentes ni ayudas económicas sin contraprestación, sino una solución transitoria que le permita acceder a una vivienda adecuada para la condición de salud de su hijo o reorganizar su vida laboral. “No estoy pidiendo que me regalen nada”, enfatiza. “Después de más de 12 años viviendo en el departamento de Maldonado, de haber realizado múltiples gestiones, presentado expedientes y recibido siempre respuestas negativas, sentimos que nadie nos ofrece una solución concreta”, admite.
La incertidumbre sobre el futuro de Gerónimo es lo que más la angustia. “En cualquier momento se desencadena una crisis y terminamos de vuelta en el CTI. ¿Y quién me garantiza la vida de mi hijo en la casa precaria donde vivo, donde no puedo irme a trabajar? ¿Qué quieren? ¿Que mi hijo se muera y, después, me firmen un papel en la Intendencia para llevármelo al cementerio gratis? No quiero ver morir a mi hijo”, concluye.
Quienes deseen colaborar pueden hacerlo a través de:
- Cuenta OCA Blue: 9680629
- Cuenta BROU: 001503215-00001
- Número de teléfono: 091 660 114

Fuente: Montevideo Portal