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Arbitrajes: las quejas, las protestas y los escándalos del siglo

Los clubes grandes hacen planteos, pero la medida más fuerte la tomó otro club

Es raro el clásico que no termine con polémicas por el arbitraje.

Los errores arbitrales forman parte del fútbol tanto como las quejas de los clubes por los errores (reales o imaginados) de los árbitros, algo que no solucionó el VAR. La tecnología, además, muchas veces representa el fósforo que enciende las siempre inflamables discusiones alrededor de la pelota, pues aporta lo que el escapa al ojo humano, incluso al del juez.

Las protestas sobre penales o goles no concedidos se remontan a los orígenes de la propia actividad en 1900 y podían desembocar en la anulación de goles varios días después de terminados los partidos, por más que no existía el video y la fotografía estaba en pañales. Con las repeticiones en cámara lenta y desde varios ángulos los escándalos simplemente hay más insumos para las discusiones.

También es tradicional que en la eterna lucha de los clubes grandes los presuntos errores que los perjudican (o los que benefician al otro) se incorporen a la controversia. Por la magnitud de los contendientes es lógico que terminen siendo los más comentados.

Sin embargo, en lo que va del siglo XXI la protesta más contundente provino de un equipo en desarrollo: fue en 2005, cuando Defensor Sporting decidió no presentarse en la final del Campeonato Uruguayo Especial frente a Nacional, para marcar su indignación por la actuación del árbitro Gustavo Méndez en el partido de los tricolores ante Rocha.

Al llegar la última fecha, Defensor y Nacional peleaban el título mano a mano. Jugaron sus partidos al mismo tiempo. Los violetas ganaron el suyo en el Estadio Centenario, mientras Méndez otorgaba exagerados descuentos en Nacional-Rocha, en el Gran Parque Central. En el minuto 96 y luego de sancionar un penal para Rocha, terminó dando otro muy dudoso a favor de los tricolores, que lo convirtieron, ganaron y forzaron ese desempate que nunca llegó a disputarse. Méndez no volvió a dirigir.

Además de reclamos puntuales, en tiempos recientes tanto Peñarol como Nacional realizaron planteos más amplios ante la conducción de la AUF y de los árbitros por lo que entendieron una larga serie de fallos adversos. Este año lo hizo el aurinegro y en 2019 fue el tricolor.

Incluso hubo reclamos surgidos de la pasión de los hinchas en redes sociales, como el famoso “Penal para Nacional” que lanzaron partidarios mirasoles debido a varios penales dudosos otorgados al rival de siempre. Los hinchas albos, en tanto, cuentan los clásicos que llevan sin ejecutar penales.

Gustavo Méndez fue cuestionado por los dos rivales en el lapso de tres años. En 2000 Peñarol puso el grito en el cielo porque en la segunda final del Uruguayo ante Nacional sancionó foules de ataque en cada ofensiva de sus jugadores. En 2003, el que protestó fue el tricolor por su desempeño en la semifinal ante Peñarol, debido a que el gol del aurinegro Joe Bizera fue logrado luego de agotado el descuento del primer tiempo, así como por algunas de las varias expulsiones dispuestas.

En 2005 el clásico terminó empatado, pero tras un gol de Nacional se produjo una situación polémica. El arquero tricolor Sebastián Viera lo celebró, justo cuando detrás de su arco hacían ejercicios los suplentes aurinegros, que reaccionaron. Se produjo un incidente que desembocó en la expulsión del golero. El reemplazante Martín García acusó a Viera de provocar a la tribuna. El entonces técnico albo, Martín Lasarte, comentó que con ese antecedente se iban a poner boxeadores como suplentes para entrar a la cancha y pegarle a los rivales.

El árbitro cuestionado ese día fue Martín Vázquez, quien volvió a estar en el centro de la discusión en 2011, cuando concedió un gol del recordado Morro García en aparente offside y casi enseguida anuló uno de Fabián Estoyanoff por una posición adelantada muy fina. Esas dos incidencias definieron el partido, que terminó con triunfo de Nacional.

Por el Apertura 2014, Nacional dio vuelta en los instantes finales un clásico que perdía 1 a 0. Hubo mano de Sebastián Fernández en el gol del empate y los aurinegros argumentaron que no existió falta de Carlos Valdez a Sebastián Taborda en la incidencia que terminó con el gol de tiro libre de Álvaro Recoba. El árbitro Christian Ferreira no vio infracción en ningún caso.

Por la semifinal del Uruguayo 2018, el gol del empate de Peñarol se inició con un tiro libre desde el costado del área, que encontró a dos jugadores de adelantados. Cabeceó Carlos Rodríguez, pegó en los dos palos y Mauricio Formiliano convirtió. El asistente Miguel Nievas no levantó su bandera y el árbitro Daniel Fedorczuk concedió el gol. Peñarol ganó 2-1 y fue campeón.

El clásico disputado en el estadio Campeón del Siglo a fines de 2020 estuvo lleno de alternativas de juego, y casi todas fueron protestadas por los protagonistas, objetando la actuación del árbitro Pablo Giménez. La falta de severidad en el uso de las tarjetas fue uno de los puntos. En especial cuando Joaquín Trasante sufrió un golpe en la cara con el antebrazo del Cebolla Rodríguez que le provocó sangrado. Nacional reclamó un penal en el primer tiempo por un supuesto foul de Joaquín Piquerez a Santiago Rodríguez y dos en el segundo tiempo por presuntas manos.

El segundo gol de Nacional, que puso el tanteador 2-2, se inició en una invasión del campo contrario por parte del Chory Castro antes que su equipo moviera del medio. Nadie protestó el penal de Mathias Laborda a Facundo Torres, muy claro, pero sí la ejecución: tiró Agustín Álvarez Martínez, rechazó Sergio Rochet y convirtió de rebote Ariel Nahuelpan, quien había invadido el área junto al tricolor Claudio Yacob. Sobre el final hubo una roja a David Terans y otra a Gabriel Neves, ambas sin discusión.

En el clásico de este año por el Uruguayo en el Parque Central, las quejas fueron aurinegras por algunas infracciones de futbolistas tricolores que Gustavo Tejera no castigó como entendieron debía. En particular, cuando Neves cometió una falta de tarjeta amarilla estando ya amonestado (y que motivó su inmediata sustitución, lo cual suele dejar en evidencia a los árbitros contemplativos).

Estos fueron los últimos casos. No serán los últimos, porque es una historia tan infinita como el fútbol.

Fuente: Ovaciondigital