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Ambulancias esperan hasta 10 horas para ingresar a pacientes con coronavirus

Las esperas se vuelven interminables para el personal de los móviles, que, debido al faltante “transitorio” de camas de Cuidados Moderados o de CTI, no tienen otra opción más que aguardar su turno.

Pacientes infectados que deben ser ingresados a CTI o a Cuidados Moderados esperan en ambulancias a que se liberen camas. Foto: Leonardo Mainé

Los médicos, enfermeros y choferes de las ambulancias lucen agotados. En las puertas de las emergencias de hospitales y mutualistas no hay ninguno que no tenga en su rostro las marcas del cansancio. Ellos son conscientes de que se enfrentan al que quizá sea el mayor reto de sus vidas: el coronavirus.

Ayer a la tarde, al menos dos ambulancias esperaban su turno para ingresar a pacientes con COVID-19 a la Asociación Española. Más temprano, lo mismo ocurría en la Médica Uruguaya y en el Casmu. Las esperas se vuelven interminables para el personal de los móviles, que, debido al faltante “transitorio” de camas de Cuidados Moderados o de CTI para pacientes infectados, no tienen otra opción más que aguardar su turno.

La situación se hace más que evidente al recorrer cualquiera de las emergencias en Montevideo, en donde el personal asegura que “esto nunca se vio” en el sistema de salud.

María, una enfermera que trabaja en una ambulancia, contó a El País que ella y sus compañeros llegaron a esperar hasta 10 horas para que su paciente pudiera acceder a una cama en el sector de Moderados de un hospital. Lo mismo admitió, Julio, el conductor de una ambulancia que este fin de semana tuvo que esperar tres horas para ingresar a un paciente a un prestador privado.

Para muchos médicos, esta es la muestra más fiel de que el sistema de salud hace días que comenzó a mostrar los primeros signos de saturación, o “sobrecarga”, como prefirieron llamarle algunos. Un internista, que pidió no ser nombrado, explicó a El País que la situación es preocupante en todo el sistema, pero más lo es en el sector público.

De hecho, tres fuentes de la salud informaron a El País que recientemente la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE) solicitó al personal de un móvil del Servicio de Atención Extrahospitalario (SAME) 105, que trasladara a un paciente desde Montevideo a San José porque en un determinado centro de salud no había más lugar. La misma orden llegó desde el organismo para que un infectado fuera llevado a Canelones.

Para el personal “las demoras son porque llegan más pacientes con coronavirus que antes”, pero también por el tiempo que lleva aislar una cama COVID-19 o sanitizar una emergencia móvil tras trasladar un paciente. El gerente de una mutualista, que a pesar de las denuncias negó demoras en su emergencia, admitió que en algunos casos, sí hay esperas de hasta cinco horas para “subir” un paciente a una sala de internación.

“Hay que limpiar los cuartos, ordenarlos, y después de eso tiene que venir el camillero y subirlos, pero cama por ahora hay”, señaló el directivo.

La solución que encuentran las autoridades de los centros de salud es disponer más plazas para pacientes infectados. Fue el caso del Hospital Español que esta semana tuvo que reacondicionar su puerta de emergencia para crear más camas de CTI. De hecho ayer El País constató al recorrer las instalaciones que los usuarios siguen utilizando -como emergencia- la sala de espera y dos carpas que fueron montadas en el jardín del centro de salud.

Pero estas no son las únicas medidas adoptadas. En algunas mutualistas se implementaron unidades de sostén respiratorio que fueron ubicadas por fuera de los CTI.

“Los sanatorios están todos llenos, están habiendo muchos casos intrahospitalarios y en muchos ocasiones aparecen positivos COVID-19 en sectores no COVID-19”, contó un internista a El País, quien también señaló que como nunca antes, “se está viendo jóvenes enfermos de 30 o 40 años totalmente sanos”.

Atención de consultas.

Las demoras en atender a los pacientes que consultan sospechosos de COVID-19 aumentaron hace 15 días en el sector público. Incluso, una fuente que trabaja en SAME, contó a El País que “en muchos casos no se pueden atender todas las consultas”. De hecho, hace unos días, la central de operaciones no pudo atender buena parte de las más de 900 llamadas que aparecían en la pantalla central de la mesa, contaron.

Móviles de emergencias públicas y privadas deben esperar turno para ingresar pacientes. Foto: Leonardo Mainé

“Esto es así, por momentos todo acá colapsa”, sentenció la fuente. Al ser consultada sobre las esperas que tienen los móviles de SAME, el informante indicó que hubo casos en los que los móviles esperaron siete, ocho y hasta 10 horas para ingresar a un paciente.

Representantes de las empresas de ambulancias, por otro lado, indicaron que a pesar de la situación en las puertas de emergencias, hoy “no están sobrecargados” los códigos de llamadas que no son por cuadros de coronavirus.

Mientras tanto, ayer fue difundida por radio Sarandí una comunicación de las mutualistas a la Comisión Asesora de Metas Asistenciales del MSP, en la que las instituciones advierten sobre la saturación del sistema de salud con “desbordes” en la atención telefónica, ambulatoria y sanatorial.

En la misiva, los prestadores de salud piden la postergación de la presentación del Plan Institucional de Normalización de la Atención Médica hasta el 2 de mayo.

Fármacos para CTI están “en vías de agotamiento”

CARLOS TAPIA

“Hay fármacos sedantes que están en vías de agotamiento”, advirtió a El País el presidente de la Sociedad Uruguaya de Medicina Intensiva (SUMI), Julio Pontet. El gobierno está al tanto de esta situación y por estas horas se analizan tres posibles medidas: intervenir la distribución de los medicamentos necesarios para los pacientes con COVID-19 que están cursando la enfermedad en CTI, comprar fármacos en el exterior, y limitar las exportaciones de laboratorios uruguayos que los producen.

Los medicamentos más utilizados en las salas de cuidados intensivos son el psicofármaco Diazepam (el que en algunas instituciones por falta de stock ya debió ser sustituido por el Midazolam), analgésicos como fentanilo y morfina, y atracurio, un paralizante muscular que entre otras cosas se utilizan para que los pacientes entubados no se arranquen los tubos.

“Son drogas que usamos siempre. Lo que pasa es que esta situación se sale de la norma y su cantidad de uso es mayor”, explicó Pontet. En tanto, Arturo Briva, que es intensivista pero además forma parte del Grupo Asesor Científico Honorario (GACH), manifestó a El País que “en varios (centros de salud) ya hay faltante”. Agregó que “en todos se está haciendo contingencia porque las fechas de los laboratorios para entregar (más fármacos) son difíciles de concretar y el consumo crece diariamente por la cantidad de pacientes que van ingresando”.

Pontet dijo que la SUMI ya alertó al Ministerio de Salud Pública (MSP) sobre la situación. La semana pasada el director de la Junta Nacional de Salud (Junasa), José Luis González Machado, adelantó a El País que se estaban buscando nuevos proveedores en el mundo para poder garantizar el stock necesario para las próximas semanas. Vuelto al consultar, el jerarca se excusó de hacer declaraciones puesto que está de licencia médica por estar cursando COVID-19.

Otras fuentes de la cartera, en tanto, reafirmaron que se están buscando nuevos proveedores, pero además dijeron que se está investigando si laboratorios locales están vendiendo estos fármacos al exterior, y en caso de que esto sea así se buscaría poner algún tipo de limitación.

Lo otro que se hará en breve es intervenir los stock de los prestadores públicos y privados, para así evitar que se generen faltantes en un sitio sí y en otro no. Algo similar se resolvió días atrás para de camas de CTI, que en caso de que, por ejemplo, en un hospital no haya lugar, el MSP puede obligar a una mutualista a recibir al paciente, aunque luego ASSE deba pagar por el costo que esto implique.

En tanto, el MSP envió ayer un comunicado a los prestadores de la salud con una serie de medidas para garantizar que en todos los CTI los pacientes puedan acceder a oxígeno.

El documento, al que accedió El País, establece que “en el marco de tareas de vigilancia de medicamentos críticos para pacientes COVID-19 positivos, en estos momentos el abastecimiento de oxígeno medicinal es acorde a la demanda, pero es necesario instrumentar medidas que permitan mantener esta situación”.

El texto enumera una serie de prácticas para utilizar de mejor manera los cilindros que contienen el oxígeno medicinal, y advierte también que aunque “con seguridad los problemas de demandas se verán solucionados en la medida que baje el número de diagnósticos”, es preciso tener en cuenta que las “necesidades de oxígeno medicinal se reflejan y consolidan semanas después del pico de nuevos pacientes”. Desde hace semanas los ingresos a CTI vienen en un aumento sostenido.

Fuente: Elpaís