Fm Ideal 100% Online Análisis del primer año, de marzo a marzo, revela que falleció el 48% de los que ingresaron a CTI – Fm Ideal 90.1

Análisis del primer año, de marzo a marzo, revela que falleció el 48% de los que ingresaron a CTI

Intensivistas advierten que “el estrés del sistema” estaría aumentando la cifra de mortalidad, aunque dada “la avalancha de nuevos contagios” no se han podido ajustar las cifras.

La edad media de ingreso al CTI fue de 65 años. Foto: AFP.

Seis días después del reporte de los primeros contagiados con COVID-19 en Uruguay, el Sistema Nacional de Emergencias informó, por primera vez, que había una persona cursando la infección en una unidad de cuidados intensivos. Era un hombre, de 84 años, de Montevideo. Desde aquel 19 de marzo de 2020 y hasta el 19 de marzo de 2021, 790 personas positivas al test de coronavirus han transitado por los CTI. El 48% murió.

El intensivista Julio Pontet realizó un análisis estadístico del primer año de la pandemia del COVID-19 en los CTI uruguayos. Porque además de pasarse el día en la primera línea de batalla contra la enfermedad, el presidente de la Sociedad Uruguaya de Medicina Intensiva parece ingeniárselas para ganarle horas a la jornada y así analizar los datos. El análisis no incluye lo acontecido en los últimos 20 días, pero no hace falta demasiado análisis, reconoce, para darse cuenta de que “viene creciendo el porcentaje de mortalidad”.

Dentro del aprendizaje que el COVID-19 va dejando en las distintas disciplinas, los intensivistas aprendieron que el suministro de corticoides a los hospitalizados y la renuncia a la intubación invasiva (siempre que sea posible), reducen las chances de fallecimientos. Entre quienes recibieron asistencia respiratoria mecánica invasiva, el 83% murió. Entre quienes apenas tuvieron un soporte no invasivo, las defunciones cayeron al 11%.

Pero cualquier aprendizaje parece quedar en aprietos cuando el sistema está bajo estrés: aumentan los contagios, suben los casos graves, algunos de ellos se detectan más tardíamente, se perjudica la atención, cae el tiempo de internación (antes eran 11 días, ahora no se sabe) y crecen los fallecimientos. ¿A cuánto? Dada la “avalancha de nuevos ingresos”, dice Pontet, “no se han podido ajustar las cifras”. Pero estima que por estos días más de la mitad fallece.

La matemática María Inés Fariello les comentó a sus colegas del grupo de científicos que asesoran al gobierno que, al menos con los datos disponibles hasta el momento, no hay evidencia alguna que permita afirmar que en Uruguay esté bajando la edad de los enfermos más graves.

Durante el primer año de pandemia en los CTI, la edad media de los ingresos por COVID era de 65 años. En esa cifra influye el hecho de que las personas más añosas no siempre van a esas unidades porque el padecimiento podría ser mayor que el beneficio. En algunos meses en los cuales Uruguay casi no presentaba casos, pero había algún brote en residenciales (como en junio), el promedio de edad ascendió sensiblemente a más de 75 años.

El análisis de la Sociedad Uruguaya de Medicina Intensiva, a cuyos datos accedió en exclusiva El País, permiten observar en Uruguay el mismo fenómeno acontecido en el resto del mundo: a mayor edad, mayor riesgo de mortalidad dentro del CTI. Y los hombres ingresan a las unidades de cuidados intensivos en mayor proporción que las mujeres y sobreviven menos: de 461 varones que ingresaron en el primer año, murió el 52%. De 328 mujeres que ingresaron, falleció el 43%.

Fuente: Elpaís